Politólogos intentan definir al chavismo y sus adeptos
Los líderes políticos nacionales de todos los partidos mantienen su presencia en el imaginario público mediantre la creación de corrientes identificadas con su apellido.
El "figuerismo" o el "calderonismo" identifican a quienes simpatizan con los expresidentes José Figueres Ferrer y Rafael Ángel Calderón Guardia, así como con sus hijos José María Figueres Olsen y Rafael Ángel Calderón Fournier.
También es común escuchar a personas que se definen como "aristas", "chinchillistas" y "rodriguistas" en alusión a otros expresidentes de la República.
CR Hoy consultó a analistas políticos si el presidente Rodrigo Chaves Robles ha logrado amalgamar un "chavismo" como tendencia política alrededor de su gestión. Según Claudio Alpízar, Sergio Araya, Gustavo Araya y Alonso Mora, en el caso del actual presidente hay diferencias
¿Cómo son los chavistas?
Alpízar apuntó que hay 2 tipos de seguidores del presidente Chaves. Por un lado, identificó a un sector compuesto por personas de baja escolaridad y de estratos sociales medios o bajos.
Ese sector se caracteriza por "arrastrar" resentimiento con la clase política por décadas de abandono y malos resultados de las políticas públicas y de inversión social, así como por la corrupción de otros gobiernos
"No hay soluciones palpables que puedan justificar el apoyo de estos grupos. El apoyo se relaciona con la rabia que tienen, pero no es porque haya mejorado la educación, salud o seguridad. Justifican que todo son problemas heredados", dijo Alpízar.
Por otro lado, el experto mencionó que existe un sector del empresariado que respalda a Chaves porque se ha beneficiado de sus políticas para promover importaciones.
A pesar de estar bien identificado, Alpízar mencionó que el movimiento de Chaves no tiene identidad, ni ideología.
"La mejor prueba es que no tienen partido político. Cualquier partido político les es útil, porque no hay programa ni ideología", afirmó.
Según Gustavo Araya, aunque se ha querido ligar al chavismo con posturas conservadoras o de derecha, el movimiento está lejos de esa caracterización. Desde su óptica, la ideología chavista no existe y lo que hay es un "aprovechamiento de la disconformidad y molestia de algunos sectores".
"Es más un asunto de forma, de enfrentamientos personales permanentes. El chavismo es una puesta en escena, más que un proyecto político", afirmó.
Alonso Mora coincidió con Alpízar y Araya y dijo que el chavismo "no reúne características ideológicas ni partidarias" y se aglutina alrededor de un descontento.
"No hay cuadros formados. Son movimientos de masas descontentas. No hay un punto ideológico compartido, ni menos de militancia partidaria. No hay construcción de cuadros. Son movimientos que apoyan solo el actuar del presidente", aseguró.
El chavismo, añadió, reúne a personas descontentas con los partidos políticos tradicionales y el político tradicional.
Para Araya, el chavismo se ha caracterizado en estos casi 3 años por promover el desmantelamiento de la institucionalidad. Además, procura concentrar más poder y cuestiona a los órganos de control en el país.
"No hay línea clara, no es socialcristianismo, no es de corte socialdemócrata ni liberal. Es un grupo o movimiento que pretende desmantelar el Estado y desinstalar lo que hay", aseguró.
La tendencia, afirmó, se caracteriza por ser fiscalista, impulsar la reducción del Estado y la venta de activos.

