Tico vivió una pesadilla retenido tres días en aeropuertos de Tailandia e India
El costarricense Erick Salazar, quien viajó a la India para asistir a la boda de una amiga, vivió tres días de terror retenido en un aeropuerto de Delhi y otro de Bangkok, Tailandia.
El tico aprovechó el viaje a la boda para conocer también Tailandia, por lo que el 15 de setiembre tomó un vuelo desde Delhi hacia Bangkok. Ahí comenzó la pesadilla.
Salazar había planeado el viaje con más de un año de anticipación, y asegura que la experiencia de estar retenido en dos países, sin poder comunicarse fluidamente, ha sido el trago más amargo de su vida.
Salazar viajó con la aerolínea india IndiGo en un vuelo de seis horas hasta Bangkok, pero fue en el proceso migratorio donde le rechazaron el ingreso.
Salazar alistó los documentos necesarios para facilitar el trámite migratorio en Tailandia y se informó de que un costarricense que permanezca menos de 15 días en el país debe adquirir una visa especial en el aeropuerto, conocida como VOA (por sus siglas en inglés, Visa on Arrival).
Erick tenía planeado estar en Tailandia entre el 15 y el 21 de setiembre. Sin embargo, cuando llegó al área para tramitar la VOA, le indicaron que pasara directo a Migración. Ahí le dijeron que la política había cambiado ese mismo día, que no podía entrar al país y que debía irse de inmediato.
Debido a esta situación, el tico fue llevado a una oficina, donde le comenzaron a hablar en tailandés y le pidieron firmar un documento en ese idioma; de lo contrario, lo iban a arrestar.
Una vez que el costarricense firmó el documento, personal de IndiGo le quitó el pasaporte y lo llevó a un sótano del aeropuerto, donde había otras 30 personas de varios países latinoamericanos.
Ya el 16 de setiembre, llevaron al grupo a una sala de espera, donde permanecieron desde las 7:00 a. m. hasta las 9:00 p. m. Ahí les pidieron 2000 bahts (moneda de Tailandia), aproximadamente ₡15.000, para pagar a un guarda de seguridad que, según les dijeron, era obligatorio contratar para evitar ser arrestados. Salazar pagó el monto solicitado, pero no le entregaron ningún recibo y el oficial de seguridad nunca llegó.
El calvario continuó cuando, a las 9:00 p. m., el grupo fue trasladado nuevamente al sótano, a un cuarto de detención. Ahí llegó un empleado de IndiGo y les dijo que no podían salir de Tailandia hasta el 17 de setiembre.
A las 11:00 a. m. de este 17 de setiembre, llegó un representante de la aerolínea para indicarles que debían irse de inmediato. Los escoltaron hasta el avión y les indicaron que debían sentarse en los primeros asientos disponibles.
Ya de regreso en Delhi, a Salazar no lo dejaron bajarse del avión: lo escoltaron hasta Migración y le dijeron que no podía entrar a la India porque Tailandia lo había reportado como deportado. El tico se puso en contacto con la embajada de Costa Rica en la India para solicitar ayuda, pero el embajador le señaló que la situación era complicada por ese estatus de "deportado".
Mientras la situación se aclaraba, la aerolínea IndiGo mantuvo al costarricense retenido en el aeropuerto de la capital de la India y únicamente le daba comida picante y una botella de agua pequeña.
Salazar asegura que, ante la falta de ayuda de la embajada costarricense, se contactó con Hopper, la empresa con la que había comprado los boletos hacia Tailandia, y les pidió ayuda para regresar de la India a Costa Rica.
Ya con el boleto listo, a las 5:00 p. m. de este jueves, un empleado de IndiGo le dijo que tenía que empezar el proceso migratorio y le devolvieron el pasaporte, con lo que logró confirmar que Tailandia nunca lo marcó como deportado.
El tico asegura que toda la situación ocurrió porque las autoridades de Tailandia amenazaron con demandar a IndiGo por permitir a los ticos volar hacia Tailandia pese a la modificación de los requisitos migratorios.

