ONU: Mientras países vecinos bajan tasa de homicidios, Costa Rica “experimenta aumento”
El país figura en el puesto 16 de América Latina en la calificación de "Magnitud del homicidio intencional"
La ola de homicidios en la que el país está consumido desde el año pasado, pasa la factura a nivel internacional, pues el último Estudio Global de Homicidios, de la Oficina de Drogas y Crímenes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), destaca a Costa Rica como uno de los pocos de la región que se desvió de la tendencia a la baja en cantidad de crímenes.
El informe revelado esta semana fue analizado con datos del 2022, año en el que nuestra nación cerró con 656 asesinatos, lo que significa una tasa de 12,8 homicidios por cada 100 mil habitantes.
"En Centroamérica, varios países históricamente asociados con altas tasas de homicidio registraron fuertes caídas,
mientras que otros experimentaron una violencia letal cada vez mayor. La tendencia nacional de homicidios en México, que representó aproximadamente el 77 por ciento de todas las víctimas de homicidio en la subregión en 2021, ha impulsado la tendencia subregional durante el último año. Varios países más pequeños de la subregión, Como Honduras, Belice, Panamá y El Salvador, experimentaron reducciones en la violencia homicida a raíz de Intervenciones agresivas contra las pandillas. Por el contrario, Costa Rica experimentó un ligero aumento en las tasas de homicidio entre 2019 y 2022", señala el estudio.
Uno de los aspectos llamativos es que el país figura en el puesto 16 de América Latina en la calificación de "Magnitud del homicidio intencional, por región y país disponible, 2021 o último año disponible", superando a países como Puerto Rico, Panamá y Paraguay.
La investigación enfoca su mirada sobre lo que ocurre en Limón, tomándolo como el principal punto de salida de droga hacia otros continentes.
"A diferencia del Caribe, algunos centroamericanos países, incluidos Honduras y El Salvador, han visto estabilizar o disminuir las tasas de homicidio. En particular, Costa Rica se desvió de esta tendencia, con un aumento de los homicidios a
12,8 por 100.000 en 2022 debido a grupos del crimen organizado compitiendo por el control del puerto de Limón, un nodo clave para tráfico hacia Europa", expone el análisis sobre lo que sucede en el país.
En el estudio del 2019, anterior a este, la ONU había advertido que Costa Rica figuraba como una de las excepciones a los buenos números en materia de homicidios en el área, pues tenía un aumento sostenido, al igual que México.
La ONU asegura que el estudio profundiza en diferentes aspectos el homicidio, incluido el alcance del homicidio intencional en números absolutos y tasas. Destaca las tendencias regionales y subregionales, la demografía, la edad y los perfiles de género de las víctimas.
Tomando en cuenta que este estudio no incluyó los casos del 2023, es probable que en la próxima investigación la calificación que reciba el país sea peor, debido a que este año se cerraría con más de 900 asesinatos en Costa Rica, según estimaciones de las autoridades.
Bajo desarrollo y poca inversión
El subdirector del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Michael Soto, atribuye estos números a la inversión que se ha hecho en otros países en materias que van más allá de la seguridad "pura y dura".
"Tradicionalmente Costa Rica ha tenido tasas inferiores a 10 (homicidios por cada 100 mil habitantes), sin embargo, la década del 2010 al 2020 realmente ha sido muy compleja y pues esta todavía en la que estamos se ve con más compleja. Esto obedece a varios aspectos desde el punto de vista este social y desde el punto de vista policial.
(…) Las sociedades que han logrado bajar las tasas de homicidio significativamente y que esto le represente a mediano y largo plazo una disminución importante, tienen que ver con aspectos como educación, cultura, deporte, no haya violencia estructural, lugares adecuados, buena movilidad. En términos generales, los países que mejor desarrollo humano tienen son los que tienen índices de criminalidad más bajos o al revés, es decir, los que tienen índices de desarrollo bajos tienen más criminalidad, entonces pareciera ser eso lo que ha venido ocurriendo unos en los últimos años", dijo.
Por su parte, Gustavo Mata, exministro de Seguridad y exjefe del Departamento de Investigaciones Criminales del OIJ, coincido con que el tema social es clave para frenar la crisis, pero fue enfático en que no se debe dejar de lado la inversión real en seguridad para atacar el fenómeno por todos los frentes posibles.
"Costa Rica es uno de los países donde más desigualdad hay por la falta de inversión para atacar la pobreza y la pobreza extrema, la falta de trabajo, la preocupación con la educación, por mencionar algunos. Todos estos temas son la tormenta perfecta para que este informe de la ONU nos califique como el país de Centroamérica que más problemas tiene con los homicidios. Este estudio destaca que vamos liderando ese sentido, yo esperaría, aunque no veo resultados del Poder Ejecutivo, que tomen nota e inviertan en seguridad, que se le devuelvan los ¢2 mil millones que se le quitaron al OIJ, única policía que está luchando contra el crimen organizado, capitales emergentes, legitimación de capitales y delincuencia común. Desgraciadamente no vemos la prevención y represión que deben dar los cuerpos policiales del MSP", comentó.
Otro de los expertos consultado por este medio, es del criterio que el gobierno deben enfocarse más en las cabezas de las agrupaciones criminales y no tanto en los sicarios, pues ellos simplemente siguen órdenes de las personas que les pagan por ejecutar los ajusticiamientos.
"En el 2022 el Plan Nacional de Desarrollo se estimó que los homicidios no iban a pasar de 500 en el 2023, el problema es que la mitad de esos homicidios son ejecutados por sicarios, en contra de lo que dice el presidente, los sicarios son la punta del iceberg, ellos no son el problema real. Por ejemplo, dos delincuentes dictan sentencia de muerte y contratan a dos verdugos para que la ejecuten, hay organizaciones criminales que se están sistematizando y eso es muy grave y el gobierno le resta importancia a ese aspecto o están indefensos ante esto. No es cuestión de que se maten ellos, esto es algo mucho más grave, este aumento en los asesinatos es parte del sistema que está utilizando la delincuencia para eliminarse entre ellos con el propósito de lograr más y mejores mercados, acaparando mejores zonas para ellos", explicó Gerardo Castaing, catedrático universitario y exjefe del OIJ.


