Secuestros virtuales se disparan y OIJ alerta aumento de estafas con videollamadas
Los secuestros virtuales se multiplicaron en el último año, según datos del Organismo de Investigación Judicial (OIJ). Este tipo de casos consiste en una modalidad de estafa y extorsión telefónica, en la que no existe contacto físico real ni retención de la víctima.
Entre enero y mayo se registraron 58 denuncias, mientras que en el mismo periodo de 2025 hubo apenas ocho casos. Eso representa un aumento considerable. El año anterior cerró con 92 denuncias, para un total de 150 casos en los últimos 17 meses.
San José, con 26 casos en 2026; Cartago, con 15; y Alajuela, con 12 denuncias, son las provincias donde más se reportan estos hechos. Octubre y noviembre fueron los meses con mayor cantidad de secuestros virtuales; sin embargo, desde febrero se registra un repunte importante.
Los delincuentes engañan a trabajadores para que se desplacen a zonas aisladas o con poca señal celular, donde los intimidan y les prohíben colgar la llamada bajo falsas amenazas de que están siendo vigilados por grupos armados.
Mientras mantienen a la víctima incomunicada y en estado de pánico, los criminales contactan en paralelo a sus familiares utilizando información obtenida bajo presión y les exigen transferencias bancarias inmediatas a cambio de una supuesta liberación que, en realidad, nunca ocurrió físicamente.
Los montos exigidos oscilan entre ₡15 millones y ₡20 millones. La cifra depende del tipo de "ingeniería social" realizada por el grupo criminal y de la capacidad económica de la víctima.
Se han registrado casos con víctimas que trabajan en servicios de catering, arquitectura, ingeniería, emprendimientos de iluminación o fontanería, dueños de canchas sintéticas e incluso conductores de plataformas de transporte. En estos últimos casos, los montos exigidos suelen ser menores.
Pablo Calvo, jefe del Departamento de Investigaciones Criminales del OIJ, explicó que han detectado grupos criminales que diversifican sus actividades, pasando de otros tipos de fraude informático a esta modalidad.
En algunos casos, añadió, existe una logística más compleja por parte de los delincuentes, quienes incluso tendrían personas vigilando a la víctima en la zona para brindarle detalles específicos y aumentar el miedo.
"Hemos tenido casos donde se denota que existe una organización mayor por parte del grupo criminal y que efectivamente tienen a alguien en esa zona montañosa vigilando a la víctima, quien le da detalles muy puntuales. Eso provoca que la persona entre aún más en pánico, aunque todo ocurre a distancia", explicó el jefe policial.
La mayoría de los secuestros virtuales se realizan mediante videollamadas a través de plataformas como WhatsApp. Sin embargo, las autoridades también han detectado grupos criminales que operan desde Sudamérica y realizan llamadas directas a Costa Rica.
Estos grupos solicitan que los pagos se efectúen mediante plataformas o entidades financieras que permiten transferencias internacionales.
Los criminales obtienen información de las víctimas principalmente a través de redes sociales. Analizan publicaciones relacionadas con lugares frecuentados, centros educativos de los hijos, actividades familiares, hoteles o restaurantes visitados e incluso detalles de vehículos.
Con esta información elaboran perfiles detallados que utilizan para generar temor y manipular emocionalmente a las víctimas.
Casos complejos
El primer caso registrado en el país de secuestro virtual fue el de una decoradora de interiores que iba a realizar un trabajo en una vivienda en Rancho Redondo de Goicoechea. Fue citada en una calle donde, aparentemente, se ubicaba una casa de alto perfil económico. Una vez en el sitio, fue privada "virtualmente" de su libertad.
Otro caso corresponde a una persona contratada para brindar un servicio de catering en una zona entre Atenas y Orotina. Los delincuentes le indicaron un punto específico al que debía desplazarse. Una vez en el lugar, los sujetos la contactaron por videollamada y le aseguraron que estaba siendo víctima de un secuestro.
Le mencionaron detalles personales, como sitios donde había dejado a sus hijos esa mañana o lugares que había visitado durante el fin de semana, información obtenida mediante sus redes sociales.
Además, le prohibieron moverse o contactar a otras personas y la amenazaron con supuestos francotiradores. La víctima fue localizada aproximadamente cinco horas después en una calle solitaria.
El OIJ recomendó a la población ser cautelosa con la información que comparte en redes sociales y evitar publicaciones que revelen rutinas familiares, centros educativos, ubicaciones o actividades personales.
Asimismo, aconsejó verificar la identidad de quienes solicitan servicios a domicilio o en zonas alejadas, especialmente en el caso de emprendedores y profesionales que realizan visitas de campo.
Las autoridades también sugieren compartir la ubicación en tiempo real con familiares cuando se visite un sitio desconocido y establecer palabras clave de emergencia dentro del núcleo familiar.
En caso de sospechar que se está ante un secuestro virtual, el OIJ recomienda mantener la calma, intentar comunicarse discretamente con familiares y alertar de inmediato al 911 o a la línea confidencial 800-8000-645.
Además, advirtieron que llamadas internacionales, amenazas relacionadas con supuestos francotiradores y solicitudes urgentes de dinero son señales frecuentes de este tipo de estafa. Finalmente, las autoridades insistieron en no realizar pagos ni ceder a las exigencias económicas de los delincuentes.


