Reunión entre exfuncionaria judicial y “Mr. Músculo” fue clave para detener a jueces

Una reunión entre una exfuncionaria judicial de apellido Valladares y Randall Delgado Mora, alias "Mr. Músculo", originó la investigación que terminó con la detención de dos jueces y una agente del OIJ, por vínculos con la organización criminal liderada por Alejandro Arias Monge, alias "Diablo".
La orden de allanamiento de este caso revela que la policía recibió la alerta por medio del Centro de Información Confidencial (CICO), por parte de una persona que escuchó detalles del encuentro entre la mujer que ahora se desempeña como abogada penalista y el entonces mano derecha del líder criminal.
El documento expone que la cita se dio en La Colonia de Guápiles y se centró en temas relacionados con favorecer a miembros de la organización de Arias Monge y con la obtención de datos anticipados sobre operativos policiales.
Esto permitió alertar a integrantes de mayor jerarquía de la organización para eliminar evidencia disponible y procurar resultados favorables en procesos penales que estaban en curso, pues ella servía como intermediaria entre los criminales y otros funcionarios judiciales de apellidos Valverde, Ramírez y Fonseca.
La investigación derivó en la detención de los jueces Ricardo Valverde López y Oliver Ramírez Valverde, así como de la agente del OIJ Hazel Rojas Víquez y de Gelen Arias Monge, hermana de "Diablo", el pasado martes.
Reunión permitió avance
A partir de aquella información, la Fiscalía y el OIJ pusieron en marcha diligencias para solicitar la interceptación de comunicaciones entre los investigados desde enero de este año. Con esta aprobación, las autoridades lograron documentar conversaciones que, según el Ministerio Público, evidenciaron la relación de los funcionarios con el grupo criminal.
Una de esas conversaciones ocurrió cuando Oliver Ramírez Valverde ingresó a la oficina del juez Ricardo Valverde López para advertirle que recibió información sobre movimientos de investigadores judiciales desconocidos en las inmediaciones del edificio durante horas de la noche.
A partir de ese momento, ambos comenzaron a discutir la posibilidad de que el propio despacho estuviera intervenido.
"Mae, eso que le dije aquel día de los micrófonos", le dijo Ramírez, y Valverde respondió: "Habría que ver en qué lado, mae, es que ahora hasta una camarita ahí pueden poner que usted ni ve", sugiriendo incluso que debían buscar en el cielorraso.
"Nada más de pedir la escalera, está en la bodega, y asomarse a ver qué hay", insistió Valverde.
Para la Fiscalía, esta conversación evidenció que los sospechosos podían reservar la información más delicada para encuentros presenciales, ante el temor de que sus teléfonos o aplicaciones de mensajería estuvieran intervenidos, por lo que las autoridades se enfocaron en mantener la captación de comunicaciones dentro de los despachos.