Marcianitos, gofios, carreticas… ¡Ellos rescatan una dulce tradición!

10 de Jun. 2018 | 12:03 am

[samba-videos id='ec671fe55ad2c82d2d29b5faf114ba40′ lead='false']

Gofios, marcianitos, carreticas, chicles de moneda, toronja rellena, zapatillas de azúcar… Si usted se crió a finales de los 60, en los 70 y hasta en los 80 y 90, sabrá de qué le hablamos y se le habrá hecho la boca agua. Pues Karla Vargas y su esposo Freddy Padilla son amantes de los dulces de antaño, de esos que ya no se encuentran -como antes- en cualquier pulpería. Eso los llevó a crear su negocio que le endulza la vida a los demás y revive los más tiernos recuerdos de la infancia de muchos, que iban a la "pulpe" con dos colones y salían con las bolsas llenas de confites.

Todo inició después de una visita a Zarcero, donde encontraron ciertos productos que casi no se ven ya en San José. A Karla se le ocurrió vender ese tipo de productos y entre su esposo, sus hijos, sus padres y hermanas decidieron dar rienda suelta a la imaginación, en julio del 2017.

"Queríamos algo diferente y esto es algo que no se encuentra a la vuelta de la esquina. Andábamos paseando y vimos que había lugares como Zarcero y El Cerro de la Muerte donde había ciertos confites de estos; fuimos recopilando los datos y al ver que no había negocios de esto, quisimos hacerlo. Fue un proceso como de 6 meses", detalló Vargas.

Los clientes hicieron sus pedidos y poco a poco el negocio se fue llenando de color y tradición. Melcochas, "guaritos", cajetas, paletas de "El Chavo", entre otros, son parte de los dulces que se pueden encontrar en el negocio, ubicado en el centro de Tres Ríos.

"La página en Facebook ha sido un éxito porque muchos clientes nos piden cosas que tal vez nosotros no conocemos o no las hemos llegado a ver, entonces lo que hacemos es pedir fotos o sabores para investigar, para llegarle al producto, rescatar de verdad lo que sabía, no hacer las cosas por hacer. La ventaja es que encontramos muchos proveedores, personas que hacen todo artesanal, que son los que nos ayudan", explicó Padilla.

[imagenancho]

Karla y Freddy nunca creyeron que el negocio crecería en tan poco tiempo. Reconocen que el esfuerzo de todos y las trasnochadas empacando han valido la pena. Sus clientes los visitan de todas partes del país, de domingo a domingo y ellos están encantados de tener un rinconcito como los de antes.

"Al principio nos costó darnos a conocer y era el mayor temor, pero el negocio ha tenido mucho auge porque la gente viene, se va y trae a algún familiar o amigo y así sucesivamente. Ver las caras de felicidad porque ven algo que hace mucho no comían es muy satisfactorio y siempre nos agradecen. ¡Ver cómo viven ese sentimiento! Viene mucha gente que no es de Tres Ríos y las redes han sido una bendición por las recomendaciones. Los envoltorios son como los de antes, tenemos saquitos de gangoche y la idea es revivir esas tradiciones y creo que eso es lo que a la gente le gusta", añadió el propietario.

"Hemos visto gente que ha llorado al ver algo de antes, personas que tal vez sus papás sentaban en los regazos para darles una sorpresa o una melcocha. ¡Eso es lo más lindo! Revivir ese sentimiento es lo que más llega, le hace a la gente transportarse en el tiempo. Esperamos seguir creciendo porque incluso la gente nos pide que pongamos más negocios en otras provincias", citó Padilla.

La confitería está fusionada con la heladería Dulcete, de un amigo de la pareja. En ella venden helados 100% artesanales y de diferentes sabores. Aseguran que la idea es ayudarse entre todos.

Si usted desea contactarlos puede hacerlo a través de la página en Facebook , al número 2278-1686 o visitarlos en el negocio, que está ubicado 125 metros al Sur de la Farmacia La Bomba en Tres Ríos, Cartago.

 

Comentarios
5 comentarios