Democracia costarricense está bajo un ataque sin precedentes, dice magistrado

19 de Ago. 2026 | 10:55 am
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La democracia costarricense atraviesa un momento crítico y enfrenta un ataque político sin precedentes dirigido a socavar sus instituciones fundamentales, advirtió el magistrado de la Sala Constitucional Jorge Araya.

En un contexto marcado por la polarización, la agresión verbal y la intolerancia, Araya hizo un llamado urgente a la unidad nacional y destaca el papel del Poder Judicial como bastión del sistema democrático.

Para el magistrado, el escenario actual se caracteriza por un ataque furibundo contra las instituciones que transformó un debate político de altura y respeto en una violencia que se ha normalizado peligrosamente en la esfera pública.

Los gritos, las descalificaciones y los ataques sistemáticos se han convertido en la norma del discurso, desplazando el intercambio cívico de ideas. Sin embargo, Araya es enfático al señalar que estas actitudes y este nivel de confrontación estridente no representan la esencia costarricense.

Costa Rica, históricamente reconocida por su vocación pacifista, su capacidad de diálogo y su arraigado civismo, asiste a un escenario político que desentona profundamente con sus valores fundacionales y su histórica identidad nacional, según Araya.

Fractura trasciende lo político

El daño de esta retórica agresiva ya no se limita a los pasillos y debates de los supremos poderes del Estado. El magistrado alerta de que el insulto y la agresión constante han permeado de manera alarmante, trascendiendo hacia la cotidianidad de los ciudadanos.

Hoy en día, esta violencia verbal se ha trasladado a los hogares, dividiendo a familias, y a los espacios laborales, enfrentando a compañeros de trabajo. Estas profundas diferencias y confrontaciones sociales emergen en el peor momento posible.

Las disputas y la polarización extrema ocurren justo cuando el país debería estar férreamente unido para enfrentar problemas estructurales urgentes que amenazan, como la profunda brecha de desigualdad económica, el avance del crimen organizado y el alto costo de la vida.

Ante este panorama de asedio y desgaste institucional, las democracias corren un grave riesgo de debilitamiento. No obstante, Araya subraya que, frente a quienes intentan socavar el sistema democrático, siempre existe un gran muro de contención: el Poder Judicial.

El magistrado describe a la judicatura como un "bastión consistente". En medio de la tormenta política, resalta la existencia de un Poder Judicial sólido, fuerte y valiente, capaz de resistir los embates y defender de manera irrestricta la Constitución Política.

Para Araya, la defensa absoluta de esta institución es imperativa, ya que se erige como el último y más firme garante del Estado social de derecho. A pesar de lo que describe como una "noche oscura", su mensaje de fondo es de firmeza y resistencia.

La fortaleza del sistema judicial y la urgente necesidad de recuperar la verdadera esencia pacífica de los costarricenses serán las claves para superar este embate sin precedentes y asegurar que la democracia prevalezca.

El punto de quiebre

Al ser consultado sobre cuáles son los síntomas de un golpe definitivo a la democracia y cómo se traduce esto en la vida de las personas, el magistrado Araya es categórico: el verdadero punto de quiebre, el escenario más peligroso para el sistema, ocurrirá "cuando las sentencias no se acaten".

Hasta el momento, las resoluciones de los tribunales y de la Sala Constitucional se respetan y se acatan, se compartan o no sus criterios. Esto es un reflejo del profundo sentimiento civilista y democrático que aún posee el pueblo costarricense.

Sin embargo, la advertencia queda sobre la mesa. Si se llega al extremo de ignorar los fallos judiciales, la estructura democrática perderá su capacidad de resolver los conflictos de manera pacífica.

La defensa de la institucionalidad y el retorno al diálogo respetuoso entre los poderes del Estado no son tareas opcionales.