El legado que le dejó su hijo con el que esculpe su futuro
(CRHoy.com) Jonathan Molina no sabía hacer esculturas, siempre había trabajado como peón agrícola o en labores de construcción. Sin embargo, la enfermedad de su hijo le permitió conocer su talento y convertirse en artesano.
Cuando su hijo Adrián tenía 10 meses le diagnosticaron un tumor maligno en la cabeza. En ese momento vivían en un pueblo, a dos horas del centro de Liberia, en Guanacaste. Eso los obligó a trasladarse a vivir a San José, pues el pequeño pasó mucho tiempo internado en el Hospital de Niños.
Jonathan y su esposa Yajaira se turnaban para cuidar a su hijo y él no tenía trabajo, además, tenían otro chiquito por el que tenían que velar. Durante mucho tiempo, recibieron ayuda económica de una fundación y de sus familias, hasta que él aprendió a hacer esculturas, por medio de tutoriales en Internet.
Eso le permitió a este hombre llevar el sustento a su hogar y darle calidad de vida a Adrián, quien pasaba constantemente entre hospitales y médicos.
Durante 8 años pudieron compartir como familia, hasta que, en febrero del 2016, Adrián partió al cielo, dejando un gran legado a su padre, sus hermanos Jonathan y Brittany y su madre.
Si usted desea contactar a este artesano, puede hacerlo a través del teléfono 8726-6271.


















