Tico detenido por ICE regresó a Costa Rica con secuelas de salud
Ulises Cerdas regresó a Costa Rica con hipertensión arterial, prediabetes, mareos recurrentes y casi 9 kilos menos después de permanecer dos meses bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE).
El tico detenido por ICE atribuyó el deterioro de su salud a la deficiente alimentación, el hacinamiento, la falta de descanso y el estrés constante que, según denunció, enfrentó durante su encierro.
Antes de su arresto en EE. UU., Cerdas trabajaba hasta 12 horas diarias y caminaba con frecuencia sin experimentar fatiga ni otros malestares. Sin embargo, afirmó que la angustia y la presión psicológica que vivió durante la detención afectaron drásticamente su organismo.
Según su testimonio, la hipertensión arterial apareció repentinamente mientras permanecía detenido. Cuando le preguntó a la médica del centro cómo una persona sin antecedentes podía desarrollar esa condición, ella le explicó que podía deberse al elevado nivel de estrés e incertidumbre que enfrentaba.
El personal médico le suministró medicamentos diarios e inyecciones de emergencia para controlar las crisis de presión alta. También le practicó electrocardiogramas, radiografías de tórax y exámenes de colesterol y tiroides ante el riesgo de que sufriera un infarto. Durante esas valoraciones, también le diagnosticaron prediabetes.
Cerdas aseguró que las autoridades del centro nunca le entregaron los resultados de los exámenes ni su expediente médico. Por esta razón, regresó a Costa Rica sin los antecedentes clínicos necesarios para continuar su tratamiento.
Perdió casi 9 kilos
La mala calidad de la alimentación fue uno de los factores que Cerdas relacionó con el deterioro de su salud. El costarricense calificó la comida como "superfatal" y aseguró que las porciones de carne eran tan duras que parecían una chancleta de hule. Además, afirmó que soltaban una grasa densa al exprimirlas.
Cerdas perdió 19 libras, casi 9 kilos, durante los dos meses que permaneció detenido.
Según relató, la dieta habitual consistía en:
- Arroz y frijoles sin sal ni condimentos.
- Zanahorias recocinadas hasta convertirse en una masa.
- Lechuga en porciones tan pequeñas que podían tomarse con tres dedos.
- Fruta escasa, limitada en ocasiones a bananos verdes que no podían consumir.
Por temor a sufrir una infección estomacal o una intoxicación, Cerdas desechaba parte de la comida, bebía agua del grifo y consumía sopas instantáneas que compraba en la tienda del centro.
Falta de descanso
La falta de descanso también afectó su condición física. En el módulo donde permaneció convivían hasta 70 personas, quienes dormían en camarotes de metal con colchonetas de apenas dos pulgadas de grosor.
Según Cerdas, algunos detenidos jóvenes permanecían despiertos y hacían ruido hasta las 5:00 a.m. Después dormían durante el día, mientras impedían el descanso nocturno de los adultos mayores y de las personas enfermas.
Esta situación generaba agotamiento y frecuentes discusiones entre los detenidos.
A la falta de sueño se sumó el impacto físico de los traslados. Durante los recorridos por centros de detención en Pensilvania, Luisiana y Texas, Cerdas permaneció con cadenas en las manos, los pies y la cintura.
El costarricense afirmó que algunos trayectos en autobús y avión se prolongaron durante más de siete horas. También denunció restricciones para utilizar el baño y aseguró que, en algunas ocasiones, apenas le daban cinco minutos para comer.
Secuelas tras regresar al país
Cuando llegó a Costa Rica, Cerdas se sentía muy debilitado y sufría mareos al caminar. Él relacionó esos síntomas con la pérdida de peso y la falta de nutrientes y proteínas durante su detención.
Ahora teme que la alimentación recibida haya afectado su sistema digestivo u otros órganos. Por ello, planea someterse a chequeos médicos y exámenes de laboratorio para conocer el estado de su corazón, su presión arterial y su metabolismo.
Su caso muestra que, al menos en su experiencia, las consecuencias del encierro migratorio no terminaron con su regreso a Costa Rica.
La detención
Agentes de ICE detuvieron a Cerdas el 7 de agosto, cuando se dirigía a su trabajo. Según relató, los oficiales viajaban en vehículos sin rotular, le bloquearon el paso, quebraron las ventanas de su carro y lo arrestaron.
Primero lo trasladaron a un centro de detención en Elizabeth, Nueva Jersey, donde permaneció tres días. Posteriormente, lo enviaron al Moshannon Valley Processing Center, considerado el centro de detención de inmigrantes más grande del noreste de Estados Unidos.
Cerdas llegó a Costa Rica este jueves 1 de octubre.

