Juez ligado a Diablo asesoró a terceros y cobró viáticos de allanamiento al que no fue

El juez Ricardo Valverde López, detenido por favorecimientos a la organización criminal de Alejandro Arias Monge, "Diablo", asesoró a terceros sobre causas penales, divulgó información confidencial y cobró horas extra por colaborar en un allanamiento al que, según la investigación, no asistió.
Así se desprende de la orden de allanamiento relacionada con las detenciones de Valverde; del juez Olivier Ramírez; de la agente del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) Hazel Rojas Víquez; y de Gelen Magaly Arias Monge, hermana de alias "Diablo".
El documento señala que Valverde compartió información sensible sobre operativos judiciales y su agenda con una mujer de apellidos Rizo Rojas, una mujer con quien mantenía encuentros sexuales dentro de su oficina en los Tribunales de Justicia de Guápiles.
También se revela que sostuvo relaciones sexuales en su oficina judicial con la hermana de Diablo y le dio obsequios, en el transcurso de la investigación del caso Colorado, donde la mujer figura como imputada por legitimación de capitales y en la que el juez participó en las audiencias para imposición de medidas cautelares.
Asesoró a un tercero sobre dos expedientes
Según la orden, Valverde conversó por teléfono con un hombre de apellidos Astorga Torres y lo orientó sobre la tramitación de dos expedientes penales.
Los procesos estaban relacionados con un caso de lesiones culposas y con los daños causados a un vehículo propiedad de Astorga.
El juez le habría explicado la imposibilidad de cobrarle esos daños a la persona imputada.
La Fiscalía sostiene que Valverde incumplió las obligaciones propias de su cargo al asesorar a una persona ajena al proceso.
Durante la llamada, también habría ingresado a plataformas institucionales de acceso restringido para consultar información sobre el conductor involucrado en el caso.
Posteriormente, habría divulgado esos datos a Astorga, quien no estaba autorizado para conocerlos.
Cobró viáticos sin ir a allanamiento
La orden también cuestiona un cobro realizado por Valverde el 26 de marzo de 2026.
Ese día, el juez consignó en un documento público y en el libro de disponibilidad del Juzgado Penal que había colaborado en un allanamiento efectuado en Moín, Limón, dentro de la causa 26-000269-0063-PE.
Valverde registró trabajo extraordinario entre las 6:30 p. m. y las 7:35 p. m. Por ese periodo recibió un pago de ₡26.614,67. Sin embargo, la investigación sostiene que el juez no participó en la diligencia.
Redactó un documento y se burló del OIJ
La investigación señala que Valverde utilizó su computadora y otros recursos institucionales para ayudar a Rizo a preparar un escrito relacionado con el proceso por la muerte de su hermana.
Una vez impreso el documento, ambos habrían conversado sobre su contenido y desacreditado el trabajo realizado por el OIJ.
"Yo siento que yo fui la que lo hice", habría manifestado Rizo entre risas.
Valverde le respondió: "Por eso lo puse, para molestar".
La mujer también habría dicho que, en una referencia al OIJ, el juez pudo escribir "ese poco de inútiles que no sirven para nada".
Según la transcripción incorporada al expediente, Valverde respondió que esa expresión también podía incluirse.
Rizo agregó que la parte relacionada con el OIJ se había quedado "un poquito corta", debido a que ella había advertido a los investigadores sobre la existencia de una cámara en una vivienda.
Estas conversaciones fueron utilizadas por los investigadores para sustentar que el juez participó activamente en la elaboración de un escrito particular dirigido a una autoridad judicial y que empleó para ello equipo, papel y tiempo institucional.
Reveló información sobre allanamientos
La orden también atribuye a Valverde la comunicación de información sensible sobre operativos que realizaría el OIJ.
En una de las conversaciones con Rizo, el juez hizo referencia a un desplazamiento hacia Siquirres y a una diligencia programada.
"En la madrugada, a botar puertas", habría expresado.
En otro intercambio mencionó que tenía allanamientos programados para los días 12 y 17, además de revelar detalles sobre su agenda y los horarios en los que permanecería en la oficina.
También le habría indicado que debía madrugar porque tenía un allanamiento en Limón al día siguiente.
Los investigadores consideran que estas manifestaciones podrían constituir una divulgación de información sensible sobre actuaciones policiales y judiciales.
Las conversaciones incluyeron referencias a los días en que estaría en Limón, Guápiles o Siquirres y a las horas aproximadas en las que podía recibirla en su despacho.
Según la investigación, esos datos permitían coordinar encuentros entre ambos dentro de la oficina judicial.
Hazel Rojas Víquez, agente del OIJ y pareja de Valverde, también fue detenida dentro de la investigación. Según el expediente, ambos conviven en unión de hecho.
La orden señala que Rojas utilizó reiteradamente su oficina y el horario laboral para realizar videollamadas sexuales y mantener encuentros íntimos con otro agente de apellido Segura, funcionario bajo su línea de jerarquía.