Juez detenido llamó “hijueputas” a agentes del OIJ que lo investigaban

Una llamada telefónica interceptada al juez Ricardo Valverde López, detenido por presuntos favorecimientos a la organización criminal de Diablo, revela que el funcionario sospechaba que el OIJ le estaba siguiendo el rastro y trató a los agentes de "hijueputas".
Se trata de una comunicación que sostuvo con una mujer de apellidos Rizo Rojas el 5 de mayo de 2026, con quien el juez sostenía relaciones sexuales en su oficina en los Tribunales de Justicia de Pococí.
Durante la llamada de Valverde con esa mujer, con la que sostuvo encuentros sexuales en su oficina en los Tribunales de Pococí, el funcionario puso en duda la información que maneja el Centro de Información Confidencial del OIJ (CICO) y afirmó que "muchas veces la policía judicial inventa" datos que se incluyen en esos informes.
También calificó los señalamientos en su contra como "sacadas de clavo", en referencia a solicitudes del Ministerio Público que él mismo había rechazado, y se refirió al personal de la policía una vez más como "hijueputas", según el expediente del caso al que tuvo acceso CR Hoy.
Juez se fío de WhatsApp
La conversación también reveló la tranquilidad con la que Valverde asumía el riesgo de que sus comunicaciones estuvieran intervenidas.
Rizo Rojas le advirtió: "Vea si le intervienen el teléfono y escuchan cosas que nosotros nos hablamos". Valverde restó importancia al contenido de sus conversaciones, indicó que solo hablaban "tonteras" y afirmó con firmeza que "por WhatsApp no existe todavía la intervención".
Para los investigadores, esa confianza confirma la hipótesis que manejaron desde el inicio de la causa: como Valverde temía que sus líneas telefónicas estuvieran intervenidas, prefería comunicarse en persona o por WhatsApp y reservaba los aspectos más sensibles de su actuación para las conversaciones presenciales.
Por esa razón, los investigadores consideraron que captar las comunicaciones entre presentes era la técnica idónea para documentar los hechos que ya estaban acreditando.
Los jueces analizaron juntos una filtración
Ese mismo 5 de mayo, el otro juez detenido, Olivier Ramírez Valverde entró a la oficina de Valverde López y ambos revisaron juntos una documentación para determinar su origen y confirmar si el Juzgado Penal estaba bajo investigación formal.
Ramírez sostuvo que "esas habladas quieren decir que sí, Juzgado Penal está siendo investigado, bajo esa causa", y precisó que ese número correspondía a un "número único de Crimen" de la Sección de Crimen Organizado del OIJ.
Valverde comentó el asunto con otra jueza de apellido Bogantes, quien le restó gravedad a la investigación: "Es que tuvieran algo (sic) hace rato les hubieran botado las puertas… pero ya no".
Por su parte, Ramírez le advirtió sobre una posible intervención de sus comunicaciones: "Todo el 2025 y parte de este puede que hayamos estado intervenidos, sépalo mae, no lo descarte".
Ambos jueces atribuyeron la filtración de la información confidencial al fiscal adjunto de Pococí José Francisco Mena Castro.
Ramírez lo expresó así: "Yo creo que toda esta información, la obtuvieron de este hijueputa… De Mena".
Según los jueces, el fiscal conocía datos antiguos de la investigación porque había tramitado causas de crimen organizado.