¿Por qué matan en Costa Rica? Cada muerte lleva un mensaje
Traiciones, robos de droga y demostración de poder surgen tras cada homicidio
Las autoridades nacionales aseguran que el país vive en una cultura de violencia. Los jóvenes de 15 a 30 años son los asesinos, pero también las víctimas de los homicidios en el país.
Para Michael Soto, jefe de la Oficina de Planes y Operaciones del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), el aumento de homicidios se da en su gran mayoría por los conflictos entre grupos narcotraficantes locales.
¿Pero es la presencia de droga la razón de las muertes? Soto señala que antes también había mucha droga, pero no se daban tantas muertas.
En 8 meses del 2017 se contabilizan al menos 390 homicidios: casi la mitad son por ajustes de cuentas.
Lo que está afectando a Costa Rica es el narcotráfico local.
Para el especialista, ahora los conflictos en las redes criminales se resuelven con muerte para mandar mensajes al interior del grupo y a los rivales.
"Si usted me traiciona o me roba droga el mensaje es que yo soy muy malo, valiente e inmisericorde: voy a eliminarlo. Esto es una cultura de violencia. Es demostrar poder, control, aunque mañana estará llorando en una celda", explica Soto.
El aumento de los homicidios en los últimos años se debe al narcotráfico, conflictos intrafamiliares y hasta perversiones sexuales.
A los homicidas les da igual matar 1 o 5 personas: arrasan con lo que se les ponga en medio del objetivo. Soto considera que en estos momentos el país tiene zonas en conflicto, donde las disputas se han agudizado.
El fiscal General, Jorge Chavarría, detalló que la expansión de los grupos que venden drogas en el país es un gran problema por la relación directa con los homicidios.
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Por ello aseguran que la meta es desmantelar las organizaciones locales de tráfico de drogas, porque tienen una relación directa con los muertos que suma cada año el país.
Soto agregó que estas organizaciones viven bajo "la ley de la selva" donde el más fuerte sobrevive y "entre más fuerte, más malo".
Así también surgieron mensajes de torturas "que no estaban en la idiosincrasia criminal costarricense". Pero el lenguaje cambió y estas conductas se aprendieron en las redes criminales, donde ya abundan este tipo de muertes como sujetos decapitados, mutilados y quemados.
Una proyección del OIJ señala que el país llegará a sumar 800 homicidios en el año 2026. Para este 2017 se esperan 600 víctimas.



