Cliente del BN pasó de ser el “más tonto del mundo” a recibir reintegro por estafa
"Queda uno como atemorizado", revela contador público que sufrió sustracción de ¢2,1 millones

(CRHoy.com) "Cuando uno sale del banco se siente la persona más tonta del mundo porque ahí le dicen: 'No, es que la seguridad de nosotros es inviolable. No hay ninguna manera, ninguna forma, a no ser que usted diera las claves'. Entonces uno lo que dice es: diay, ¿será que yo di las claves dormido?"
Esa fue la sensación que le quedó a Antonio Vargas Chavarría más de tres meses atrás cuando, en entrevista con CRHoy.com, se quejó por el trato que recibió en el Banco Nacional de Costa Rica (BNCR) cuando se presentó a reportar una sustracción de ¢2,1 millones de sus cuentas.
Ahora, en una nueva conversación con este medio, no sabe cómo sentirse. Lo cierto es que el 15 de julio pasado consiguió un triunfo que le satisface: la entidad financiera le reintegró el dinero que le habían robado -a él y a su madre- mediante transferencias hacia teléfonos vinculados con el Sistema Nacional de Pagos Electrónicos.
El depósito fue dispuesto mediante la resolución DS-1942-2022, consta en la descripción del reembolso que este contador público de 51 años de edad recibió. Sin embargo, esta víctima de fraude desconoce a qué conclusiones llegó la institución o que hallazgos hizo, toda vez que únicamente le fue suministrado el oficio 07-62-2022, en el que el gerente de la agencia de Carmona, Jeffry Villalobos Moreno, le informa sobre la decisión final de la Dirección de Operaciones e Investigaciones Internas.
Se trata del tercer caso de reintegro reportado por CRHoy.com. En los dos casos previos, la Dirección de Seguridad del ente estatal envió un comunicado a los afectados en el que disponía el reembolso, aún cuando sostenía que estos comprometieron su información. En este no se hicieron ese tipo de aseveraciones.
"Bueno, es que no conozco la resolución. Yo no sé a qué llegaron. Lo único que te puedo decir es que, en aquél momento, lo que dije es porque yo detecté el problema, lo reporté al banco, el banco me bloqueó todas las cuentas posteriormente y yo fui al Organismo de Investigación Judicial (OIJ), puse la denuncia que correspondía, saqué una copia a esa denuncia, la traje al banco, pero el banco ni siquiera se dejó la una copia, ni siquiera casi que me atendió el caso. Lo único que hicieron fue habilitarme nuevamente mis cuentas porque, me las habían bloqueado. Me las habilitaron pero en realidad ellos al caso no le dieron mayor trascendencia en ese momento.
"Lo que digo es que el banco siempre en todo momento ha defendido que los sistemas de ellos son sumamente seguros y que muy probablemente el problema se diera porque yo hubiera suministrado alguna clave o hubiera suministrado alguna información sensible, cosa que yo no recuerdo, no sé, nunca he dado claves y bueno, no sé… entonces en ese momento por eso la situación, por eso dije lo que dije, porque en realidad el banco en ese momento no hizo nada para atender el caso. Todo el proceso lo llevé yo, hice el reclamo todo el tiempo y yo no sé ahora la resolución que determinaría. No la conozco, entonces no puedo decir qué han dicho ellos sobre la resolución y que seguiría yo pensando del banco", explicó.
A la fecha, tal y como lo destaca el artículo publicado el 7 de abril anterior, este vecino de Nandayure sostiene que jamás compartió sus contraseñas o alguna otra información sensible, por llamadas o algún otro medio, que permitieran el ingreso a su usuario en línea y las consecuentes rebajas a su cuenta.
Vargas Chavarría sufrió la sustracción de ¢2,1 millones en dos cuentas personales, que tiene abiertas desde hace más de 10 años. Las deducciones ocurrieron entre el 16 y 28 de febrero; día en el que a la víctima, mientras trabajaba, le llegó una notificación a su celular, de que se había hecho una transferencia con esa función.
Fue entonces cuando revisó su cuenta y se enteró de dos deducciones por ¢100.000 cada una. Después ingresó a una segunda cuenta en la que administra los dineros de su madre y encontró otros 15 débitos de entre ¢39.000 y ¢200.000.
Todas las transacciones se hicieron a números de teléfono distintos, registrados a nombres de personas diferentes, de acuerdo con un reporte que le suministró la entidad estatal al afectado, para incorporar a la pesquisa que lleva adelante la Policía Judicial.
"Queda uno como atemorizado"
Antonio Vargas Chavarría es tan solo uno de los 533 denunciantes que el Organismo de Investigación Judicial registraba al 22 de abril por la modalidad que entre febrero y marzo explotó la clonación de sitios web oficiales (phishing). Mediante ese mecanismo, los ciberdelincuentes lograban extraer información sensible de los clientes de bancos, que posteriormente usaban para entrar en sus cuentas y sustraer los dineros en estas por medio de transferencias que no requirieran un código de verificación previo.
El perjuicio económico ocasionado por ese tipo de fraude equivalía entonces a ¢149 millones, según lo dio a conocer este medio el 10 de mayo. Para ese momento, los dineros robados por Sinpe Móvil representaban apenas el 9,92% de los ¢1.537 millones extraídos en estafas.
Dadas esas estadísticas, que mantienen una tendencia a la alza, como advirtió el 7 de julio el jefe de la Sección de Fraudes de la Policía Judicial de San José, Yorkssan Carvajal Aguilar; la tranquilidad está lejos de regresar al contador público, aún después del reintegro.
"A uno siempre le queda un sentimiento ahí de duda, de inseguridad cuando uno va a ingresar a realizar una transferencia en el banco. Queda uno como atemorizado. Uno dice: ¿Me estarán nuevamente copiando las claves? ¿Cómo fue que lo hicieron? En fin, uno queda con ese con ese sentimiento, verdad, más que todo un nerviosismo a la hora de entrar a las cuentas y hacer alguna transferencia y saber si se está siendo, por decirlo de alguna forma, hackeado", relató.
El oriundo de Nicoya aún tiene sus cuentas en el Nacional y, aunque con mayor temor, su usuario en línea.
CRHoy.com solicitó un descargo al banco sobre la resolución, sin embargo, director de Seguridad e Investigaciones, David Hernández Mora, explicó que no podía referirse al caso debido a restricciones legales por concepto de secreto bancario.