
Una experiencia gastronómica en Las Catalinas donde la cocina del chef José López celebra el sabor costarricense con técnica, elegancia y una vista inolvidable al Pacífico.
Introducción
En lo alto de Las Catalinas, Guanacaste, hay un lugar donde la vista parece haber sido diseñada para acompañar una copa de vino blanco y el sonido del mar al atardecer. Ese lugar es Sentido Norte, el restaurante insignia del hotel Casa Chameleon y una de las experiencias gastronómicas más elegantes y al mismo tiempo más relajadas de la costa pacífica costarricense.
Su propuesta parte de algo mucho más honesto: dejar que los ingredientes locales, la técnica precisa y la vista infinita hagan el trabajo. El menú es una carta de amor al mar y a la tierra guanacasteca, con pescas del día, vegetales frescos y preparaciones que combinan la fineza europea con la naturalidad tropical.
Detrás de esta visión está el chef José López, un verdadero veterano de la gastronomía costarricense. Con más de dos décadas de trayectoria, López ha representado a Costa Rica en competencias internacionales, llevando el sabor local a escenarios globales, y ha compartido su conocimiento impartiendo clases en universidades del país, formando a nuevas generaciones de cocineros. Su cocina refleja esa dualidad entre experiencia y curiosidad: técnica refinada, pero con alma tica.
Su filosofía es clara: honrar el producto local sin disfrazarlo, permitiendo que la frescura, la procedencia y la temporalidad hablen por sí mismas. En Sentido Norte, cada plato es una interpretación contemporánea del paisaje costero.
Aquí, todo gira en torno a la idea de sentido: el gusto, el aroma, el color, el tacto y, por supuesto, el norte, ese que apunta hacia lo esencial.
Ambiente
El ambiente en Sentido Norte es una experiencia por sí mismo. Situado sobre una colina con vista panorámica al Pacífico, el restaurante ofrece una de las mejores postales del atardecer en toda Guanacaste. Las mesas están dispuestas al aire libre, con una brisa que entra sin pedir permiso y una atmósfera que se siente íntima, pausada y profundamente sensorial.
La arquitectura combina materiales naturales como madera, piedra y tonos arena con un diseño contemporáneo que no compite con el paisaje, sino que lo enmarca. La iluminación al caer la tarde es perfecta: cálida, suave y pensada para acompañar el ritmo lento de una cena que se disfruta sin apuro.
El servicio es atento y natural, con un equipo que se mueve con fluidez y hace que todo parezca fácil. Aunque el entorno transmite elegancia, el lugar se siente cercano, cómodo y muy humano.
Sentido Norte es, ante todo, un lugar para sentir.
Qué pedir
Tartare de Lomito: Una entrada elegante y equilibrada. El lomito finamente picado se mezcla con alcaparras tostadas, anchoas y un toque de dijon que le da profundidad sin dominar. El pan brioche, ligeramente tostado, aporta textura y dulzor. Es un plato que respira técnica, pero sobre todo, respeto por el producto. Ideal para empezar con una copa de vino espumante o un cóctel ligero.

Sentido Norte: Las Catalinas
Ceviche fresco: La pesca del día llega bañada en una leche de rocoto vibrante, con camote y maíz que equilibran el picante con dulzor y crocancia. Los patacones aportan el toque crujiente necesario para acompañar cada bocado. Es un ceviche que celebra la frescura del Pacífico con carácter, acidez y ese punto exacto de intensidad que deja huella.

Corvina asada: Un plato principal que demuestra la madurez culinaria de Sentido Norte. La corvina, perfectamente sellada, se sirve sobre una meunière de puerros y alcaparras, con milhojas de papa que aportan estructura y textura, hongos ostra que suman umami y tomates a la provenzal que refrescan el conjunto. Es un plato completo, balanceado y lleno de sabor.


