Así opera el tercero al mando de Los Gery; de los más buscados por crímenes en Cartago

Ariel Loría Solís, miembro de Los Gery buscado por hechos violentos en Cartago. Foto difundida por el MSP.
Ariel Noé Loría Solís además de ser uno de los eslabones altos dentro de la organización de los hermanos Gery y Gary Campos Barrantes, como uno de sus encargados de vender y distribuir droga en Cartago, ahora es señalado por las autoridades como uno de los presuntos motivadores de la sangrienta guerra que deja varias víctimas mortales en la Vieja Metrópoli.
La acusación del Ministerio Público contra la Los Gery le atribuye un rango de administrador de puntos de venta importantes como el de Santiago del Monte, control vendedores, recaudación de dinero y, según la tesis fiscal, tenía capacidad para disponer de integrantes del grupo para cometer homicidios.
Este grupo está en disputa por las plazas para la venta de droga en Cartago contra "Los Maruja", para ello buscaron alianzas con "Los Chacales" y "Gordo Julio".
Según la acusación, Gery y Gary Campos Barrantes lo designaron vendedor de estupefacientes y encargado de administrar ese territorio. Bajo sus órdenes operaban vendedores terminales, a quienes suministraba marihuana, cocaína y crack.
Su madre, Carolina Loría Solís, también aparece dentro de esa estructura. La Fiscalía sostiene que colaboraba con su hijo al recibir y custodiar el dinero que entregaban otros integrantes de la organización.
Sin embargo, la investigación le atribuye a Ariel una función que trascendía el manejo de drogas y dinero: la capacidad de ordenar ataques contra quienes entraran en conflicto con los intereses del grupo.
El pasado 23 de junio fue condenado a 22 de años de prisión por tentativa de homicidio y tráfico de drogas, sin embargo, no se presentó el día de la lectura de la sentencia y desde ese momento está en fuga.
Atentado en Cartago
Según la tesis fiscal, Andrew Brenes Calvo era miembro del grupo pero quería dejar la venta de drogas para la organización, decisión que generó diferencias con Loría y desencadenó amenazas en su contra.
La acusación sostiene que Ariel, junto con Gustavo Alonso Méndez Fallas y Abraham Josué Obando Montero, alias "Zaca", ideó un plan para matarlo. El Ministerio Público le atribuye específicamente la orden de ejecutar el homicidio y señala a Méndez y Obando como quienes debían materializarlo.
Ese mes hubo un intercambio de disparos en una vivienda de Calle Girales, La Unión de Tres Ríos, donde murieron Méndez y Obando, los presuntos sicarios enviados contra Brenes. Otras dos personas ajenas al hecho resultaron heridas. Ese episodio llevó al OIJ a profundizar la investigación y abrió una de las principales líneas que permitió reconstruir la estructura criminal.
Una de las claves surgió del teléfono que portaba Méndez Fallas al morir. Los investigadores accedieron a sus comunicaciones y localizaron conversaciones de WhatsApp con un contacto identificado como "AA", una de ellas unos 45 minutos antes del enfrentamiento, en la que se coordinaban detalles del ataque contra Brenes.
El OIJ interpretó el intercambio como parte de la planificación del homicidio y, a partir de las expresiones de mando del contacto "AA", empezó a rastrear a quién pertenecía ese número: la línea 6272-5544.
Los análisis detectaron comunicaciones constantes entre ese teléfono y otras dos líneas vinculadas a personas cercanas a Loría: una registrada a nombre de su madre, Carolina, y otra a nombre de su novia.
A esos indicios se sumaron informaciones confidenciales que ubicaban a Ariel entre los principales involucrados en el comercio de drogas en Tres Ríos y lo relacionaban directamente con ese número. Con esos elementos, el OIJ concluyó que Loría utilizaba la línea asociada al contacto "AA".

Asesinato de dos sicarios de Los Gery
90 comunicaciones con sicarios
El análisis telefónico aportó otros datos: antes del homicidio, Loría registró 90 comunicaciones con Obando y 26 con Méndez Fallas.
Tras el enfrentamiento, dejó de usar la línea 6272-5544 y cambió de número; después abandonó también esa segunda línea y, según la investigación, dejó de utilizar el iPhone 6 Plus vinculado a esas comunicaciones. Para la Fiscalía, esos movimientos buscaban evitar que las autoridades siguieran su rastro.
Paralelamente, los investigadores reconstruyeron su papel dentro del negocio de "Los Gery". La acusación sostiene que, entre noviembre de 2018 y abril de 2019, suministró droga a Óscar Manuel Calderón Jiménez para venderla en Cartago, en sectores de La Unión como San Diego, Santiago del Monte y Urbanización La Jeny, entre ellas marihuana, cocaína y crack.
La Fiscalía lo describe como administrador del punto de venta de Santiago del Monte, con vendedores terminales bajo su control, además de encargado de recaudar el dinero generado por el negocio.
Las intervenciones telefónicas permitieron a los investigadores aproximarse al flujo de dinero que manejaba Loría. Una llamada del 2 de septiembre de 2019 registró a Ariel preguntándole a su madre cuánto dinero tenía disponible, mientras ella hacía cálculos sobre distintos montos recibidos; la Policía interpretó que la mujer llevaba parte de la "contabilidad narco" de su hijo.
Otra llamada de ese mismo día registró instrucciones de Ariel para reunir ₡400 mil, cifra que, según el expediente, se acercaba al monto que entregaba semanalmente a sus superiores. Los investigadores calcularon que esos pagos rondaban entre ₡400 mil y ₡700 mil por semana.
Las autoridades también allanaron su vivienda en Paraíso de Cartago, donde decomisaron una pistola BBM-GPA calibre 9 mm y dinero en efectivo: ₡150.050 en monedas y billetes, y otros ₡47 mil dentro de una bolsa plástica de seguridad. La acusación atribuye ese dinero a la actividad del narcotráfico.
El Ministerio Público utiliza estos elementos, junto con las intervenciones telefónicas, vigilancias y el análisis de dispositivos, para sostener que Loría ocupaba una posición de mando dentro de la estructura, solamente por debajo de los hermanos Gery y Gary Campos Barrantes, señalados como líderes de la organización.