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Presupuesto y calidad educativa

Por Agencia / Redacción | 23 de Sep. 2024 | 4:39 am

En estos días de marchas y paros con los que solicita más recursos económicos para el sector educativo, conviene preguntarse: ¿La calidad de la enseñanza será exclusivamente un asunto de presupuesto? Honestamente creo que no. Más dinero no se traduce necesariamente en mejor educación. Desde mi punto de vista el problema está en cómo se administra ese dinero, lo que se ha venido haciendo muy mal. La pésima infraestructura, el limitado acceso a internet de calidad, los bajísimos niveles de aprobación en las pruebas estandarizadas y en las pruebas PISA dan cuenta de ello.

De igual manera, mientras las becas estudiantiles no se entreguen según el rendimiento académico de los beneficiarios, ese rubro más que una inversión se traducirá en un gasto. Otro elemento al que no se le ha puesto atención es al manejo del dinero por parte de las Juntas de Educación y las posibles alianzas con proveedores y administradores educativos en detrimento del adecuado funcionamiento de los comedores escolares. Creo que, si ello se investigara, los hallazgos no causarían sorpresa, pero sí darían evidencia de que las cosas no se están haciendo de la mejor manera.

El tema de los salarios es otra arista a tomar en cuenta. Desde niño he escuchado que en ciertas universidades algunos funcionarios no profesionales perciben sueldos mayores que los de una persona egresada y titulada de una institución de enseñanza superior. Parece que el problema radica en que a esos y a otros entes del Estado se les permite por ley servirles en cuchara grande las retribuciones salariales a sus empleados (dichosos ellos y salado yo que no estoy en esas argollas).

Otro ejemplo de esa mala administración de los recursos del Estado está en la Ley Marco de Empleo Público cuando creó los denominados puestos "exclusivos y excluyentes", los cuales se consideran fundamentales para el buen avance de la institución. En realidad, creo que esa fue una manera de asegurarle a ciertas personas privilegiadas devengar una jugosa retribución por su "insustituible labor". Afirmo que los trabajos "exclusivos y excluyentes" no existen. Piénsese por ejemplo que, si la persona que ostenta ese cargo "pasa a mejor vida", habrá como mínimo unos cien en fila dando gracias por tal pérdida, porque así uno de ellos podrá ocupar ese puesto tan "exclusivo y excluyente". Pero ¿no es cierto que era insustituible? La evidencia muestra que no, aunque la ley diga que sí.

¿Más dinero es sinónimo de calidad educativa? Definitivamente no. Sé de buena fuente de un docente nombrado con 44 lecciones curriculares y 4 de planeamiento, que recibe puntualmente su salario y que desde marzo no entrega los planes didácticos a los que está obligado. Por si fuera poco, la evaluación que aplica no es coherente con lo realizado en clase y ¡oh milagro! todos los estudiantes tienen 100 de calificación en esa asignatura. Pero no se engañe amable lector, eso no es lo peor. Lo peor es que al final del curso lectivo ese maestro tendrá una calificación de "excelente" por su ejemplar desempeño "profesional". Así de mal estamos y así de mal está la educación en este país. No es cuestión de dinero, es cuestión de querer hacer bien las cosas y de ética profesional.

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