No solo en Nicaragua, Fiscalía no descarta nuevos nexos de Diablo en México
Expediente del Caso Colorado había revelado vínculos con grupos de Suramérica.

Los enlaces de Alejandro Arias Monge, alias Diablo, con grupos criminales de otros países se han ido extendiendo con el tiempo, al punto de que se valora la posibilidad de que haya establecido nuevas conexiones ahora con organizaciones de México.
Esa es una de las hipótesis que estudia el Ministerio Público respecto a los movimientos internacionales de este sujeto, a quien la policía cataloga como el prófugo más buscado y peligroso del país, luego de que se emitiera una orden de captura en su contra en 2018.
A criterio de Carlo Díaz, fiscal general de la República, esto forma parte de la evolución que ha experimentado este individuo en los últimos años.
Las autoridades son conscientes de que deben cerrar algunos flancos para evitar un mayor desarrollo de sus operaciones.
"No descartamos ese tipo de enlaces, ese grupo de Alejandro se ha ido consolidando y ha ido creciendo y es parte de las investigaciones que tenemos que revisar a futuro, eso no se descarta y hay que estar muy alerta con lo que está sucediendo, por eso no descartamos conexiones hacia el norte y hacia el sur del continente", explicó.
Nicaragua y Panamá
Como ya es conocido, Arias Monge no solo tiene conexiones criminales en México, sino que su mayor punto de influencia se encuentra en Nicaragua, según han reiterado en múltiples ocasiones distintas autoridades policiales.
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) ha constatado, por medio de vigilancias y fuentes que siguen de cerca a Arias, que este pasa la mayor parte del tiempo en territorio nicaragüense, donde se presume que cuenta con algún tipo de protección.
Su lugar de origen en Costa Rica es Cariari de Pococí, donde reside la mayoría de su familia y mantiene varios negocios. Desde Nicaragua, Arias entra y sale a esta zona del Caribe costarricense cada vez que le es posible.
Incluso, muchos de sus colaboradores más cercanos —o quienes en su momento formaron parte de su círculo íntimo dentro de la organización— eran hombres oriundos de Nicaragua, quienes lo asistieron en su traslado hacia ese país.
CR Hoy dio a conocer este lunes que esos enlaces le han permitido ocultarse en zonas de difícil acceso una vez que se adentra en el vecino país del norte, una de estas es la Reserva Biológica Indio-Maíz.
Se trataría de una zona boscosa y lluviosa, un punto estratégico desde donde puede observar a kilómetros de distancia si se aproxima algún convoy policial para eludirlo. Las autoridades no han especificado en qué tramo de los 309 kilómetros de frontera podría estar, pero sí señalan algunas pistas.
CR Hoy también reveló el año pasado que otro de los países donde Arias ha ganado reciente influencia es Panamá.
Además de haber establecido vínculos con grupos dedicados al tráfico de drogas desde esa nación, también mantiene conexiones con redes de contrabandistas en la zona de Colón, según confirmó a este medio la Agencia Nacional de Aduanas de Panamá.
Esa entidad, por medio de su subdirector, Reynaldo Bello, indicó que en esa provincia canalera operan al menos 20 grupos dedicados al contrabando de mercancías ilícitas, algunos de los cuales habrían establecido alianzas con costarricenses, entre ellos Diablo.
Precisamente, en el expediente del denominado Caso Colorado —causa penal en la cual se investiga a varios familiares cercanos de Arias por presuntamente colaborar en el lavado de dinero— se detalla que este sujeto incursionó en el contrabando de cigarrillos como medio para blanquear las ganancias derivadas del narcotráfico.
Para ello, instaló a varias personas encargadas de extorsionar a administradores de minisúper o propietarios de pulperías en distintos cantones del Caribe, con el fin de obligarlos a vender exclusivamente los productos que él distribuía.
La Policía de Control Fiscal incluso confirmó que, en al menos un caso, se incendió el local de un comerciante que se negó a vender los cigarrillos provenientes de la organización de Diablo.
Otro aspecto que se investiga es su posible relación con bandas panameñas dedicadas exclusivamente al narcotráfico.
La Fiscalía de Panamá confirmó a este medio que, entre el año pasado y el presente, se desarrollaron dos investigaciones en las que se logró determinar que grupos criminales costarricenses envían emisarios a Ciudad de Panamá, Chiriquí y Colón para establecer negocios y planear la logística de envíos.

Vínculos en Sudamérica
El expediente 21-000115-0622-PE, conocido como Caso Colorado, también reveló que "este grupo criminal tendría fuertes vinculaciones con otras estructuras de crimen organizado a nivel nacional e internacional".
Según uno de los informes entregados por los agentes a la Fiscalía, la organización de Arias estaría relacionada directamente con grupos delictivos en Sudamérica.
"De igual forma, considerando que este grupo criminal comercializa sustancias ilícitas como la cocaína, no se puede descartar, bajo ninguna circunstancia, el nexo que pueda existir con otras estructuras de crimen organizado, tanto a nivel nacional como internacional, dado que este tipo de droga (cocaína) no se produce en Costa Rica, por lo que debe ser importada desde países sudamericanos como Colombia, Ecuador, Bolivia, Perú, entre otros", detalla el documento judicial.
Para los investigadores, los comportamientos criminales de Arias obedecerían en parte a la influencia que recibe de estas organizaciones internacionales.
En sus operaciones, el OIJ ha identificado la comisión de diversos delitos por parte del grupo, incluyendo amenazas a ciudadanos en las zonas bajo su control, intimidación a cuerpos policiales, delitos contra la vida y la integridad física, portación y uso ilegal de armas (permitidas y prohibidas), robos agravados, extorsiones, entre otros.
A criterio de los funcionarios encargados del caso, además de manejar el almacenamiento y distribución de drogas a nivel nacional, la organización contaba con contactos fuera del país que le permitían coordinar envíos de cargamentos, especialmente de sustancias que no se producen en Costa Rica, sino en otras regiones del continente.
Por su actividad delictiva tan amplia y sus conexiones internacionales, la Fiscalía General de la República recurrió al Gobierno de Estados Unidos para ofrecer una recompensa multimillonaria a cambio de información que conduzca a su captura o condena.
El pasado 30 de abril, la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (conocida por sus siglas en inglés como DEA) anunció una recompensa de medio millón de dólares para quien pueda guiar a las autoridades, nacionales o extranjeras, hasta el arresto del sujeto.