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Ciencia

Padres primerizos enfrentan cambios emocionales vinculados con ansiedad y depresión

21 de Jun. 2026 | 3:02 am
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La llegada de un hijo suele asociarse con felicidad, ilusión y nuevos proyectos. Sin embargo, para muchos hombres también representa una etapa de cambios emocionales que puede aumentar el riesgo de ansiedad, depresión y malestar psicológico.

Aunque la salud mental durante la maternidad recibe cada vez más atención, investigaciones recientes sugieren que los padres primerizos también atraviesan un proceso de adaptación que puede afectar su bienestar emocional.

Un estudio publicado en la revista científica Cerebral Cortex encontró que los hombres que se convierten en padres por primera vez experimentan cambios en la estructura cerebral relacionados tanto con una mayor implicación en la crianza como con un aumento de síntomas de ansiedad, depresión y dificultades para dormir.

La investigación siguió a 38 hombres antes y después del nacimiento de sus hijos. Los científicos realizaron resonancias magnéticas durante el embarazo de sus parejas y varios meses después del parto. Además, recopilaron información sobre sueño, estrés parental, salud mental y vínculo con el bebé durante el primer año de paternidad.

Los resultados mostraron reducciones significativas en el volumen de materia gris en distintas áreas de la corteza cerebral, especialmente en regiones asociadas con las emociones y las habilidades sociales.

Según los investigadores, estos cambios reflejan que el cerebro masculino también se adapta a la llegada de un hijo.

Sin embargo, el estudio encontró que las mayores modificaciones cerebrales estuvieron asociadas con más problemas de sueño y niveles más altos de ansiedad, depresión y malestar psicológico durante los primeros meses de la paternidad.

Vínculo con los hijos

Los hallazgos también apuntan a una relación entre estos cambios cerebrales y una mayor participación en la crianza.

Los hombres que durante el embarazo reportaron sentirse más conectados con el bebé mostraron cambios más marcados. Lo mismo ocurrió con quienes planeaban dedicar más tiempo al cuidado de sus hijos tras el nacimiento.

Posteriormente, los padres que asumían con mayor frecuencia el rol de cuidador principal, pasaban más tiempo con sus hijos o reportaban una relación más cercana con el bebé también presentaron modificaciones más pronunciadas.

Además, los investigadores observaron que los padres con menores niveles de estrés relacionado con la crianza tendían a mostrar estos cambios con mayor intensidad.

Para los autores, los resultados sugieren que la paternidad implica una reorganización cerebral orientada a facilitar el cuidado y la conexión con los hijos, un proceso que estudios anteriores ya habían documentado en las madres.

La paternidad también puede generar angustia

El psicólogo Dagoberto Solano explicó que convertirse en padre representa una transformación profunda que puede despertar emociones positivas, pero también preocupaciones e inseguridades.

"A veces podría suceder que esto genere, sobre todo cuando no estamos preparados o no tenemos la madurez emocional para hacerle frente, muchos temores, preocupaciones y angustia de no saber cómo hacerlo o de si lo estoy haciendo correctamente", comentó.

Según el especialista, la forma en que cada hombre vive la paternidad depende de factores como las circunstancias en que llega el hijo y la relación que tuvo con su propia figura paterna.

"Generalmente reproducimos modelos. Hay modelos positivos que nos enseñan a cuidarnos y a ser responsables con nuestra salud, pero también hay otros que enseñan todo lo contrario", señaló.

Los hombres también necesitan apoyo emocional

Solano considera que uno de los principales desafíos es que muchos hombres crecieron bajo la idea de que deben enfrentar los problemas solos y evitar mostrar vulnerabilidad.

"Las emociones son humanas, no tienen género", afirmó.

El psicólogo advirtió que ignorar sentimientos como el miedo, la ansiedad o la frustración no los elimina. Por el contrario, esas emociones pueden terminar manifestándose como enojo y afectar las relaciones familiares.

"Con muchísima facilidad yo puedo confundir emociones como miedo, angustia o ansiedad con enojo, porque es una de las pocas emociones que socialmente se permite expresar a los hombres", explicó.

Cuidarse para poder cuidar

Ante este panorama, Solano recomienda que los padres presten atención a su salud emocional desde el inicio de esta etapa.

Hablar sobre las emociones, buscar apoyo en familiares o amigos de confianza, reservar espacios de autocuidado y acudir a ayuda profesional cuando sea necesario son algunas de las estrategias que aconseja.

"Si yo estoy bien emocionalmente, eso me va a permitir cumplir mi rol de una forma adecuada y también ser un papá que está bien para cuidar a sus hijos y apoyar a la madre de sus hijos", agregó.

Los hallazgos del estudio refuerzan esa necesidad. Según los investigadores, la paternidad implica una adaptación que puede fortalecer el vínculo con los hijos, pero que también puede aumentar la vulnerabilidad emocional durante los primeros meses de vida del bebé.

Por ello, concluyen que la salud mental de los padres merece más atención y acompañamiento durante la transición hacia la paternidad.

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