Deuda pública: ¿cuáles son los riesgos y por qué renegociarla?
Canjes logran trasladar plazos, pero se crea efecto de bola de nieve a futuro

(CRHoy.com) Década y media atrás, una de las mayores preocupaciones de los costarricenses era cómo hacerle frente a la deuda del carro o de la casa porque los ingresos ya no les alcanzaban para pagar la cuota. Los intereses habían subido tanto, que en cuestión de meses estaban enfrentando pagos mucho más elevados que lo que habían presupuestado cuando adquirieron el préstamo.
No es distinto para un país cuando se habla de endeudamiento. Un "shock" internacional en los intereses que eleve de pronto las tasas es solo uno de los riesgos más elevados a los que se expone Costa Rica y que de ocurrir dispararía el pago de intereses y nos llevaría a un posible colapso.
Debido a la crisis ocasionada por la pandemia, el país ha venido incrementando su nivel de deuda a niveles más allá de los considerados sanos.
Sólo en lo que va del año se ha elevado en un 17% según confesó el ministro de Hacienda Elian Villegas durante la presentación del presupuesto ordinario para 2021, con lo cual, el nivel de endeudamiento que para 2019 estaba rozando el 60% del Producto Interno Bruto (PIB) para este fin de año cerrará en cerca de un 70% y podría superar fácilmente el 80% para 2025.
Un análisis elaborado por Hacienda colocó en un mapa de calor cuáles son los riesgos que tiene actualmente el país debido al endeudamiento, el cual, entre más elevado, más riesgo ocasiona.
En ese análisis el país de momento está tranquilo en cuanto a tasas de interés. Desde antes de la pandemia y con mucho más razón ahora durante ella, el interés de los gobiernos y mercados internacionales ha llevado a mantener esas tasas bajas.
En ese sentido, la última revisión de la Reserva Federal de Estados unidos (FED) fue mantenerlas bajas, para tratar de impulsar su economía. Esto genera un efecto cadena en las demás economías.
Pero aún así hay riesgos mayores. Los principales son que se produzca un shock en el Producto Interno Bruto (PIB) o en el déficit primario; es decir, que la economía no crezca lo esperado o que el déficit del país (porque no recaudó lo suficiente, por ejemplo) sea mayor.
Si algo cambia en esta ecuación el resultado será inmediato: Costa Rica necesitará aumentar – todavía más- sus necesidades de financiamiento.
De acuerdo con las autoridades hacendarias, la estrategia para mitigar estos riesgos pasa por una agresiva campaña de renegociación y canjes. Esto es, renegociar nuevas condiciones con los tenedores actuales, ampliar plazos y adquirir nueva deuda "cara" a mejores tasas de interés.
"Cuando tomamos un crédito como este del Fondo Monetario Internacional (FMI) – recién aprobado en el Congreso- al aplicar el crédito borramos el equivalente de los ₡300 mil millones que significaría tener que captarlos del mercado local como deuda interna (…) hay que seguir endeudándonos para poder financiar el gasto, así es que es importante tomar eso en consideración", dijo Villegas.
Hasta el segundo semestre de este año el trabajo de canjes ha dado cierto resultado, no sin estar cerca de llegar a abandonar la denominada "composición deseable", una especie de zona segura considerada como adecuada.
Uno de esos casos es en el financiamiento de corto plazo a menos de un año, el cual cerró con un 9,3% de la cartera, cercano al límite del 10%. En plena pandemia el gobierno se vio obligado a canjear títulos de deuda interna próximos a vencer, por títulos también de corto plazo, con vencimientos incluso de seis meses, debido a la incertidumbre del momento y que pocos actores querían asumir compromisos de mediano y largo plazo.
En cuanto a tasas de interés, hay espacio para que parte del portafolio se traslade a tasas indexadas, y en cuanto a monedas, la preocupación es que existe más deuda en dólares de la que ya se considera como deseable.
Renegociar, no solo canjear
Sin embargo, el reto para Costa Rica no es solo canejar, sino también renegociar. De acuerdo con el economista Elio Rojas, lo más urgente es reestructurar la deuda interna, pero no solo trasladando los plazos para que venzan más adelante, sino también algunas de sus condiciones.
Uno de los elementos más importantes sería indexarlos para que se paguen conforme al crecimiento económico actual y que esto involucre un piso por inflación.
En la actualidad la deuda se emite básicamente bajo tasas fijas o variables y en menor medida indexadas bajo Unidades de Desarrollo (Udes).
El problema es que las negociaciones actuales implican únicamente comprar un vencimiento a través de la venta de un nuevo título, generando una bola de nieve.
Por ejemplo, un operador del mercado tiene un título de ₡100 a una tasa del 10%, al vencimiento el gobierno debe pagarle ₡110. Pero como el gobierno no tiene dinero para pagarle, emite un nuevo título eta vez por los ₡110 que debe pagar, más la nueva tasa de interés del nuevo plazo; es decir, no solo se "patea la bola" para adelante, sino que se hace más y más grande.
"Se debería renegociar para que los títulos se paguen según el crecimiento económico, y si el crecimiento es menor a la inflación entonces que se fije en el piso de inflación para que el comprador no tenga pérdida".
Esto implicaría una verdadera negociación con todos los tenedores de deuda interna que se trata principalmente de operadoras de pensiones, entidades financieras, instituciones públicas y del sector privado.
"Hay que sentarse a negociar, y esto tuvo que haberse hecho ayer", puntualizó el economista.