Unas mil garzas agamí encuentran refugio en finca de Guatuso
Cerca de 1.000 garzas agamí encontraron refugio en una finca ubicada en Katira de Guatuso, donde utilizan el terreno como sitio de anidamiento.
Se trata de una especie poco común y difícil de observar, que destaca entre otras garzas por su llamativo plumaje y sobre la cual existe poca documentación científica en nuestro país.
La finca pertenece a Odir Rojas Gómez, quien compró la propiedad porque años atrás había sido de su familia y quería recuperar un espacio ligado a su infancia.
El hallazgo de las garzas dio paso a un estudio para conocer mejor la especie y las condiciones que permiten su permanencia en el lugar, según explicó Ever Shion Salas, funcionario del Programa de Regionalización de la UNED.
Actualmente se busca dar seguimiento a la cantidad de aves, nidos y pichones, además de estudiar su alimentación, comportamiento y la calidad del agua.

Garza Agamí. Crédito: Odir Rojas Gómez
Garzas llegan hasta noviembre
La finca está aproximadamente a seis kilómetros en línea recta de los humedales de Caño Negro, hacia donde las garzas vuelan en busca de alimento para sus pichones.
Las aves llegan a la zona entre finales de mayo o principios de junio y octubre, aunque algunos ejemplares pueden permanecer hasta los primeros días de noviembre.
Según la UNED, la garza agamí (Agamia agami) se distribuye desde México hasta América del Sur. En nuestro país existen registros principalmente en el Caribe y la península de Osa, además de avistamientos recientes en Sarapiquí.

Garza Agamí. Crédito: Odir Rojas Gómez
Una especie sensible
Uno de los principales cuidados alrededor de estos sitios es evitar acercarse demasiado o alterar el entorno de las aves, especialmente durante su periodo de reproducción.
Shion explicó que las garzas pueden abandonar sus sitios de anidamiento cuando se sienten invadidas o amenazadas.
Por esta razón, el experto recomendó a quienes lleguen a encontrarse con ejemplares mantener distancia y evitar perturbarlos.