Meloneros ven muy difícil mantener sus operaciones este año por tipo de cambio
Los productores y exportadores de melón consideran muy difícil mantener sus operaciones este año. La principal razón: la fuerte apreciación del colón frente al dólar, que en los últimos 30 meses acumula una revalorización de cerca del 30%.
Sigurd Vargas, director ejecutivo de la Cámara de Productores y Exportadores de Melón y Sandía de Costa Rica (Caproexmes), advirtió que las perspectivas para el ciclo 2026-2027 son reservadas y anticipa una caída en la producción. Los precios internacionales, según sus proyecciones, se mantendrán estables o incluso podrían bajar.
"Si se mantuvieran los precios del ciclo 2025-2026 con un tipo de cambio de entre ₡450 y ₡455 por dólar, sería sumamente difícil mantener la operación de las empresas. Si a esto se suma el incremento en los costos de producción —especialmente de productos fitosanitarios, fertilizantes, cartón, plástico, diésel y energía eléctrica—, la operación sería prácticamente inviable", advirtió.
El problema de fondo es estructural: los contratos de venta y los precios internacionales se fijan en dólares, pero una parte importante de los costos —salarios, cargas sociales, impuestos, combustibles— se paga en colones. "Al recibir menos colones por nuestros dólares, cada vez se nos hace más cuesta arriba la operación", resumió Vargas.
Cinco frentes de preocupación
1. Tipo de cambio
No solo afecta las utilidades de las empresas, sino que también ha impedido realizar las inversiones necesarias para enfrentar la temporada, tanto en maquinaria agrícola como en infraestructura, debido al desgaste de equipos e instalaciones.
Al igual que ocurre con el resto del sector agroexportador, los contratos de venta del melón y los precios internacionales de la fruta se fijan en dólares. Sin embargo, una parte importante de los costos de producción debe asumirse en colones, como salarios, cargas sociales, obligaciones tributarias, compras de diésel, aceites, lubricantes y algunos repuestos.
"Al recibir menos colones por nuestros dólares, cada vez se nos hace más cuesta arriba la operación", subrayó Vargas.
2. Incremento en costos
El sector considera muy probable un aumento significativo en los precios de los fertilizantes y productos fitosanitarios para este ciclo productivo anual, debido a los efectos del conflicto en Medio Oriente, el cual afecta los precios de las materias primas.
A ello se suma el incremento en los precios de los combustibles, especialmente del diésel utilizado para la maquinaria agrícola.
Además, esperan que los efectos del fenómeno de El Niño provoquen un aumento en la factura eléctrica. La escasez de lluvias afecta directamente los embalses y esto implicaría la activación del cobro por factor térmico.
3. Logística
Las condiciones en las que operan los puertos de salida de productos exportables, como Caldera y Limón, inciden en los tiempos, rutas y tarifas de los servicios portuarios.
El conflicto bélico en Medio Oriente también podría impactar las tarifas y afectar la disponibilidad de contenedores, así como provocar retrasos en los tiempos de llegada a puerto de destino, lo que reduciría la vida útil de la fruta en anaquel.
4. Ineficiencia en el registro de agroinsumos
Este es un punto crítico que, según el sector, pone en riesgo la actividad. Caproexmes asegura que se está entrando en una etapa de concentración de la oferta, debido a que cada vez más formulaciones cuentan con un único registro y un solo oferente.
Esto obedece a la imposibilidad de registrar productos genéricos y al cambio en la definición de "producto nuevo".
5. Control de calidad y fitosanidad de las semillas
La preocupación se centra en dos aspectos concretos: la falta de claridad o ausencia de protocolos para verificar el control de calidad de las semillas y la inexistencia de procedimientos para la tramitación de reclamos y la determinación de responsabilidades por parte de quienes importan y comercializan las semillas.
Poco optimistas
Vargas reconoció que el panorama es reservado. El sector evalúa reducir áreas de siembra, y las negociaciones con compradores previstas para junio y julio podrían complicarse.
A eso se suma que Brasil aumentará su producción de melón, lo que presionará los precios internacionales a la baja.
El peso económico de la actividad es significativo: el 85 % de la producción se exporta a Estados Unidos y Europa; cada temporada —de noviembre a mayo— se despachan más de 6.000 contenedores, lo que representa entre $100 millones y $115 millones en divisas.
El sector emplea a más de 5.000 personas de forma directa, además de los encadenamientos indirectos.

