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Ticos dicen poder enfrentar emocionalmente los efectos del estrés agudo

Personas no saben identificar síntomas de esta afección

Por Jason Ureña | 7 de Jun. 2023 | 6:49 am

(CRHoy.com) Los costarricenses aseguran que pueden emocionalmente contra los efectos del estrés agudo que afectan a muchas personas.

De esa manera lo arroja un estudio sobre la salud mental de la población costarricense llevado a cabo por el Instituto de Investigaciones Psicológicas (IIP) y la Escuela de Psicología de la Universidad de Costa Rica (UCR), luego de tres años de haber iniciado la pandemia por el COVID-19.

La información se obtuvo por dos medios: una encuesta telefónica con una muestra representativa de 1.002 participantes (con un error de 3,1 %) y una encuesta en línea, no representativa, de 2.157 participantes, que permitió, por su extensión, examinar con mayor detalle algunos aspectos.

A raíz de esto, un 43,9% de la muestra refirió tener altos niveles de resiliencia ante las dificultades, es decir, la capacidad de enfrentar emocionalmente el impacto del estrés agudo.

Y es que en la muestra representativa del estudio, un 11% presentó síntomas de estrés agudo de forma ocasional, mientras que solo un 1 % los tuvo muy frecuentemente.

¿Qué es el estrés agudo y cuáles son sus síntomas?

El estrés es un proceso que se da a través del tiempo y consiste en una respuesta del organismo frente a un cambio. Sin embargo, cuando el estrés se vuelve agudo, quiere decir que las personas se ven envueltas en una serie de eventos que superan sus recursos.

Los investigadores de la UCR, aseguran que en estos casos, se experimenta una sobrecarga que puede afectar el bienestar, tanto físico como psicológico.

En la encuesta, la población dijo tener síntomas físicos, como dolor de cabeza, de espalda, problemas de sueño, mareos, náuseas, fatiga y palpitaciones, así como síntomas psicológicos, como ansiedad, miedo, ganas de llorar o de salir corriendo.

Según la investigación, estos factores pueden estar asociados al estrés agudo, pero muchas veces quienes los padecen no los perciben así.

"Las personas tienen estas reacciones y no las identifican como problemas de estrés, buscan otro tipo de explicaciones, más físicas que psicológicas.

Por lo tanto, tienden a acudir a medicamentos como ibuprofeno, relajantes musculares, analgésicos y desinflamatorios, muchos de venta libre", señaló Ana María Jurado Solórzano, una de las investigadoras.

En general, según el estudio, pareciera que las personas con ingresos menores sufren más estrés, aunque todos los grupos socioeconómicos reportaron niveles semejantes de afrontamiento de los problemas o resiliencia.

Más de allá de la resiliencia

Pese que la mayoría de los consultados dijo poder enfrentar el estrés agudo, los investigadores del IIP también sacaron conclusiones de la protección contra este tipo de estrés.

Por ejemplo, aseguran que contar con una red de apoyo social es importante como un mecanismo de protección contra el estrés agudo, así como buscar formas creativas de hacerle frente a las dificultades.

Una red de apoyo se entiende como "con quién puedo contar si tengo una dificultad", ya sea la familia, amigos, vecinos o compañeros de trabajo, indica Gloriana Rodríguez Arauz, otra de las investigadoras.

La encuesta telefónica reveló que una mejor situación económica favorece el bienestar mental, ya que quienes dijeron tener una mejor satisfacción de vida son quienes cuentan con mejores redes de apoyo. A esto se agrega que son personas con mayores niveles educativos.

Por el contrario, la población con menores ingresos tiene problemas para acceder a las redes de apoyo social.

"Las personas con menos recursos tienen jornadas laborales extenuantes, suelen vivir más lejos de sus lugares de trabajo y tienen que recorrer diariamente largas distancias. Entonces, tienen limitaciones de tiempo para mantener esas redes de apoyo", afirmó Benjamín Reyes Fernández, investigador principal del estudio.

Trabajo del Estado

"Deberían existir más servicios de atención comunitaria, para que la gente viva su comunidad y disfrute de espacios al aire libre", destaca Jurado.

Entre tanto, Reyes apunta que "es papel del Estado identificar cuáles grupos están más vulnerables y establecer políticas públicas sobre la salud mental, enfocadas en ellos".

Además, "la calidad del entorno físico, por ejemplo espacios para hacer ejercicio, así como las actividades culturales, deberían ser consideradas como parte de una política en salud mental", agregó.

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