Periodistas, activistas y políticos han sido espiados en América Latina con Pegasus

25 de Ago. 2026 | 5:01 am
Foto: AFP

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El software Pegasus, creado por la inteligencia del gobierno de Israel para espionaje, ha sido utilizado en América Latina para la vigilancia de periodistas, activistas, defensores de derechos humanos y políticos. Entre los países donde se han documentado casos se encuentran México, El Salvador, Colombia y Ecuador.

En Costa Rica, el interés sobre esta tecnología surgió después de que la diputada de Gobierno Kattia Calvo dijera en el plenario que "la operación Pegasus no tiene nada que ver con eso", cuando la legisladora Sigrid Segura cuestionó el decreto del gobierno que declara secreto de Estado todas las acciones en materia de seguridad, incluyendo compras públicas. 

La presidenta Laura Fernández descartó que se esté tramitando la compra de este software.

México

México es uno de los países de la región donde se han documentado más casos relacionados con Pegasus, al menos 15.000 personas fueron afectadas, según Forbidden Stor.

Según una investigación del Citizen Lab y la organización mexicana de derechos digitales Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D), entre 2019 y 2022 se identificaron nuevos ataques contra periodistas, defensores de derechos humanos y políticos.

Entre las personas afectadas se encuentra el periodista y escritor Ricardo Raphael, quien fue objeto de ataques con Pegasus al menos tres veces: en octubre y diciembre de 2019 y nuevamente en diciembre de 2020.

También fue atacado un periodista de Animal Político, cuya identidad no fue revelada. El ataque ocurrió en junio de 2021.

El defensor de derechos humanos Raymundo Ramos fue víctima de al menos tres ataques entre agosto y septiembre de 2020. Asimismo, Agustín Basave, entonces diputado opositor, fue atacado entre el 5 y el 11 de septiembre de 2021.

Estos casos ocurrieron después de que el entonces presidente mexicano, Andrés Manuel López, asegurara que su Gobierno no utilizaría Pegasus, debido a los antecedentes registrados.

En 2017, Citizen Lab y otras organizaciones publicaron ocho informes sobre ataques con Pegasus en México. Entre las víctimas se encontraban periodistas de investigación, integrantes de organizaciones anticorrupción, abogados, legisladores e investigadores. También fue atacada la pareja de un periodista asesinado en un supuesto ajuste de cuentas relacionado con un cártel.

Aunque las investigaciones no pudieron determinar de manera concluyente quién estaba detrás de los ataques, Citizen Lab señaló que varias de las personas afectadas eran consideradas de interés para organismos gubernamentales mexicanos y grupos del crimen organizado.

El Salvador

En El Salvador, Citizen Lab y Access Now documentaron 35 casos de periodistas y activistas afectados por Pegasus entre julio de 2020 y noviembre de 2021.

Entre las personas afectadas había periodistas de medios como El Faro, Gato Encerrado, La Prensa Gráfica, Revista Digital, Disruptiva, Diario El Mundo y El Diario de Hoy, así como periodistas independientes. También fueron afectados integrantes de organizaciones como Fundación DTJ y Cristosal.

En uno de los casos, un dispositivo fue reinfectado con Pegasus más de 40 veces.

Las investigaciones no determinaron quién estaba detrás de los ataques. Sin embargo, estos ocurrieron en un contexto de cuestionamientos por denuncias de censura, acoso y ataques contra periodistas y organizaciones de la sociedad civil durante el Gobierno del presidente Nayib Bukele.

Los afectados investigaban y publicaban información sobre asuntos delicados para la administración, entre ellos un supuesto pacto entre el Gobierno y una pandilla.

Los ataques incluyeron el envío de mensajes de texto con enlaces que, al ser abiertos por la víctima, podían permitir la instalación del software. En algunos casos, las víctimas fueron alertadas por Apple mediante notificaciones dirigidas a usuarios de iPhone.

Ecuador

En agosto de este año, medios de comunicación reportaron dos posibles casos relacionados con Pegasus en Ecuador.

Uno de ellos corresponde a la activista Gabriela Panchana, quien denunció haber recibido una alerta en su iPhone en la que se le advertía que podía estar siendo víctima de un ataque de espionaje.

Una alerta similar recibió Fernando Cornejo, expresidente de Segura EP. El exfuncionario informó mediante su cuenta de X que Apple le notificó que había sido objetivo de un ataque que presentaba características asociadas con Pegasus.

Además, en 2024 se inició en Ecuador una investigación para determinar si el Gobierno del presidente Daniel Noboa adquirió el software israelí Pegasus para espiar a opositores políticos, periodistas y activistas.

Colombia

A inicios de este año, el entonces ministro de Justicia, Andrés Idágarra, denunció que su teléfono habría sido intervenido con este software y señaló al Ministerio de Defensa como responsable de la vigilancia.

¿Qué es Pegasus?

Pegasus es un software desarrollado por la empresa israelí NSO Group y comercializado con el argumento de que constituye una herramienta de ciberinteligencia para organismos gubernamentales.

Pegasus puede permitir el acceso a mensajes, fotografías y datos de ubicación, así como activar el micrófono y la cámara de un teléfono celular sin que la persona afectada tenga que abrir un enlace. El software puede aprovechar vulnerabilidades de seguridad para infiltrarse en el dispositivo sin ninguna interacción del usuario.

En sus investigaciones, estas organizaciones han señalado que el uso de Pegasus forma parte de un patrón recurrente de utilización de tecnologías avanzadas para obstaculizar o interferir con el trabajo de periodistas, defensores de derechos humanos y organizaciones de la sociedad civil.

También han advertido que, en algunos casos, los ataques se producen dentro de un contexto más amplio de presión contra periodistas y organizaciones que investigan asuntos de interés público.

Señalan que la preocupación radica en que una prensa libre e independiente puede representar un contrapeso para gobiernos y actores con poder, por lo que el uso de herramientas de vigilancia contra periodistas y opositores puede tener consecuencias para la libertad de prensa y el funcionamiento de las sociedades democráticas.