Consultoría ve “complicaciones” en conexión de tren eléctrico con otros sistemas
Sugieren dejar por fuera alternativas de conexión para no complicar proyecto
(CRHoy.com). Pese a que el Tren Eléctrico Metropolitano (TEM) es señalado como la eventual "columna vertebral" del sistema de transporte público del área urbana más importante del país, la consultoría contratada para analizar los estudios de factibilidad del proyecto sugirió "dejar por fuera" las alternativas de conexión con otros sistemas de transporte para no añadir complejidades.
Esa recomendación consta en un documento elaborado por el ingeniero industrial Juan Gabriel Sauma Rossi, quien fue contratado por 36 meses y por un monto de $169.200 (más de 98 millones de colones, según el tipo de cambio actual) para colaborar con el Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer) en la implementación y supervisión del estudio elaborado por la firma española IDOM.
En el primer informe trimestral de la consultoría, entregado por Sauma en noviembre de 2019 y elaborado junto con la Unidad Ejecutora del TEM, el ingeniero advierte que no existe una definición clara de las rutas de autobús y los recorridos que tendrían. Y, que por ese motivo es inoportuno hacer un modelo de cálculo de la repercusión que esto produciría en el tren.
"A mi juicio, a menos de que haya un proyecto ya estructurado y definido por el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT), no veo la necesidad de modelarlo y calcular un impacto en la demanda del tren. El MOPT debe considerar el tren con un sistema troncal de transporte masivo y planear las rutas de autobuses como alimentadoras del sistema, no como una competencia que afecte la demanda de este nuevo sistema masivo de transporte público-ferroviario", cita el texto, en referencia al modelo de demanda.
Sin embargo, en el apartado siguiente, referente a las alternativas de conexión del TEM con otros sistemas de transporte (como los autobuses públicos), Sauma recomienda separarlas del proceso de implementación del proyecto para no generar "complicaciones" ejecutivas posteriores.
"Sobre las alternativas de conexión del tren con los otros sistemas de transporte, es importante establecer claramente a quién compete la implementación de estas soluciones (normalmente el Estado) y cómo se van a ejecutar, pero dejarlas fuera del proceso de implementación del tren es recomendable para no complicar la ejecución y avance del tren en sus distintas etapas", citó el consultor.
Pese a que el discurso del Poder Ejecutivo y del Incofer ha sido posicionar el tren eléctrico como el eje central del sistema de transporte público en la Gran Área Metropolitana (GAM), la sugerencia de Sauma y la Unidad Ejecutora abre una interrogante, pues al no evaluarse los escenarios con sectorización o troncalización no se puede asegurar que los 2 sistemas vayan a ser complementos y no rivales.
El MOPT trabaja en un proyecto de sectorización de transporte público, bajo rutas troncales y carriles exclusivos para buses que -de momento- no tiene un nexo concreto con el TEM. Es decir, no existe claridad en la manera en cómo el tren eléctrico atendería las necesidades de un sistema integrado que ya estaría en operación.
Para Miguel Carabaguíaz, presidente del Incofer entre 2005 y 2014, las sugerencias de la consultoría refuerzan sus tesis de que no sería posible catalogar al tren eléctrico como la "columna vertebral del sistema de transporte público".
Más dudas
En esta misma sintonía, un análisis realizado el 6 de junio por Luis Enrique Loría, doctor en Economía e investigador de la Universidad de Aberdeen en Escocia, señaló sospechas de que el estudio de factibilidad (en el apartado de Análisis de Costos de Beneficio) de IDOM no tomó en cuenta la confluencia de los distintos tipos de transporte.
Por ejemplo, mencionó falencias en el cálculo de la cantidad de horas de viaje que se ahorrarían los usuarios con el uso del tren. Como aspecto clave en este punto, dijo que no se tomaron en cuenta las proyecciones para otros modos de transporte (como buses o automóviles particulares).
Loría sospecha que los autores del estudio hicieron una simplificación: asumieron que las personas que usan un medio de transporte solo usan ese medio de transporte. Por ejemplo, que si usted va de su casa al trabajo en carro, solo usa el carro (ni bus ni tren).
"Pero, cuando usted incluye un transporte como el tren, usualmente las personas utilizan el tren y algo más. A menos que se viva a la par de la línea del tren, hay que tomar bus o caminar. Es muy raro que alguien use el carro para ir a la estación a tomar el tren e ir a la ciudad, sobre todo con las distancias tan cortas que tenemos. Hay que asumir que hay una multimodalidad. Que se usará el tren y algo más. Los indicios me hacen suponer que asumieron unimodalidad. Entonces, ahí habría un problema", expresó el investigador.
El estudio de factibilidad llega a una conclusión sobre este aspecto: que se ahorrarán 115 millones de horas al año en total. Por las implicaciones que hacen del modelo, Loría señala que se desconoce de dónde vienen esos 115 millones de horas.
"¿Quién se las va ahorrar? ¿Los que van en carro? ¿Los que van en tren? ¿Los que van en bus? Así es muy difícil saber cuáles son los beneficios reales en reducción de presas, reducción de tiempos de traslado. Al año en Costa Rica se hacen un billón y medio de viajes. Pero, a la hora dedividir la cantidad de horas ahorradas entre la totalidad de viajes, en promedio cada persona se ahorraría 5 minutos en tiempos de viaje (…)"
"Como no ofrecieron datos de cómo será esa distribución o esa proporcionalidad en el ahorro de horas, se pueden hacer inferencias. Se puede decir: agarremos su modelo y digamos cuánta gente va a usar el carro, el tren o el bus, con la gran limitante que la gente solo usará un tipo de transporte público porque eso es lo que su modelo asumió. Si calcula la demanda total proyectada, creo que es el 4% de los viajes que se harán en tren. Diez o 20 en bus y el resto en carro. La gran mayoría de viajes no se van a pasar a un tren. Se asume que las presas no van a disminuir, porque en realidad no va a haber menos carros en las carreteras", manifestó el economista.
Detalles del TEM
El trazado del tren eléctrico, que se daría en concesión a una empresa privada, se extendería por 84 kilómetros con 5 líneas sobre el derecho de vía actual de Incofer: Paraíso-Atlántico, Atlántico-Alajuela, Alántico-Ciruelas, Alajuela-Ciruelas y Ciruelas-El Coyol.
La inversión total rondaría los $1.550 millones, con un aporte estatal inicial de $550 millones financiados por un crédito del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) . Sin embargo, dependiendo de la oferta de las compañías, el Estado hará un aporte anual que oscilaría entre los $50 millones y las $ 150 millones.
Las estimaciones iniciales apuntan a que el servicio tendría una tarifa de 600 colones. La demanda estimada en el modelo es de 22.574 pasajeros en hora pico (en el año de inicio de operación), lo cual representa aproximadamente 200.000 pasajeros diarios y 50 millones de pasajeros al año.
Las frecuencias de salida estimada es de cada 5 minutos en hora pico y 15 minutos en hora valle en líneas de mayor demanda.
El plan del Poder Ejecutivo según el cronograma dispuesto es que la empresa concesionaria quede seleccionada en los primeros meses de 2021.
Si todo sale como está previsto, las 2 primeras líneas del tren eléctrico funcionarán en 2023. La concesión se otorgaría por un plazo de 30.5 años.
La propuesta se complementa con 46 estaciones (10 intermodales), 264 cruces y 72 cruces a nivel, con frecuencias de 5 minutos en horas pico y 15 minutos en horas valle. Para ese fin, la flotilla sería de 78 trenes (6 de reserva) y una capacidad de movilización de 200 mil pasajeros por día.
Incofer procura que para finales de 2020 se prevé tener lista la licitación pública internacional para atraer empresas interesadas. Al menos 33 compañías de diferentes países ya han mostrado deseos de involucrarse en el proyecto.
Sobre el crédito del BCIE, que se empezará a discutir en los próximos días, las autoridades de gobierno sostienen que cuenta con condiciones "muy favorables". Comprende una tasa efectiva que pagará el país de 1.5% y un plazo de gracia de 5 años. No hay cargo de compromiso y se estima que en 12 años iniciaría el repago de la deuda


