Así funciona la subducción, el proceso detrás de grandes terremotos

Daños materiales produto del terremoto de este lunes en Colombia. Foto: ÚltimaHoraCR

Daños materiales produto del terremoto de este lunes en Colombia. Foto: ÚltimaHoraCR

Aunque ocurre a varios kilómetros bajo nuestros pies y a una velocidad imperceptible para las personas, la subducción es uno de los procesos que más influyen en la actividad sísmica y volcánica de la Tierra.

Se trata del proceso mediante el cual una placa tectónica, principalmente una oceánica, se introduce por debajo de otra y continúa descendiendo hacia el interior del planeta.

Pero ¿qué ocurre exactamente cuando una placa comienza a hundirse?

Una placa se hunde bajo la otra

Las placas tectónicas están en constante movimiento. Cuando una placa oceánica choca con una continental, la primera suele introducirse por debajo de la segunda debido a que es más densa.

Las placas oceánicas están compuestas principalmente por rocas como el basalto, mientras que en los continentes predominan rocas como el granito, que son menos densas.

Por esa diferencia de densidad, cuando ambas chocan, la placa oceánica termina descendiendo hacia el manto terrestre.

En la parte más superficial del contacto existe fricción entre las placas. Esa fricción provoca una acumulación de energía que finalmente puede liberarse en forma de grandes terremotos.

De acuerdo con Marino Protti, sismólogo del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (OVSICORI-UNA), después de unos 40 kilómetros de profundidad la placa ya está dentro del manto y deja de existir el mismo tipo de fricción entre ambas placas. Sin embargo, la placa continúa deformándose y puede generar sismos en su interior.

¿Por qué hay terremotos tan fuertes?

Los terremotos asociados con la subducción pueden producirse de diferentes maneras.

Una de ellas ocurre directamente en la zona donde las dos placas están en contacto. Mientras la placa oceánica continúa avanzando, puede quedar trabada por la fricción con la placa superior. Esto provoca una acumulación de energía hasta que la falla se rompe y esa energía se libera.

Pero también existen sismos que ocurren dentro de la propia placa que ya se introdujo en el manto. Estos son conocidos como sismos intraplaca.

Protti explicó que el terremoto registrado recientemente en Colombia corresponde a este segundo tipo: ocurrió dentro de la placa de Nazca, que ya se encuentra debajo de la superficie.

¿Y qué tienen que ver los volcanes?

La subducción también está relacionada con la formación de volcanes, aunque para que esto ocurra deben darse determinadas condiciones.

Cuando la placa oceánica desciende hacia el manto, libera agua a grandes profundidades. Esa agua reduce el punto de fusión de las rocas del manto y provoca que parte de este material se funda.

El material fundido es menos denso y comienza a ascender hacia la superficie. Con el tiempo, este proceso puede dar origen a cadenas de volcanes.

Para que ocurra, la placa debe alcanzar aproximadamente los 80 kilómetros de profundidad.

En Costa Rica, por ejemplo, la situación cambia en el sur del país. Bajo la región de Talamanca, la placa del Coco se introduce de manera casi horizontal y no alcanza la profundidad necesaria para liberar agua y provocar la fusión del manto.

Por esa razón, explicó el especialista, no existen volcanes activos en Talamanca.

¿La subducción puede provocar un tsunami?

Sí, pero no todos los terremotos asociados con zonas de subducción producen tsunamis.

Para que un sismo genere uno de estos fenómenos debe ocurrir, entre otras condiciones, en el mar y provocar un desplazamiento importante del fondo oceánico.

En Costa Rica, los grandes terremotos de subducción ocurren principalmente frente a las penínsulas de Nicoya y Osa. Debido a su ubicación, estos movimientos producen poca deformación del fondo marino, por lo que no suelen generar tsunamis catastróficos.

Magnitud e intensidad no son lo mismo

Otro punto importante para entender los terremotos es diferenciar entre magnitud e intensidad.

La magnitud se refiere a la energía liberada por el terremoto en su origen. Por eso, el valor de magnitud corresponde al mismo evento, independientemente de dónde se mida.

La intensidad, en cambio, describe cómo se sintió el movimiento y los daños que provocó en un determinado sitio.

La distancia respecto del epicentro es uno de los principales factores que determinan la intensidad. También influyen las condiciones del terreno y el lugar donde se encuentre una persona.

Por eso, dos personas pueden experimentar de manera diferente un mismo terremoto: mientras alguien puede sentirlo poco en la calle, otra persona puede percibir un movimiento mucho mayor en un edificio alto.

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