Abogado asegura que extesorero del BN no era el único que extraía dinero de bóveda

11 de Ago. 2026 | 5:10 pm
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Eduardo Jiménez, abogado del extesorero Ricardo Olivas Valle del Banco Nacional (BN), asegura que su cliente es inocente y afirmó que, dadas las irregularidades que imperaban en el banco, el proceso judicial debería rebautizarse como el caso "Gato Encerrado".

Olivas es el principal acusado en el caso "Gallo Tapado", por el multimillonario desfalco en las bóvedas del BN, pero según Jiménez, múltiples funcionarios extraían dinero y no hay prueba de que su cliente haya sido el único responsable.

Jiménez explicó que pedirá absolutoria y que la estrategia de la defensa se basa en mostrarle al tribunal la "cruda realidad" de lo que ocurría en la Tesorería Nacional del banco. Según el abogado, los mismos informes y videos de seguridad de la institución demuestran que el descontrol era generalizado y que "entraba de todo y salía de todo".

El defensor señaló que Olivas está siendo utilizado "casi que como un chivo expiatorio" para encubrir un problema mucho mayor. Jiménez detalló que en las grabaciones de seguridad presentadas como prueba, se observa constantemente a otras personas y compañeros de su cliente sacando fajos de billetes.

Para ilustrar el nivel de irregularidad, el abogado denunció que incluso el jefe de Olivas fue captado guardando dinero de manera ilícita en diversos lugares de la oficina, como en una caja de sellos o dentro de un "arturito" (archivador), y sacando plata del numerario "por debajo".

En contraste, Jiménez cuestionó las pruebas específicas contra su cliente, diciendo que únicamente se le ve mover un fólder sin saber su contenido y que podría ser lo mismo que pudo haber llevado el maletín de un compañero.

El abogado argumenta que es imposible derivar o determinar la cantidad de dinero supuestamente sustraída por Olivas basándose en meras suposiciones, especialmente cuando no existe un solo video que muestre a su cliente introduciendo billetes dentro de dichos sobres, a diferencia de otros funcionarios a los que sí se les vio manipulando efectivo.

Buena suerte

Uno de los puntos más polémicos del caso ha sido el incremento patrimonial del acusado. No obstante, Jiménez asegura que todo se debió a la extraordinaria suerte de Ricardo Olivas en los juegos de azar.

El abogado reveló que ha logrado demostrar que su cliente obtuvo más de ¢105 millones en premios de lotería.

"¿Necesita usted robar para ir a comprar lotería con 105 millones? No lo creo, es totalmente ilógico", argumentó Jiménez.

Según la defensa, al revisar las fechas de los premios, queda en evidencia que Olivas era un jugador habitual con una gran racha de suerte, bromeando incluso con que "tal vez de invertir no era muy bueno invirtiendo, pero sí pegaba bastante".

Para el defensor faltan pruebas concluyentes, existió una corrupción sistémica: la evidencia de que múltiples funcionarios (incluyendo jefaturas) manipulaban y sacaban dinero en efectivo de la Tesorería Nacional sin ningún control y además considera que para la Fiscalía no ha sido posible determinar qué cantidad exacta habría sacado su cliente en un entorno donde muchos otros extraían efectivo.

Las conclusiones de la defensa seguirán este miércoles.

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