Experta: Es necesario que país prevea desabastecimiento
Investigadora del Programa Estado de la Nación advierte de que pandemia podría interrumpir importaciones de granos básicos
(CRHoy.com).- Aunque por ahora las autoridades garantizan el abastecimiento de alimentos en medio de la pandemia de la COVID-19, la investigadora Karen Chacón del Programa Estado de la Nación (PEN), llama a observar con atención los cambios repentinos en los circuitos de comercio internacional para prever eventuales interrupciones que puedan provocar desabastecimientos.
Chacón expuso en su artículo "¿Qué es importante considerar sobre seguridad alimentaria, a la luz del COVID-19", publicado en el sitio web del PEN, que aún es temprano para tener un panorama claro sobre el impacto de la enfermedad respiratoria viral en la seguridad alimentaria y nutricional (SAN).
Pero que, por las alteraciones en la economía nacional y mundial, y en los ingresos de los trabajadores, es necesario prever si se darían cambios que golpeen la producción, el intercambio y el acceso de alimentos.
Al respecto, la experta cree que es "vital" atender las asimetrías socioeconómicas que imperan en la población costarricense y que limitan el acceso a los alimentos de un sector de la ciudadanía.
También opina que se debe poner atención a la marcada dependencia de Costa Rica de las importaciones para cubrir el consumo de granos básicos, que es el pilar de su dieta. Esto, según Chacón, provoca un nivel de incertidumbre que se debe enfrentar.
"Costa Rica es la nación en Centroamérica que, en las últimas dos décadas, registró mayor dependencia de las importaciones de maíz y frijol (…). Entre el 2000 y el 2018 esta dependencia pasó de 64% a 99,4% en el maíz; de un 0,5% a un 54,5% en arroz y de 65% a 79,6% en frijoles (Cepal, 2020). Este aumento en la importación de granos básicos se dio paralelo a una disminución en el área dedicada a producirlos en el país, que bajó en un 50% entre el 2000 y 2018 (Sepsa-MAG, 2019)", resaltó.
La investigadora se preocupó por marcar la diferencia entre la SAN y el concepto de soberanía alimentaria, que es distinto, y explicó que el enfoque para abordar los riesgos del país en este ámbito es otro.
"En un contexto de crisis mundial, una pequeña economía abierta como la costarricense debe prever la probabilidad de cambios disruptivos en los circuitos de comercio internacional con el fin de que eventuales interrupciones en estos circuitos no tomen por sorpresa a las autoridades nacionales. Esta reflexión vale también para el caso de otras crisis mundiales posibles, como la climática", detalló.
Entre las tareas que Chacón considera pertinentes para garantizar la SAN están:
- Ampliar los niveles de resiliencia del sector agropecuario.
- Considerar la dependencia de importaciones en productos clave, como criterio para analizar posibles riesgos derivados de una crisis.
- Mejorar el perfil nutricional de la población y iv) reducir las brechas socioeconómicas entre los hogares, de forma que todos tengan garantizado su acceso a alimentos en todo momento.
- Generar información que permita anticipar posibles riesgos.
La investigadora concluyó que es necesaria una discusión "previsora" sobre los eventuales problemas que podría enfrentar Costa Rica antes y después de la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2 en el ámbito de la seguridad alimentaria y nutricional, debido a posibles cambios internacionales, y principalmente, por el aumento en la vulnerabilidad social de importantes sectores de población que la pandemia afectó económicamente.
