Ministro justifica rapado de reos y nuevas reglas en el Cacco
El ministro de Justicia, Gabriel Aguilar, defendió el corte de pelo rapado aplicado a los privados de libertad que serán recluidos en el Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (Cacco). También justificó los mecanismos utilizados para movilizarlos durante los primeros traslados, incluidas las maniobras en las que los oficiales los sujetaban por el cuello o los mantenían sentados.
Según el jerarca, el corte de cabello y barba es obligatorio para todos los reclusos con el fin de evitar contagios masivos de piojos en celdas compartidas que albergarán hasta 60 personas. También responde a razones de seguridad, pues busca impedir que escondan drogas en el cabello, como ha ocurrido en el pasado.
Entre las reglas también figura la prohibición de tener pertenencias más allá de lo básico: una sábana, tres pares de medias, tres prendas de ropa interior y artículos de higiene personal proporcionados por el centro, como pasta dental, desodorante y papel higiénico.
Las pertenencias y bolsas que los reos traían de otros centros penales quedan bajo resguardo de la Policía Penitenciaria para ser entregadas a sus familias. El Gobierno admite que está replicando parcialmente el "modelo Bukele", de El Salvador, mediante la adopción de prácticas de otros países en la medida en que la ley lo permita.
Entre ellas figura grabar a los reos mientras son movilizados en una especie de coreografía, durante la cual los oficiales de la Policía Penitenciaria los sujetan por la parte posterior del cuello para ingresarlos a cada recinto.
Durante una conferencia de prensa, Aguilar señaló que ya se han trasladado 250 reclusos al Cacco, mediante un proceso de selección a cargo de un equipo interdisciplinario que identifica perfiles vinculados a bandas criminales, autores de crímenes violentos y liderazgos negativos, conocidos como "jachudos".
Pese a que la mandataria Laura Fernández le ordenó trasladar al Cacco a sospechosos o condenados específicos, el ministro negó que se hayan cometido arbitrariedades o que las personas sean recluidas allí de manera discrecional. Aseguró que incluso en esos casos se realizaron análisis técnicos.
El proceso de traslado es lento, ya que los internos deben pasar por equipos de rayos X para garantizar que no ingresen drogas, armas o teléfonos celulares ocultos en sus cavidades corporales. Los primeros reclusos trasladados se encontraban en la cárcel Terrazas, ubicada en el complejo carcelario de La Reforma, en Alajuela.
En apenas 48 horas, ya se registró un altercado, por lo que el involucrado fue trasladado a una celda de castigo individual. En casos de indisciplina, violencia o falta de cooperación, los reclusos son trasladados a celdas de aislamiento, conocidas como "bochos".
La legislación penitenciaria permite mantenerlos en estas celdas de aislamiento durante un máximo de 48 horas. Para extender ese plazo se requiere una orden judicial. Los reclusos permanecen 23 horas al día dentro de sus celdas y tienen derecho a una única hora de sol.
Además, deben utilizar un uniforme naranja con distintivos que permiten diferenciar visualmente a los indiciados, es decir, quienes cumplen prisión preventiva, de los sentenciados.
Tienen prohibido salir de sus respectivos módulos en todo momento. Cualquier servicio que requieran, ya sea atención médica, técnica o visitas, se brinda estrictamente dentro del mismo módulo en el que se encuentran. Debido al perfil de peligrosidad de esta población, no se les permite trabajar ni estudiar, aseguró el jerarca.
La visita general dura una hora, se permite únicamente a una persona y se realiza a través de un locutorio con vidrio, sin ningún tipo de contacto físico. La visita conyugal o íntima se autoriza únicamente cada seis meses, por un periodo de dos horas y con una sola pareja durante todo el tiempo que permanezcan recluidos.
Para mantener el vínculo familiar, se habilitarán salas de videoconferencia cada dos meses, a fin de que los reclusos puedan hablar con sus hijos durante 35 minutos.
