Abogado de homicidas defenderá a asesino en serie de Limón: “Me reuní con él en máxima seguridad”

El abogado penalista Francisco Herrera asumirá la defensa de Carlos Luis Forbis Jiménez, "Zapatero", el sospechoso detenido el 29 de abril y señalado por las autoridades como un posible asesino serial que operó en Limón.
Herrera participó en casos conocidos, como la defensa del responsable del asesino de cinco universitarios en Liberia, del imputado por el homicidio de Nadia Peraza, y los sentenciados en los crímenes de Allison Bonilla y Luany Salazar, lo que coloca su nombre de nuevo en un caso de relevancia.
"Ya me reuní con él en máxima contención de La Reforma donde está recluido y me he podido enterar un poco de la investigación. Estamos revisando para determinar si los casos del 2011 están prescritos y habría uno activo, del 2019", explicó el abogado.
La captura de Forbis Jiménez marca un giro en una investigación que durante años permaneció sin resolver y que ahora apunta a una serie de crímenes con características similares, lo que llevó a las autoridades a perfilar a un posible homicida serial.
De acuerdo con el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y la Fiscalía Adjunta contra la Violencia de Género, el sospechoso estaría vinculado con al menos cuatro asesinatos: tres ocurridos en 2011 y uno más en 2019.
Las víctimas de 2011 fueron identificadas como Mirey Wilson Archival, Aurea Madrigal Morales y Melisa Marlene Morales Palma, conocida como "Gemela". El caso más reciente corresponde al asesinato de Elsie Yolanda Martínez Ramírez, ocurrido el 28 de diciembre de 2019.
Según las autoridades, todos los crímenes presentan un patrón claro. Las víctimas fueron atacadas en sitios solitarios, principalmente en las cercanías del cementerio del cantón central de Limón y en sectores próximos a la playa de Cieneguita.
Además, compartían condiciones similares: eran mujeres en situación de calle, con problemas de adicción al crack, lo que —según la investigación— habría sido aprovechado por el sospechoso para abordarlas.
El informe judicial detalla que las víctimas eran contactadas, agredidas sexualmente y posteriormente asesinadas mediante estrangulamiento, utilizando mecates o cables.
Incluso, las autoridades analizan un quinto caso ocurrido en febrero de 2011, el homicidio de Xiomara Antonia Muñoz, el cual comparte el mismo modo de operar, aunque de momento no ha sido vinculado mediante pruebas de ADN.
El director del OIJ, Michael Soto, explicó que la detención de Forbis Jiménez es el resultado de una revisión exhaustiva de casos antiguos que presentaban similitudes.
"En este proceso revisamos casos más antiguos, especialmente aquellos donde había varias víctimas. Ya el laboratorio forense nos había indicado que el ADN de los casos del 2011 correspondía al mismo agresor", señaló Soto.
Soto agregó que esa coincidencia se volvió a confirmar tras el crimen de 2019, aunque en ese momento no se había logrado identificar al responsable.
"Era el mismo ADN presente en las víctimas, lo que nos indicaba que estábamos ante un mismo sujeto", indicó.
A partir de ese hallazgo, las autoridades reactivaron los expedientes y comenzaron a descartar sospechosos mediante pruebas genéticas, hasta ubicar finalmente a "Zapatero".
"Empezamos a revisar y descartar a todas las personas que en su momento fueron señaladas como sospechosas, hasta que logramos identificar a este sujeto", añadió el jerarca.
La investigación también permitió establecer un perfil del presunto agresor: un individuo que operaba en una misma zona geográfica, con víctimas en condiciones de alta vulnerabilidad y con un patrón de ataque repetitivo.
Los crímenes ocurrieron dentro de un radio cercano a un kilómetro, lo que refuerza la hipótesis de un agresor con conocimiento del terreno y movilidad limitada a un área específica.

La firma
El rastro de violencia se consolidó en junio de 2011 con el asesinato de Melisa Marlene Morales Palma. Su cuerpo fue hallado en el cementerio de Limón, con signos de estrangulamiento y aparentes indicios de agresión sexual, características que coinciden con los otros casos.
Los cuerpos de Xiomara Antonia Muñoz y Aurea Madrigal Morales también fueron encontrados en un lote baldío cercano a Cieneguita, separados por pocos metros de distancia, mientras que otro de los casos ocurrió en las cercanías de la playa.
Las autoridades no descartan que el número de víctimas pueda aumentar. De hecho, se analizan al menos otros dos homicidios ocurridos en 2011 que presentan similitudes, aunque las pruebas de ADN no han sido concluyentes.
"Por modo de operar, hay indicios de que podrían existir más casos, aunque no todos han sido confirmados científicamente", indicó Soto.
La captura de Forbis Jiménez abre ahora una nueva etapa en el proceso judicial. La Fiscalía buscará vincular formalmente los casos mediante evidencia científica y testimonial, mientras se analizan posibles nuevas líneas de investigación.
No obstante, uno de los desafíos del caso es el tiempo transcurrido, ya que algunos de los hechos podrían enfrentar eventuales discusiones sobre prescripción.
El Ministerio Público tampoco descarta que puedan surgir nuevas víctimas o testimonios conforme avance el proceso.
El sospechoso cumple prisión preventiva en máxima seguridad del Centro de Atención Integral (CAI), Jorge Arturo Montero Castro, conocido como La Reforma.