Así fue como líder de banda “La H” se declaró culpable de narcotráfico en EE. UU.

16 de Jul. 2026 | 11:01 am

Alexander Zacarías Herrera Hernández, un nicaragüense que se hacía pasar por hondureño y dirigió una violenta banda criminal que operó en el Caribe, provocando una ola de homicidios, aceptó su culpabilidad por narcotráfico internacional en una corte federal en EE. UU.

La documentación de la Corte del Distrito Este de Texas (División Sherman) detalla cómo fue el proceso judicial que enfrentó el temido líder narco para declararse culpable de cargos federales por narcotráfico trasnacional y admitir que trasegó cargamentos de cocaína hacia Norteamérica.

Herrera enfrentaba dos cargos graves en una acusación formal: uno por fabricar y distribuir grandes cantidades de cocaína con el fin de introducirlas ilegalmente en territorio estadounidense y otro por conspiración para hacerlo.

El 10 de abril confirmó su intención de declararse culpable. Ese día se presentaron varios documentos clave. El primero fue un aviso sobre la declaración de culpabilidad. La Fiscalía, representada por el fiscal asistente Wes Wynne, notificó a la corte que el acusado manifestaba su intención de declararse culpable mediante un procedimiento sin acuerdo con la Fiscalía.

Luego, mediante un aviso de intención del acusado, la abogada Michelle Allen-McCoy informó al juez de distrito Sean D. Jordan que su cliente se declararía culpable sin un acuerdo de culpabilidad.

Sin negociación

Al hacerlo de esta manera, no existió ningún pacto sobre cuántos años pasará en prisión ni sobre el castigo que recibirá. Aunque un acusado puede negociar con la Fiscalía una pena menor a cambio de aceptar los cargos, en este caso Herrera decidió no hacerlo.

En consecuencia, el juez conserva el control absoluto sobre la pena. Aunque esta estrategia puede implicar riesgos, le permite evitar un juicio cuando las pruebas de la Fiscalía son contundentes.

Además, declararse culpable sin exigir beneficios puede ser interpretado como una muestra de aceptación de responsabilidad, argumento que la defensa suele utilizar para solicitar una pena más favorable.

En abril, Herrera también firmó un documento en el cual aceptó haber utilizado Costa Rica y otros países para enviar cargamentos de cocaína hacia EE.UU. 

El 1.° de mayo, renunció al derecho de que un juez de distrito presida su audiencia de declaración de culpabilidad y así el juez magistrado evaluara la validez de su declaración, bajo el entendido de que el juez de distrito —encargado de fijar la pena y resolver definitivamente el caso— conservaría la facultad de aceptar o rechazar la recomendación y dictar la sentencia.

El juez magistrado concluyó que se cumplían todos los requisitos legales para aceptar la declaración de culpabilidad. El 17 de mayo, el juez de distrito revisó el informe, ratificó el procedimiento y aceptó formalmente la declaración de culpabilidad de Herrera, declarándolo culpable.

En esta etapa del proceso no se impuso ninguna pena de prisión. Tras la declaración de culpabilidad, el siguiente paso corresponde a la audiencia de imposición de la sentencia (sentencing), la cual aún no aparece programada en los registros judiciales.

De socio a delator de Celso Gamboa

Según el expediente de extradición de Celso Gamboa, el líder de "La H"  fue uno de los testigos colaboradores que permitió vincular al exmagistrado y exministro con una organización dedicada al narcotráfico internacional, lo que posteriormente dio paso a su remisión a la misma corte federal. Ambos habrían trabajado en conjunto.

Según el testimonio, Alexander Zacarías o su hermano, Guillermo Gilberto Herrera Hernández, pagaban a Gamboa entre $200.000 y $500.000 por facilitar el transporte de cargamentos de cocaína en Limón, Costa Rica, entre 2020 y 2022. El Clan del Golfo de Colombia era quien suministraba la cocaína.

Posteriormente, entre julio y agosto de 2021, él y Gamboa Sánchez enviaron un cargamento de aproximadamente 3.000 kilogramos de cocaína que fue recibido en Honduras por otro testigo que colaboró con la Administración para el Control de Drogas (DEA).

De acuerdo con el expediente, Herrera y Gamboa también utilizaban depósitos clandestinos en Limón y Cahuita para recibir y almacenar cocaína, con la seguridad proporcionada por la estructura criminal vinculada al exmagistrado.

La abogada que firmó parte de la documentación fue la misma que inicialmente fue designada como defensora pública de Gamboa. Sin embargo, posteriormente solicitó ser separada del caso debido a un conflicto de interés.

El terror de La H

Alexander Zacarías fue ampliamente identificado por las autoridades como uno de los máximos líderes de la banda criminal "La H", organización que operó principalmente en la provincia de Limón con el objetivo de controlar la Terminal de Contenedores de Moín (TCM) para exportar cargamentos de droga.

Durante varios años burló a la justicia utilizando múltiples identidades y documentos hondureños falsificados para desplazarse libremente. Finalmente fue detenido por la Fuerza Pública durante un control de carretera en Limón por infracciones de tránsito y portación de armas.

Al contar con una notificación roja de Interpol emitida desde 2012, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) coordinó su extradición hacia Texas, Estados Unidos, en agosto de 2024, donde enfrentó los cargos federales por narcotráfico internacional.

"La H" desempeñó un papel determinante en la escalada de violencia que golpeó a Limón. Su irrupción rompió el equilibrio entre las bandas tradicionales al introducir métodos de sicariato de extrema violencia, entre ellos calcinar a sus víctimas, mientras disputaba violentamente el control de las rutas del narcotráfico.

Durante 2024, "La H" sostuvo una feroz guerra con "La T", liderada por Tony Peña Russell, por el control del cantón central de Limón. Según las investigaciones, "La T" funcionaba como brazo armado de la organización encabezada por Luis Manuel Picado Grijalba, alias Shock, quien actualmente enfrenta un proceso de extradición a Estados Unidos desde Inglaterra, donde fue capturado.

Esa rivalidad dejó más de 60 homicidios en un solo año y marcó uno de los periodos más violentos en la historia reciente de la provincia.

A diferencia de las estructuras criminales tradicionales, que ejecutaban ataques selectivos, "La H" se caracterizó por perpetrar tiroteos masivos en espacios públicos, con absoluto desprecio por las víctimas colaterales.

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