OIJ cree que empresas autobuseras y narco son posibles clientes de combustible robado
Sustracción generó perjuicio que ronda los ₡11 mil millones
Empresas autobuseras, industria agrícola, operaciones con maquinaria especial y el narcotráfico: estos son los posibles ‘clientes' del mercado de extracción y venta de combustible robado, de acuerdo con indicios que tiene el Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
Hasta finales de abril, la sustracción de hidrocarburos del poliducto generó una lucrativa suma, que también representa un perjuicio económico multimillonario: ₡11 mil millones en los últimos años.
Consultado sobre el aumento de este tipo de crímenes y dónde termina el producto saqueado, el director del OIJ señala que tanto organizaciones criminales como el mercado nacional lícito terminan comprando los derivados del petróleo.
"Es una combinación de ambas: tanto actividades comerciales legales, como actividades comerciales ilegales", manifestó Randall Zúñiga en entrevista con CRHoy.
Cerca de la mitad de hidrocarburo robado es diésel, el hidrocarburo que más comúnmente mueve vehículos de gran tamaño como autobuses, furgones y maquinaria pesada. En segunda instancia, un 40% corresponde a combustible de aviación JET A-1, que sirve para impulsar aeronaves sin generar sospechas.
En mucho menor escala, también se ha detectado la fuga de gasolinas súper y plus 91. Estas cifras y otros indicios de investigación hacen sospechar a las autoridades sobre el destino final del producto extraviado.
Los delincuentes detrás del robo de combustible trabajan de forma estructurada para excavar túneles, conseguir personal especializado que ejecute la perforación, instalar sistemas de traslado del líquido y luego transportarlas hasta centros de almacenaje o distribución.
Bandas dedicadas a esto llegan a realizar inversiones que pueden superar los ₡100 millones. En un caso reciente, detectaron una manguera especial reforzada de aproximadamente un kilómetro cuyo valor ronda los ₡87 millones, dado que el metro cuesta ₡87 mil.
"Es toda una técnica, un poco peligrosa y requiere cierto nivel de conocimiento para realizar este tipo de robos", reconoce César Alpízar, jefe de Protección de Bienes de la Refinadora Costarricense de Petróleo.
Manómetros de presión, tuberías reforzadas en metal, abrazaderas de tubería y llaves de control complejas, son parte de los equipos especializados que ha detectado el equipo a cargo de evitar y combatir el robo.
Millonario negocio
En 2024, los criminales han logrado sacar 1.4 millones de litros, con un costo que ronda los ₡623 millones. La cantidad hurtada es equivalente a unos 44 camiones cisterna. Diez allanamientos han dejado 23 personas detenidas y 17 vehículos incautados.
A esto hay que sumarle una pérdida ₡3.200 millones en producto, más unos ₡1.400 gastados en operativos y acciones para combatir esta práctica, o bien, dar mantenimiento a los daños causados.
De acuerdo con la Refinadora, existen 444 casos de robo de combustible que están activos y sin resolver. La entidad ha presentado unas 703 denuncias por la extracción ilegal de los hidrocarburos en el poliducto, una práctica que se castiga desde el 2020.
Desde entonces, las personas que roben el combustible se exponen a entre 5 y 15 años de cárcel, transportar o distribuir tiene penas de hasta 4 años y por comprar o recibir el producto son hasta 4 años de prisión. Castigos pueden aumentar un tercio cuando exista daño ambiental, si son funcionarios públicos involucrados o si hay delincuencia organizada de por medio.
Debilidades en infraestructura
De acuerdo con las autoridades judiciales, la línea de poliducto que cuenta con 415 kilómetros de extensión desde el plantel de Recope en Moín, Limón, hasta la terminal localizada en Barranca, Puntarenas, tiene vulnerabilidades que son aprovechadas por grupos criminales.
Algunos tractos están hasta a tres metros de profundidad, pero otros están expuestos, dependiendo de la zona geográfica.
"Hay debilidades en el suministro del combustible. Existen tomas ilegales que se están generando en diferentes lugares y eso no es tan detectable a nivel de toda la cadena de suministro que existe, entonces eso lo hace bastante vulnerable", manifestó Randall Zúñiga.
Solo en lo que va del 2024, la Refinadora detectó por lo menos unos 50 puntos de extracción ilícita que han sido intervenidos. Además, se han desmantelado unos 23 túneles: uno cada 2 días. Estos son empleados para llegar hasta el poliducto o bien, para conseguir el traslado de la gasolina y diésel.
A pesar de enfrentar este panorama desde 2016, días atrás Recope señaló que los planes de reforzamiento en el poliducto no están ligados con el tema criminal.
"Tenemos algunos proyectos relacionados con mejoras en las líneas, pero esto no relacionado con el fenómeno criminal, sino por un tema técnico de sustitución o mejora en nuestras capacidades de transporte de combustible", indicó el gerente Servicio Técnicos e Innovación, Alexander Davies, ante la consulta de CRHoy durante una conferencia de prensa el pasado 25 de abril.
El tramo del poliducto entre Limón y Siquirres es la zona más vulnerable, donde se registran mayor cantidad de casos, según los mismos recuentos de la institución.
Países como México sufren de forma más constante la extracción ilícita de los hidrocarburos, inclusive se han generado accidentes donde han muerto decenas de personas, a causa del mal manejo de un poliducto para sustraer el líquido inflamable.
Copycat
El robo de combustible ha aumentado debido a un fenómeno criminal conocido como delito por imitación o ‘copycat', como se le conoce en inglés. Esto consiste en que, cuando un grupo criminal o una persona utiliza un método para cometer una fechoría y tiene éxito, otros más seguirán sus pasos.
"Por ejemplo, hace 20 años nadie nunca se imaginó que se podrían robar un cajero automático. Se robaron el primero y luego una gran parte de delincuentes empezaron a intentar robarse un cajero automático.
El robo de combustible no era algo usual hasta que se vio esa debilidad. Se puede detener a un grupo criminal, pero existen ya más personas que aprendieron a hacerlo e intentan hacerlo. Similar sucede con robo de mercadería", explicó el director del Organismo.
Para el jefe policial, es muy difícil frenar una práctica delictiva cuando otros sospechosos replican un mecanismo para robar. Es como tapar un hueco, pero se abren tres más, en palabras de Zúñiga.
De forma similar, el Organismo de Investigación Judicial ha detectado un aumento en los intentos hurtos en cajeros automáticos y robos en otras estructuras, con el uso de acetileno. Este es un compuesto químico generalmente gaseoso, que permite cortar soladura o adulterar estructuras generalmente metálicas.
"Ya no es la banda del acetileno que era de una zona de Limón, si no ahora son varias bandas que se dedican a eso. Es una situación que se complica, pero igualmente el OIJ trabaja los casos y detiene a los sospechosos", indicó el director de la policía judicial.
Mientras exista las debilidades que no se logran subsanar y un ‘mercado' que demanda esos productos o servicios ilegales, los criminales seguirán tratando de cometer más y más delitos similares, concluyó Zúñiga.

