¿Cómo y cuándo limpiar la lavadora?

La limpieza periódica de la lavadora ayuda a prevenir malos olores, acumulación de residuos y problemas en su funcionamiento.

La limpieza periódica de la lavadora ayuda a prevenir malos olores, acumulación de residuos y problemas en su funcionamiento.

Aunque su función es lavar la ropa, la lavadora también necesita una limpieza periódica. Con el uso, pueden acumularse restos de detergente, suavizante, suciedad y humedad en el tambor, los compartimentos y otras partes del aparato.

Esta acumulación puede provocar malos olores y afectar el funcionamiento de la máquina, además de hacer que las prendas no queden tan limpias como deberían. Por eso, mantener la lavadora en buenas condiciones es una tarea sencilla que puede incorporarse a la rutina del hogar.

¿Cada cuánto se debe limpiar?

La frecuencia de limpieza depende de la marca, el modelo y el uso que se le dé a la lavadora. Algunas marcas recomiendan realizar una limpieza profunda cada tres o cuatro meses, mientras que otras establecen el mantenimiento después de un determinado número de lavados.

Por eso, lo recomendable es consultar el manual de cada equipo y seguir las indicaciones del fabricante. Algunas partes, como el cajón del detergente, la goma de la puerta y el filtro del desagüe, requieren una limpieza más frecuente para evitar la acumulación de residuos, humedad y malos olores.

¿Qué productos se pueden utilizar?

Para limpiar la lavadora se pueden utilizar productos específicos para este tipo de electrodomésticos, así como algunos productos de uso doméstico, dependiendo de la parte que se vaya a limpiar.

Sin embargo, es importante revisar las indicaciones del fabricante antes de utilizar cualquier producto, ya que algunos componentes pueden requerir cuidados específicos.

Paso a paso: ¿cómo limpiar la lavadora?

La frecuencia y el método de limpieza pueden variar según la parte de la lavadora y las recomendaciones de cada fabricante.

Tambor

Si el fabricante recomienda una limpieza periódica del tambor, esta puede realizarse mediante el ciclo específico de limpieza que incorporan algunos modelos.

En caso de que la lavadora no cuente con esta función, se deben seguir las instrucciones indicadas en el manual antes de utilizar productos como bicarbonato de sodio o vinagre.

Goma de la puerta

En las lavadoras de carga frontal, la goma de la puerta debe revisarse y limpiarse con frecuencia, ya que en sus pliegues pueden acumularse humedad, residuos y moho.

Para limpiarla, puede utilizar un paño húmedo y pasarlo por todos los pliegues. Después, se recomienda secar bien la zona y dejar la puerta abierta para facilitar la ventilación del interior.

Cajón del detergente

El cajón del detergente también debe limpiarse periódicamente para eliminar restos de jabón y suavizante.

Para hacerlo, retírelo por completo, si el modelo lo permite, y lávelo con agua. Las esquinas y zonas de difícil acceso pueden limpiarse con un cepillo pequeño. Antes de volver a colocarlo, asegúrese de que esté completamente seco.

Filtro del desagüe

El filtro debe limpiarse según la frecuencia indicada por el fabricante. Antes de abrirlo, coloque una toalla vieja o un recipiente hondo en el suelo, justo debajo de la tapa, ya que puede salir agua retenida.

Abra la tapa, desenrosque el filtro y deje que el agua salga. Retire las pelusas, monedas u otros objetos que puedan estar atrapados y lávelo bajo el grifo.

Finalmente, vuelva a colocarlo y enrósquelo correctamente para evitar fugas.

Errores que debe evitar

Para mantener la lavadora en buen estado también es importante evitar algunas prácticas que pueden favorecer la aparición de humedad, malos olores o daños en el aparato.

Uno de los errores más comunes es cerrar la puerta inmediatamente después del lavado. Esto puede dejar humedad atrapada en el interior y crear un ambiente favorable para la aparición de moho y malos olores.

También es importante no descuidar el filtro del desagüe. Si se obstruye, la lavadora puede tener dificultades para drenar el agua y la ropa podría salir más húmeda de lo habitual.

Aunque algunos productos pueden utilizarse para desinfectar, el cloro o la lejía no deben emplearse en exceso, ya que pueden dañar determinados componentes. Antes de utilizarlos, revise las indicaciones del fabricante.

Otro error es utilizar estropajos metálicos, ya que pueden rayar el tambor de acero inoxidable o dañar la goma de la puerta.

El exceso de detergente y suavizante también puede generar acumulación de residuos dentro de la máquina. Por eso, es importante utilizar la cantidad recomendada para cada lavado.

Además, no se debe dejar la ropa húmeda dentro del tambor durante muchas horas después de finalizar el ciclo, ya que esto puede favorecer la aparición de malos olores tanto en las prendas como en la propia lavadora.

En todos los casos, las recomendaciones del fabricante deben ser la principal referencia, ya que los métodos de limpieza, los productos permitidos y la frecuencia de mantenimiento pueden variar entre marcas y modelos.