Ataques a la prensa buscan debilitar la confianza en el periodismo, advierte informe
Las agresiones contra la prensa en Costa Rica dejaron de ser hechos aislados contra periodistas o medios específicos y evolucionaron hacia un patrón estructural que busca deslegitimar al periodismo como actor en la sociedad.
Así lo concluye el más reciente informe del Instituto de Prensa y Libertad de Expresión (IPLEX), elaborado junto con la Fundación Panamericana para el Desarrollo y en el marco de la red Voces del Sur, que documenta un deterioro acelerado en las condiciones para el ejercicio periodístico durante 2025.
El reporte advierte que el foco de las agresiones se ha desplazado: ya no se trata únicamente de ataques dirigidos a personas o medios concretos, sino de una dinámica que apunta al gremio en su conjunto.
"Las agresiones ya no se dirigen únicamente a personas o medios específicos, sino que buscan una afectación sistémica al conjunto del periodismo", señala el documento.
Este cambio, según el análisis, tiene como efecto erosionar la confianza pública en la prensa, incentivar la autocensura y debilitar las condiciones para informar sobre asuntos de interés público.
Uno de los principales motores de esta transformación es el auge del discurso estigmatizante, que se consolidó como la forma predominante de agresión.
El documento también identifica una reconfiguración en las fuentes de agresión. Aunque actores no estatales concentran la mayoría de los casos —principalmente en entornos digitales—, el reporte señala que el discurso hostil tiene un origen relevante en figuras de poder político.
Señalamientos al discurso presidencial
El informe señala que el discurso del presidente Rodrigo Chaves contra la prensa generó nueve alertas durante el 2025.
Entre estas, se logró evidenciar las declaraciones en las que Chaves amenazó con un "apagón" del sistema de radio y televisión en caso de no modificarse el costo de las frecuencias.
Entre los episodios documentados, el informe señala que el mandatario insistió públicamente ante un periodista DE CR Hoy para que revelara si trabajaba para el empresario Leonel Baruch durante una gira oficial.
Asimismo, incluye la difusión de afirmaciones que posteriormente fueron desmentidas por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), relacionadas con un supuesto proyecto que prohibiría a la ciudadanía opinar sobre política en redes sociales.
A esto se suman señalamientos directos contra periodistas, como cuando calificó de "carebarro" al comunicador Eduardo Ulibarri, así como expresiones en las que afirmó que medios de comunicación "mienten de manera descarada".
El reporte, además, recoge situaciones vinculadas al entorno presidencial, como acciones de la Fuerza Pública que impidieron el paso de manifestantes —incluidos periodistas—, así como el acoso a un equipo de Telenoticias por parte de un seguidor del mandatario durante una actividad oficial.
Según el IPLEX, este tipo de hechos no solo constituyen episodios aislados, sino que buscan a instalar una narrativa sostenida que presenta a la prensa como un actor parcial o adversario, lo que reduce el costo social de las agresiones y facilita su reproducción en distintos espacios.
IPLEX plantea ruta al nuevo gobierno
El presidente del IPLEX, Raúl Silesky Jiménez, señaló que un eventual cambio en este escenario también dependerá de las señales que emita la próxima administración.
Silesky indicó que la mandataria electa, Laura Fernández Delgado, ha mostrado señales públicas de respeto al Estado de derecho y apertura al diálogo, lo que —a su criterio— podría incidir en el tono de la relación con la prensa.
"Si desde Casa Presidencial baja un mensaje distinto, sin insultos ni estigmas, el ambiente puede empezar a cambiar", afirmó.
El jerarca planteó tres acciones inmediatas: establecer un compromiso claro de no estigmatización hacia la prensa, abrir espacios de diálogo para mejorar la relación institucional con los medios y transparentar los criterios de asignación de la publicidad estatal, con el fin de evitar presiones sobre las líneas editoriales.
Silesky subrayó que el impacto de este fenómeno trasciende al gremio periodístico. "El asunto es defender nuestro derecho como ciudadanía a estar informados. Si a los comunicadores les da miedo contar lo que pasa, los que perdemos somos todos", concluyó.
Costa Rica cae al puesto 38 en libertad de prensa
Este deterioro ocurre en paralelo al descenso del país en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2026, elaborada por Reporteros Sin Fronteras (RSF).
Costa Rica pasó del puesto 36 al 38 en el ranking global, dado a conocer este jueves 30 de abril, que evalúa las condiciones para el ejercicio del periodismo en 180 países y territorios.
El país ya venía en caída. En el índice 2025, pasó del puesto 26 al 36, lo que representó una pérdida de 10 posiciones en un solo año y una caída acumulada de 28 puestos desde el inicio de la actual administración.
El informe respalda lo planteado por el IPLEX, en el sentido de que la caída en el ranking de liberad de prensa se da en un contexto de crecientes tensiones entre el Poder Ejecutivo y los medios de comunicación.
La organización advierte que durante la administración de Rodrigo Chaves Robles se han registrado presiones, ataques verbales y restricciones en el acceso a la información pública, factores que inciden directamente en la evaluación del país.
El informe también señala que esta relación conflictiva ha sido constante en los últimos años y forma parte del deterioro sostenido en los indicadores de libertad de prensa.
El informe advierte, además, que estas dinámicas tienden a intensificarse en contextos políticamente sensibles, como los periodos preelectorales, lo que incrementa los riesgos para el debate público y la circulación de información.
En ese sentido, concluye que el país enfrenta un punto de inflexión en materia de libertad de expresión, en el que las agresiones ya no pueden entenderse como episodios aislados, sino como parte de una dinámica estructural que impacta directamente la calidad democrática. "No actuar frente a este escenario implica permitir la consolidación de un entorno hostil para el periodismo y un deterioro progresivo de la democracia".

