El miedo tras los balazos: trabajadores hospitalarios requirieron atención por crisis nerviosa

Sindicato exige apoyo psicológico y medidas urgentes para reforzar la seguridad en los centros médicos

8 de Ago. 2026 | 3:59 pm

El ataque armado ocurrido la madrugada de este sábado en el hospital La Anexión, en Nicoya, no terminó cuando los agresores abandonaron el centro médico.

Algunos de los trabajadores que se encontraban de turno durante el ingreso de los hombres armados posteriormente requirieron atención médica debido a crisis nerviosas relacionadas con lo ocurrido.

El dato fue dado a conocer por el Sindicato Nacional de Enfermería y Afines (Sinae Afines), que expresó su solidaridad con los funcionarios que tuvieron que enfrentar la situación mientras continuaban atendiendo a los pacientes.

El episodio ocurrió cuando dos hombres encapuchados y armados con rifles tipo AR-15 ingresaron al hospital y llegaron hasta el área de camillas, donde asesinaron a un paciente de 32 años de apellido Valverde.

En medio de la emergencia, el personal médico, de enfermería, administrativo, de seguridad y de apoyo tuvo que mantenerse al lado de los usuarios y continuar con sus labores.

Para el gremio sindical la reacción de los funcionarios demuestra el profesionalismo y compromiso de quienes se encontraban trabajando, pese al riesgo y la tensión que generó el ataque.

"Reconocemos su profesionalismo, vocación de servicio, compromiso y valentía al permanecer al lado de los usuarios aún bajo circunstancias que pusieron en riesgo su propia integridad", señaló el sindicato.

El impacto después del ataque

El sindicato considera que las consecuencias del episodio no deben medirse únicamente por las personas que resultaron heridas físicamente.

Algunos funcionarios requirieron atención médica después de lo ocurrido debido a crisis nerviosas, por lo que el sindicato pidió que quienes estuvieron expuestos reciban acompañamiento psicológico, atención de Salud Ocupacional y el seguimiento institucional que sea necesario.

Para la organización, los trabajadores que presenciaron o estuvieron expuestos al ataque también necesitan respaldo por parte de la institución.

"El personal de salud no debería estar expuesto a situaciones que pongan en riesgo su vida o su integridad mientras cumple con su trabajo", plantea el sindicato.

El ataque también llevó a Sinae Afines y a la Unión Médica Nacional a reclamar a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) una revisión de las condiciones de seguridad en los centros médicos del país.

Los sindicatos pidieron una evaluación nacional de riesgos, especialmente en hospitales y clínicas ubicados en zonas con mayores niveles de violencia.

También exigieron reforzar los controles de acceso, los mecanismos de alerta y los protocolos de respuesta ante personas armadas.

Otro de los planteamientos consiste en crear o revisar protocolos para pacientes que se encuentren bajo custodia policial o cuya situación represente un riesgo extraordinario de seguridad.

La organización también pidió mayor vigilancia policial en los centros médicos considerados de mayor riesgo.

Además, los sindicatos consideran que la investigación debe determinar no solo quiénes fueron los responsables del homicidio, sino también si existieron vulnerabilidades de seguridad o problemas de coordinación que facilitaron el ingreso de los atacantes.

El hospital La Anexión continúa brindando sus servicios y colaborando con las autoridades mientras el OIJ mantiene abierta la investigación por el homicidio.

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