Salió de las calles y las drogas: hoy tiene 2 trabajos y estudia inglés
A sus 43 años decidió dejar las drogas y las calles: es un hombre nuevo
(CRHoy.com) "Ya no son aquellas noches o días en los que pasaba hambre, en los que no tenía que comer, ni nadie con quién hablar. Todo eso cambió.
Ha sido una oportunidad de poder desarrollarme y de poder sentirme persona. Mi nombre es Christian Villalta y gracias a Dios, tomé la decisión de salir de un mundo oscuro.
En la calle no se vive, se sobrevive. Comer de los sobras no es digno. Pero fue hasta que cumplí 43 años en que tomé la mejor decisión de mi vida. Yo ya estaba cansado de vivir en ese sufrimiento.
Y en el momento justo aparecieron las personas indicadas que me extendieron una mano por bondad. Ha sido increíble. Hace pocas semanas yo vendía "popies" para sobrevivir en las afueras de un comercio en San José.
Pasé mucho tiempo en las drogas y durmiendo en la calle, pero hoy trabajo para un supermercado de una cadena reconocida, soy el encargado de una bodega de la Fundación Lloverá, estudio inglés y hasta llevo un curso de asesoría financiera de la Municipalidad de San José.
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Antes creía que solo podía administrar una bolsa de confites y hoy ayudo a distribuir recursos para centros de rehabilitación para personas en condición de calle.
Anteriormente, la Fundación Lloverá llevaba alimentos a las personas que estaban en la calle, pero fueron cambiando el método y se dejó de propiciar una zona de confort. Ahora los recursos se dirigen a los centros de rehabilitación y ellos hicieron contacto conmigo.
En una oportunidad, que solo puedo llamar "muy celestial", coincidí con Estaban Blanco de Lloverá y un hombre muy especial. Ellos me tendieron una mano y me brindaron dignidad. Así emprendimos este viaje.
Pero, tengo claro que solo yo podía tomar esa decisión. Tenía que reconocerlo y si yo no tomaba la decisión nadie me podría ayudar.
Ahora el día más importante es hoy. Actualmente estoy en un proceso de recuperación que inicia cada 24 horas. Cada día es la oportunidad para dar la mejor versión de mí mismo.
Es algo que se forja cada minuto. El éxito lo da Dios. Anteriormente había renunciado a esto, pero para mí ya no estar sumergido en ese letargo es sinónimo de éxito.
Yo ya no me acordaba de valorar. Había olvidado ser agradecido con Dios, porque hay muchas personas que no se pueden levantar de una cama, que no pueden ni comer.
Yo estaba acostumbrado a que me dijeran que no servía para nada y ahora ayudo a distribuir alimentos en la Fundación Lloverá. Hoy en mi trabajo hasta he atendido al Presidente de la República. Eso sí lo hice igual que como atiendo a cada uno de los clientes."




