Un paraíso hecho infierno: 4 tragedias de turistas sin aclarar
Europeos y norteamericanos son focos de historias sin resolver
Como puede ocurrir en cualquier parte del planeta, los destinos turísticos suelen convertirse –en ocasiones- en los sitios más amargos e indeseables para quienes los visitan.
Costa Rica, uno de los lugares más visitados de la región, no está exento a esa realidad.
Hoy, cuando la imagen del país es golpeada por recientes asesinatos y a asaltos a turistas extranjeros, se reabren ciertas heridas sobre casos que –tras años después- aún se mantienen en el misterio.
El misterio ronda el destino del estadounidense David Gimelfarb, del inglés Michael Dixon, de un matrimonio francés y del canadiense BruceMcCallum son parte de esa lista. Todos atrapados por la tragedia cuando visitaron Costa Rica para disfrutar sus vacaciones.
Los casos
-Michael Dixon
Dixon, de entonces 33 años, un periodista oriundo del sur de Londres y que laboraba en Bélgica, fue visto por última ocasión el 18 de octubre de 2009 en un hotel de Tamarindo, en Guanacaste.
Hoy, casi 9 años después, las dudas sobre su paradero están más que vivas.
Sus familiares vinieron a Costa Rica en reiteradas ocasiones en busca de respuestas, abrieron cuentas en redes sociales y en páginas de Internet para recibir información sobre el paradero. Nada llegó…
Las esperanzas se han ido desvaneciendo al punto de que las redes sociales no se actualizan desde 2016.
¿Cómo ocurrió? "Primera vez y hasta ahora, todo va bien", fueron las últimas palabras que el periodista escribió a sus padres, vía correo electrónico, desde Costa Rica. No hubo nada…
Dixon pasó pocos días en un hotel de Tamarindo hasta el día de su desaparición. Al parecer, tras una noche de fiesta no volvió y hasta ahora las respuestas son escasas.
Sus pertenencias quedaron en el establecimiento. Por eso, las versiones sobre el extraño extravío fueron variadas. Ninguna concluyente: se habló desde un asalto, un robo mal ejecutado, hasta un ahogamiento.
-David Gimelfarb
Oriundo de Chicago, Estados Unidos, con 28 años el día de su desaparición,fue visto por última ocasión el 11 de agosto de 2009.
El rastro del extranjero se desapareció mientras visitaba el Parque Nacional Volcán Rincón de la Vieja en Guanacaste.
Sus pertenencias y objetos de valor se quedaron en el hotel donde se hospedaba, por lo cual la hipótesis del robo no era la más fuerte.
Para sus padres, que vienen cada año para conocer de primera mano detalles del caso, parece que a David se lo hubiera tragado la tierra.
En el hotel dejó su pasaporte, el teléfono celular, unos $600 dólares y otras pertenencias. Además, el carro de alquiler que conducía estaba estacionado en parque nacional.
Unas de las únicas informaciones provinieron del centro penal La Reforma, desde donde intentaron estafarlos con un pago millonario por un falso secuestro. Y es que los padres ofrecieron una recompensa de $100 mil por cualquier dato que permitiera ubicar al joven.
A hoy, más de 9 años después, el misterio sigue vivo.
-Claude y Gérard Dubois
El matrimonio francés desapareció el 31 de marzo de 2011 en Manuel Antonio, Quepos. Pese a que se creen que pudieron ser asesinados en un intento de asalto, el móvil sigue sin ser aclarado de manera oficial.
El vehículo que conducían los europeos fue localizado el 2 de abril de ese año, 15 kilómetros al sur de Manuel Antonio (entre Quepos y Dominical) con los vidrios quebrados.
Pocos metros después aparecieron algunas de sus pertenencias, mas no así las víctimas. Sus pasaportes fueron localizados otros días después en un basurero en Jacó.
En febrero del 2012, una esperanza llegaba a la vida de Céline Roussel, hija única de los franceses Claude y Gérard.
Un testigo en el caso aseguró que los cadáveres podrían encontrarse en la localidad de Damas pero, tras varias horas de excavación, las autoridades descartaron la posibilidad de que los cuerpos estuvieran enterrados ahí.
-Bruce McCallum
Rendido ante la belleza escénica de Puerto Viejo de Limón, el canadiense Bruce McCallum tomó su cámara la madrugada 5 de marzo de 2017 y se dirigió a fotografiar el amanecer sin saber que ahí sería asesinado.
McCallum, un respetado docente de un suburbio de Toronto, fue apuñalado para asaltarlo y quitarle su cámara. Murió en el sitio cuando su único interés era disfrutar de su mayor pasión: la fotografía.
Su muerte dejó una estela de tristeza entre sus allegados y vergüenza en Puerto Viejo, uno de los sitios turísticos más visitados de Limón.
A hoy, no hay ningún detenido por su muerte.




