Fenómeno El Niño 2026: científicos advierten sobre impactos globales

24 de May. 2026 | 12:31 am

Un fenómeno de El Niño con probabilidades de convertirse en uno de los más intensos desde 1870 amenaza con reducir las lluvias hasta en un 50% en el Pacífico Norte de Costa Rica durante el segundo semestre de 2026, según pronósticos del Instituto Meteorológico Nacional (IMN) y organismos internacionales.

La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) detalla que las temperaturas bajo la superficie del océano han aumentado significativamente, lo que sirve como combustible para el desarrollo de El Niño. Actualmente, hay un 82% de probabilidad de que el fenómeno surja entre mayo y julio de 2026, mientras que la posibilidad aumenta al 96% entre diciembre de 2026 y febrero de 2027.

En Costa Rica, el Instituto Meteorológico Nacional (IMN) considera que aún es muy pronto para afirmar si el territorio nacional afrontará o no un "Súper El Niño", aunque el más reciente pronóstico expone una reducción de lluvias de hasta un 50% en el Pacífico Norte.

¿Qué es el "Super Niño"?

El canal estadounidense The Weather Channel explicó que un "Súper El Niño" ocurre cuando las temperaturas del mar se encuentran al menos 2 °C por encima del promedio. Actualmente, la probabilidad de llegar a esta fase es del 50%. Algunos modelos sugieren anomalías de hasta 2,5 °C entre septiembre y diciembre, lo que lo situaría como uno de los eventos más intensos desde 1870.

Aunque cada evento es único, entre los patrones esperados figura una temporada de ciclones reducida en el Atlántico y mayor actividad ciclónica en el Pacífico."

En cuanto a los impactos globales en las lluvias, se prevén sequías de riesgo en países como Australia, India, Indonesia, Filipinas, el Caribe y el norte de Sudamérica. Mientras tanto, en territorios como Ecuador, Perú, Chile, Uruguay y partes del este de África se espera un mayor riesgo de lluvias torrenciales que ocasionen inundaciones.

El medio de comunicación detalla que solo ha habido cinco "Súper El Niño" desde 1950. El último ocurrió hace 11 años, entre 2015 y 2016, y causó estragos significativos en los registros de temperatura mundial. Ambos años figuran entre los 10 más calientes de la historia.

Contexto en Costa Rica

El pronóstico del IMN expone que El Niño generará condiciones más secas y cálidas durante el segundo semestre del año. El fenómeno ya avanzó a la etapa de advertencia, lo que significa que existe total certeza de que se presentará.

La intensidad irá incrementando gradualmente a lo largo de los próximos meses hasta alcanzar una categoría fuerte a finales de año. Además, se espera que la canícula —el periodo seco entre julio y agosto— sea más extensa e intensa de lo habitual, lo que se traducirá en una mayor cantidad de días secos acompañados de un incremento en las temperaturas.

"Se espera que sea más marcada que otros años y más larga", indicó Karina Hernández, coordinadora de Climatología del IMN y directora de la Comisión Consultiva del Fenómeno ENOS (Coenos).

Más allá del Pacífico Norte, zona que sería la más afectada por la reducción de las lluvias, otras regiones también se verían considerablemente impactadas por la disminución de precipitaciones, entre ellas:

  • Valle Central y Pacífico Central: déficit del 40%.
  • Pacífico Sur: déficit del 35%.
  • Zona Norte occidental: déficit del 25%.

El fenómeno de El Niño suele provocar en Costa Rica disminución de lluvias, temperaturas más altas, canículas más intensas y prolongadas, sequías en algunas regiones e impactos en la agricultura, el abastecimiento de agua y la generación eléctrica.

Calentamiento global cambia las reglas

The New York Times advierte que el calentamiento global hace que los eventos pasados de El Niño ya no sean una guía confiable para predecir los efectos del actual, pues estos se desarrollarán sobre un planeta ya sobrecalentado por los combustibles fósiles, por lo que lo ocurrido en 1982 o 1997 podría no repetirse de la misma manera.

"Estamos en un clima base diferente", aseguró Clara Deser, científica del Centro Nacional de Investigación Atmosférica en Boulder, Colorado.

Se esperan sequías más severas en el Amazonas, donde el calor adicional aumentaría la evaporación y podría llevar los ríos a niveles mínimos históricos, además de generar incendios devastadores, un panorama que ya se vivió entre 2023 y 2024. En el sur de Brasil se esperan inundaciones extremas, ya que el aire más cálido puede contener más humedad, provocando lluvias mucho más destructivas que en décadas anteriores.

Los especialistas también observan la frecuencia de los ciclos de El Niño y La Niña. Los meteorólogos consultados por The New York Times consideran que los cambios bruscos entre los fenómenos serán cada vez más comunes debido al calentamiento provocado por la actividad humana.

También se esperan sequías extremas en el norte y sur de África, mientras que el este del continente afrontaría inundaciones y brotes de malaria. Por su parte, Indonesia y Australia deberán prepararse para incendios forestales peligrosos debido a la falta de lluvia.

Un ambiente hostil en el mundo

Expertos citados por The New York Times advierten sobre "una tormenta perfecta" de vulnerabilidades, que pueden empeorar las consecuencias del impacto de El Niño.

El sistema mundial ya es precario debido a la escasez de fertilizantes provocada por el cierre del estrecho de Ormuz, el aumento de los precios de la energía por las guerras en Ucrania e Irán y los recortes en la ayuda internacional. En este contexto, un El Niño poderoso podría incrementar la pobreza, la malnutrición y los conflictos en las regiones más sensibles.

Finalmente, el reporte destaca que la falta de lluvias obliga a la población a gastar sus ahorros y cerrar negocios, lo que impacta directamente las tasas de crecimiento y el bienestar social. La historia sirve aquí como una advertencia crítica: los fenómenos naturales de gran magnitud no solo alteran el clima, sino que también tienen el poder de desestabilizar economías y sociedades al golpear sus debilidades existentes.

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