Director del OIJ relata 45 minutos de angustia durante detención de Diablo

El director del OIJ, Michael Soto, describió los 45 minutos de tensión que vivió durante el operativo que culminó con la captura de Alejandro Arias, alias Diablo en Sarapiquí, donde varios agentes resultaron heridos en medio de un intenso intercambio de disparos.
Soto explicó que las autoridades tenían previsto que el ingreso a la vivienda provocara una reacción armada.
"Sabíamos que iba a haber fuego", afirmó durante una conferencia de prensa posterior al operativo.
Según relató, mientras el Grupo Táctico avanzaba hacia la casa, comenzó una balacera que calificó como "bastante violenta". Él se encontraba junto al fiscal general, Carlo Díaz, a unos 50 metros del punto de intervención.
Desde esa posición escucharon detonaciones de armas de alto poder y el uso de dispositivos de distracción conocidos como flashbang. Posteriormente, las autoridades confirmaron que en el lugar había fusiles AK-47 y FAL.
Ante la intensidad del enfrentamiento, Soto y otros funcionarios buscaron protección en una vivienda cercana y en vehículos policiales mientras seguían el desarrollo de la operación.
El director del OIJ indicó que fueron 45 minutos de "mucha angustia" y "mucha zozobra", especialmente porque mantenía comunicación por radio con el jefe del Grupo Táctico, quien le informaba sobre lo que ocurría dentro del perímetro.
"Ya nos iban reportando que habían compañeros heridos", comentó.
Soto aseguró que uno de los momentos más difíciles fue observar cómo un agente intentó auxiliar a otro oficial herido y fue atacado por alias Tan.
De acuerdo con su relato, Tan detectó el movimiento del policía y le disparó. El director dijo que pudo ver cuando el agente cayó y luego rodó para buscar una posición que le permitiera protegerse.
"Todos queríamos sacar a ese compañero, todos queríamos ir y meternos a sacar a esos dos compañeros heridos ya", expresó.
Mientras tanto, los reportes que recibían indicaban que uno de los delincuentes había resultado herido y otro había fallecido, aunque dentro de la vivienda permanecían personas armadas que continuaban disparando contra los oficiales.
Soto explicó que el intercambio de disparos se detenía por momentos y luego volvía a intensificarse. Incluso, señaló que uno de los agentes intentó establecer comunicación con los ocupantes de la casa para que se rindieran.
"Mire, salgan del lugar, les garantizamos la vida si salen con las manos arriba", recordó sobre el mensaje que les enviaron.
Sin embargo, aseguró que la única respuesta fueron más disparos.
La situación se mantuvo hasta que alias Diablo apareció en la parte frontal de la vivienda y se sentó junto a una de las columnas. Minutos después, alias Tan también salió y decidió entregarse.
Fue entonces cuando las autoridades lograron controlar la escena y dar por concluido el enfrentamiento que dejó a ocho agentes heridos.