Policía recabó información sobre “Faroleada” días antes del 14 de setiembre

La Fuerza Pública recabó información sobre las "Faroleadas por la Democracia" desde días antes del 14 de setiembre. Con esos datos planificó la vigilancia de opositores al Gobierno durante la llegada de la Antorcha de la Independencia a la Plaza Mayor de Cartago, donde la recibió la presidenta Laura Fernández.

Así consta en una orden de servicio de la Dirección Regional de Cartago de la Fuerza Pública. Según el documento, esa información sirvió para asignar funciones a cada delegación o cuerpo policial que participó en el operativo.

La policía detectó la convocatoria mediante el monitoreo de fuentes abiertas, redes sociales y medios de comunicación. Organizaciones sociales, sindicales, comunitarias y estudiantiles llamaron a realizar las faroleadas ese día a las 4:00 p. m. en distintos puntos del país.

De acuerdo con el informe policial, las actividades buscaban expresar oposición a determinadas actuaciones del Gobierno, con consignas en defensa de la democracia, las instituciones públicas, la división de poderes, la independencia del Poder Judicial y los servicios públicos.

El documento justificó el seguimiento porque las faroleadas coincidían en hora y lugar con los actos oficiales de las fiestas patrias y el recibimiento de la Antorcha, en los que participarían Fernández y otras autoridades.

Con esa base, la orden dispuso el despliegue de la Unidad Especial de Intervención (UEI), el comando de élite adscrito a la Presidencia creado para operativos de alta peligrosidad, como los relacionados con narcotráfico, terrorismo o explosivos.

La Dirección de Inteligencia y Análisis Criminal (DIAC) quedó a cargo de recopilar datos sobre los manifestantes: cantidad estimada de participantes, puntos de concentración, horarios, rutas, mecanismos de convocatoria, cambios de programación y afectaciones al tránsito.

La orden también asignó ocho agentes de la DIAC al lugar y sus alrededores, con la tarea de vigilar los movimientos de las agrupaciones contrarias al Gobierno e identificar a posibles infractores, perpetradores de delitos o "agitadores" para su eventual abordaje.

Esos agentes debían estar atentos a concentraciones espontáneas, desplazamientos de manifestantes o cambios de última hora en rutas y horarios. A las direcciones regionales se les pidió reportar convocatorias y posibles concentraciones en otras comunidades del país.

El mismo informe reconoce que las faroleadas eran manifestaciones protegidas por la Constitución, siempre que fueran pacíficas y no dañaran a terceros. En su origen, incluso las catalogó como un "ejercicio legítimo de los derechos a reunión pacífica y de expresión".