¿A quién beneficia y a quién perjudica la inflación negativa?

La inflación negativa puede generar un mayor alivio para los hogares de mayores ingresos, debido a que algunos de los bienes y servicios que más bajan de precio tienen mayor peso en sus gastos. En cambio, los hogares con menores ingresos pueden no percibir el mismo beneficio, según explicaron los economistas Daniel Ortiz y Ronulfo Jiménez.
Entre los bienes y servicios que puede bajar de precio se encuentran los viajes al extranjero, los vehículos nuevos, los seguros y las cuotas de condominios. Sin embargo, estos gastos tienen un mayor peso entre los hogares más adinerados.
Por eso, una parte importante de la población no percibe un alivio significativo en su bolsillo. Gastos cotidianos como el alquiler, los alimentos y otros servicios no necesariamente disminuyen de precio e incluso pueden aumentar.
Tener una inflación negativa no es necesariamente perjudicial. El problema surge cuando esta situación se prolonga durante mucho tiempo, explicó Ortiz.
Costa Rica acumula 16 meses consecutivos con una inflación interanual negativa. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), la variación interanual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) fue de -0,17% en agosto de 2026.
¿Qué ocurre si la inflación negativa se prolonga?
Cuando la inflación negativa es persistente, puede ser una señal de que la política monetaria es más restrictiva de lo necesario para llevar la inflación hacia la meta, según explicó Jiménez.
Esto puede traducirse en tasas de interés más altas por parte del Banco Central, lo que a su vez puede restringir el crecimiento de la economía y la generación de empleo. Por eso, la generación de nuevos puestos de trabajo lleva tiempo estancada, señaló Jiménez.
Rodrigo Cubero, economista y expresidente del Banco Central explicó que esto ocurre, porque las empresas que pagan salarios en colones pueden verse afectadas cuando el salario real de sus trabajadores aumenta.
Esto significa que el costo de los salarios aumenta en relación con los bienes y servicios que venden las empresas. Ante esa situación, las compañías pueden tener menos incentivos para generar nuevos puestos de trabajo.
Ortiz explicó que, en mercados competitivos, las empresas pueden evitar aumentar sus precios para no perder clientes frente a sus competidores. Esto puede contribuir a mantener los precios contenidos, pero también puede reducir los ingresos de las compañías.
Cubero señaló que el país perdió cerca de 75.000 empleos desde 2024 hasta la fecha. Esto puede afectar el crecimiento de los ingresos de los hogares, ya sea porque algunas personas reciben menores ingresos o porque pierden su empleo. En ese escenario, el beneficio de que algunos precios disminuyan puede ser insuficiente para compensar la pérdida de ingresos.
Ortiz explicó que la inflación suele utilizarse como referencia para ajustar salarios, pensiones y precios. Si los precios permanecen estancados o disminuyen durante un periodo prolongado, esos ajustes pueden ser menores o incluso no producirse.
La situación también afecta a los deudores. De acuerdo con Cubero, una inflación negativa implica que el valor real de las deudas aumenta, porque las obligaciones pendientes representan una mayor cantidad de bienes y servicios.
El escenario también tiene efectos sobre las finanzas públicas. Cuando los precios y los salarios aumentan, pueden crecer las bases sobre las cuales se calculan algunos impuestos. Si los precios permanecen estancados, ese crecimiento de la recaudación puede ser menor, explicó Ortiz.
Sobre este punto, Cubero señaló que, aunque el Gobierno intenta mantener disciplina en el gasto, un crecimiento lento o una disminución de la recaudación implica un deterioro de las finanzas públicas.
Por eso, el escenario que se considera deseable no es una inflación negativa de manera permanente, sino una inflación baja y estable, cercana a la meta del Banco Central, fijada en 3%, con un margen de tolerancia de un punto porcentual hacia arriba o hacia abajo.
Cubero explicó que, si una economía entra en un círculo de inflación negativa, puede producirse una espiral deflacionaria, en la que una inflación cada vez más negativa se combina con un menor crecimiento económico o incluso con una contracción de la actividad.
¿Por qué Costa Rica tiene una inflación negativa?
Tanto Ortiz como Cubero coinciden en que, uno de los principales factores relacionados con el comportamiento reciente de los precios es el tipo de cambio, que se mantiene en niveles bajos.
La inflación se mide mediante el IPC, que actualmente incluye una canasta de 293 bienes y servicios. Esta canasta se actualiza periódicamente para procurar que represente los patrones de consumo de los hogares costarricenses.
Dentro de ella hay productos cuyos precios están determinados en dólares. Según Ortiz, cuando el tipo de cambio disminuye, esos precios pueden bajar al convertirlos a colones, aunque su precio en dólares permanezca prácticamente sin cambios.