Desempleados o con menos salario: Las otras víctimas del COVID-19
[samba-videos id='cdfaa9fd1cd0d044a0c16f86d5fa7baf' lead='false']
(CRHoy.com) Katherine Paniagua y Yessenia Mora no se conocen, viven a muchos kilómetros de distancia y se dedican a cosas muy diferentes. Sin embargo, tienen algo en común: ambas se han visto afectadas económicamente por el coronavirus COVID-19 que llegó al país hace un mes.
Aunque se han cuidado de no contagiarse, la enfermedad las ha afectado y viven con la incertidumbre de no saber qué pasará.
Paniagua es vecina de Moravia y desde hace 10 años tiene una empresa de eventos, con servicio de catering service, en la que da trabajo a 13 personas. No obstante, por la situación del país y las disposiciones del Ministerio de Salud le cancelaron muchas actividades programadas para los próximos meses. Si usted desea comprarle almuerzos o comida, puede contactarla a este número: 8772 0984.
"Es la primera vez en este tiempo que tenemos que cerrar operaciones de manera intermitente (…) Nuestro personal también está en sus hogares. De aquí dependen 13 familias que hoy en día no están recibiendo un salario. Los eventos han sido cancelados, otros pospuestos, esperando que la situación mejore y se normalice", expresó.
Esta madre de 3 hijos está pagando un préstamo por la compra del local donde tiene su negocio y además, con el fin de ayudar a sus colaboradores, decidió hacer almuerzos y venderlos exprés, para solventar un poco los gastos.
"Estamos vendiendo almuerzos y llevando a los lugares donde las personas están siendo resguardadas, cumpliendo la orden del Ministerio de Salud. Yo decidí como medida, vender almuerzos para poderles ayudar y para el sostenimiento del catering y no tener que cerrar operaciones permanentes", añadió la mujer de 38 años.
Por su parte, Yessenia tiene casi un mes sin recibir salario porque la cadena de tiendas para la que trabaja desde hace más de 7 años cerró temporalmente.
"Los jefes hicieron todo lo humanamente posible para mantenerse a flote, porque con lo del coronavirus ya en las tiendas no se vendía y el salario de nosotros es por medio de las ventas. El último pago que recibí en la quincena fue de 5 días nada más", detalló.
Lo que más le preocupa a esta jefa de hogar es el alquiler de su casa, pues debe cancelar 110 mil colones por mes y el dueño le dijo que, si no le paga, debe irse y ella no tiene para dónde.
"Yo en parte lo entiendo a él porque él vive de los alquileres y tiene una bebé pequeñita, pero ahorita no tengo de dónde sacar el dinero. Con lo último que me pagaron pude darle 40 mil colones, pero no es suficiente", afirmó la vecina de El Guarco de Cartago.
Mora padece de fibromialgia y debido a las crisis, sufre episodios de depresión, por lo que esta situación la ha golpeado. Para ayudarse, se levanta de madrugada a hacer tortillas para que su hijo salga a vender, pero la ganancia que obtienen es de 5.000 colones y no es todos los días. Su hijo Kevin está en undécimo y este año se gradúa del colegio.
Esta mujer de 44 años confía en Dios que el Gobierno ponga la mirada en las personas de bajos recursos y que les brinden una ayuda mientras todo esto se soluciona.
Katherine y Yessenia son solo dos ejemplos de lo que ha generado el coronavirus en materia laboral. Diferentes restaurantes, hoteles, comercios y empresas han cerrado sus puertas por la crisis, despidiendo así a miles de colaboradores en todo el territorio nacional.
Hasta febrero anterior el desempleo en Costa Rica había alcanzado el 12.4% y los expertos prevén que ese porcentaje seguirá subiendo debido a la emergencia.
Este sábado las autoridades confirmaron 435 personas contagiadas del COVID-19 en el país y se espera que el número siga creciendo, por lo que, insisten en la necesidad de mantenerse en la casa, con un constante lavado de manos y el protocolo de tos y estornudo.











