El corazón agrícola de California se tambalea por crisis del durazno
La industria del durazno para conserva enfrenta una de las peores crisis de las últimas décadas en California, especialmente en el Valle Central, una región considerada el corazón agrícola del estado.
El cierre de plantas procesadoras de Del Monte Foods en Modesto y Hanford ha provocado pérdidas millonarias para productores y un efecto en cadena que amenaza empleos, negocios locales y la estabilidad económica de comunidades enteras que dependen de esta actividad.
Productores agrícolas estiman que más de 420 mil árboles de durazno serán removidos en distintas zonas de California tras el cierre de las procesadoras. La decisión refleja la incertidumbre que enfrenta el sector, ya que las huertas requieren años de inversión antes de alcanzar una producción rentable. Reemplazar los cultivos no representa una solución inmediata, y muchos agricultores aseguran que no cuentan con garantías para continuar operando en medio de la caída de la demanda industrial.
La situación afecta principalmente a condados agrícolas como Fresno, Kings, Merced y Stanislaus, donde el cultivo y procesamiento del durazno genera miles de empleos temporales y permanentes.
De acuerdo con estimaciones del sector, las pérdidas pueden superar los $18 mil por acre removido, tomando en cuenta costos de mantenimiento, fertilización, riego, maquinaria y reparación de camiones utilizados para el transporte de fruta. Muchos agricultores consideran que arrancar los árboles es una medida extrema, pero aseguran que mantener huertas sin compradores representa un gasto imposible de sostener.
La incertidumbre también crece entre los trabajadores agrícolas. Decenas de familias dependen cada año de la cosecha y el procesamiento del durazno en California, por lo que el cierre de plantas genera preocupación por la reducción de contratos temporales, el desempleo y el impacto económico en comunidades rurales donde la agricultura es la principal fuente de ingresos.
Ayuda federal para agricultores
Ante este panorama, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos aprobó hasta $9 millones aproximadamente, en ayuda federal para apoyar a los agricultores que decidan remover huertas antes de la temporada de cosecha de este año. El programa busca aliviar parte de las pérdidas económicas que enfrentan los productores, aunque representantes del sector advierten que la asistencia no resolverá el problema estructural que vive la industria del durazno para conserva en California.
Especialistas agrícolas señalan que la crisis también refleja cambios en el mercado alimentario y en las cadenas de procesamiento en Estados Unidos. La reducción de plantas procesadoras limita las opciones de comercialización para los agricultores y aumenta el riesgo de que más productores abandonen este tipo de cultivo en los próximos años.
