Regreso a clases: Consejos para disminuir la ansiedad

Expertos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) aseguraron que con el inicio del ciclo lectivo llegan cambios en la rutina e incertidumbre en los niños y padres.
Además, resaltaron que el acompañamiento y la comunicación clara y sencilla entre padres de familia e hijos son herramientas esenciales para disminuir la ansiedad y hacer más llevadero el proceso.
La Dra. Pamela Bolaños, psicóloga clínica experta en ansiedad, explicó que volver a clases puede generar preocupación o nerviosismo en algunos menores.
Los niños pequeños pueden sentirse nerviosos por dejar a sus padres, especialmente cuando comienzan en una nueva escuela, mientras que los más grandes o adolescentes, pueden sentirse ansiosos por aspectos académicos o por cómo los aceptarán sus amigos.
Los niños que normalmente muestran resistencia para separarse de mamá y papá experimentan su punto más alto de ansiedad en momentos de estrés o cuando ocurre alguna transición, por ejemplo, el primer año de preescolar, de primaria o asistir a una nueva escuela, detalló Bolaños.
La Dra. Bolaños aseguró que para la mayoría las preocupaciones por el nuevo año escolar se desvanecerán poco a poco, por lo que los padres deben brindar apoyo.
La experta brindó una serie de consejos para una transición exitosa durante las primeras semanas del curso lectivo:
- Escuche las preocupaciones: Cuando los niños expresan ansiedad por volver a la escuela (una nueva maestra, un aumento en las asignaciones, formar un equipo, una diferencia entre amigos), escuche atentamente. Escuchar y reconocer sus sentimientos los ayudará a sentirse más seguros y con la confianza de que ellos pueden manejar la situación.
- Si su hijo se siente nervioso o ansioso, practiquen juntos el ejercicio de respiración 5-5: Inhalar contando hasta cinco con los dedos de la mano, hacer una pausa y luego exhalar contando hasta cinco de la misma manera.
- Los temores se solucionan con información: Incentive al niño para que cuente cómo le fue, si pasó bonito o si hubo algo que no le gustó, de esta manera se instaura el seguimiento día tras día.
- Reorganice la rutina: Adapte la rutina después de las vacaciones y organice nuevas actividades y horarios.
- Visite el centro educativo en compañía de su hijo: Se recomienda una visita previa a las instalaciones y haga un recorrido junto al menor con autorización de las autoridades para que conozca el aula, la nueva maestra y los distintos espacios. Esto le brindará seguridad y confianza ante el nuevo escenario.
- Dedique de 10 a 15 minutos tiempo de calidad: Hable con su hijo sobre cómo estuvo su jornada escolar e intercambie su experiencia sobre su día de trabajo, de esta manera se toma el ejemplo y se estimula la conversación.
- Mantenga un discurso optimista y: Elogie y reconozca el "comportamiento valiente". Por ejemplo, recuérdele que usted regresará más tarde y dígale cosas como: "Qué bien lo hizo hoy." Cuando lo recoja, espero que me cuente algo divertido que haya hecho.
- Respete de manera puntual el horario de salida de su hijo: Procure estar puntual o algunos minutos antes de hora de salida de su hijo. Esto contribuye a disminuir la angustia si el niño sale y no ve a sus padres o alguna persona de confianza.
- Pida ayuda al personal escolar: Si su hijo necesita apoyo adicional para hacer una transición exitosa, coméntelo con alguien en la escuela, su maestra, un ayudante o el psicólogo escolar.
Eso sí, la especialista dijo que si los temores se cronifican, el niño muestrea apatía por asistir a la escuela o desarrolle un patrón con síntomas físicos, tales como: dolores de cabeza o de estómago, diarrea, alteraciones del sueño, dolores articulares, entre otros, se debe hacer una valoración más individualizada y minuciosa.
Lo más importante que un padre puede hacer cuando los niños se resisten a ir a la escuela es continuar enviándolos. Esto puede ser difícil, pero si permitimos que los niños eviten situaciones que los ponen ansiosos, podríamos estar reforzando sin darnos cuenta la idea de que esas situaciones en realidad son peligrosas o aterradoras, aseguró la psicóloga.