Venezolanos protestan por cortes de luz de hasta 12 horas

Imagen con fines ilustrativos. AFP
En Barinas, en el oeste de Venezuela, cientos de personas protestaron este martes por los constantes racionamientos de electricidad que afectan a varias regiones del país debido al mal estado de la infraestructura eléctrica.
Los cacerolazos ocurren en plena temporada de calor y humedad, mientras el parlamento discute una reforma para el sector eléctrico impulsada por el gobierno interino de Delcy Rodríguez. Además, se producen en un contexto en el que Venezuela busca captar inversión extranjera en esta industria, así como en las áreas de petróleo, gas y minería.
Ciudadanos de Barinas hicieron sonar sus ollas para exigir el fin de los racionamientos, que además dejan sin agua a las comunidades.
"En donde vivo la luz se va hasta cuatro veces al día, la gente duerme en las aceras, agarran botellas de agua y se las ponen encima. Los artefactos se queman, no llega el agua", dijo a la AFP Krismar Marcucho, una habitante que acudió a la protesta.
Barinas se suma a otros estados donde pobladores han protestado por cortes de luz que superan las cinco horas diarias y, en algunos casos, llegan hasta 12 horas.
Mientras, gran parte de Caracas permanece exenta del racionamiento eléctrico.
Rodríguez gobierna bajo presión de Estados Unidos desde que asumió el poder, días después de la captura de Nicolás Maduro en un operativo realizado en enero. La mandataria firmó recientemente acuerdos con General Electric e IMPSA para sumar generación de megavatios al país.
Pero recuperar totalmente la industria tomará entre cinco y seis años, sostienen expertos.
El Sistema Eléctrico Nacional posee una infraestructura robusta de más de 25 gigavatios (GW), pero solo se utiliza el 40 % por fallas en las termoeléctricas y en la red de transmisión, dijo a la AFP Elías Matta, exdiputado del partido opositor Nuevo Tiempo y exintegrante de la comisión de energía y petróleo del parlamento.
De acuerdo con información oficial, el lunes se registró un récord de demanda eléctrica de 15.625 megavatios (MW), el más alto en nueve años. La disponibilidad, sin embargo, es de apenas unos 12.000 MW, por lo que el gobierno recorta el servicio para evitar que el sistema colapse.