Macho Coca pagaba a militares hondureños para facilitar narcotráfico a EE. UU.

14 de Ago. 2026 | 7:17 pm

Macho Coca

La investigación de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) contra Gilberth Bell Fernández, alias Macho Coca, aportó pruebas a la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York exponiendo que el costarricense en apariencia pagaba a funcionarios militares corruptos, incluso en Honduras, para facilitar sus presuntas operaciones de tráfico internacional de cocaína.

El señalamiento aparece en la denuncia que el agente especial Brendan M. Leddy presentó ante la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York y surge de una reunión que una fuente confidencial sostuvo con Bell el 15 de junio de 2022 en Limón.

Ese encuentro ocurrió en un pequeño tajo ubicado, según información que manejaban las autoridades costarricenses, frente a una residencia conocida de Macho Coca. La fuente de la DEA, identificada como CS-1, llevaba oculto un dispositivo que permitió grabar la conversación.

Durante la reunión, Macho Coca habría explicado a la fuente cómo funcionaba su capacidad logística para movilizar grandes cantidades de cocaína.

Militares y embarcaciones

Según la DEA, Bell afirmó que podía obtener droga desde Colombia, conseguir transporte y coordinar sitios seguros para almacenarla en Costa Rica.

La denuncia también sostiene que Macho Coca aseguró que tenía acceso a embarcaciones con capacidad para transportar cargamentos de cocaína por toneladas.

El documento estadounidense aportado no precisa los nombres de esos funcionarios, las instituciones a las que pertenecían ni cuánto dinero habría pagado Bell por esa supuesta colaboración.

Tampoco detalla en ese apartado si los apoyos correspondían específicamente solo a policías o militares hondureños, por lo que no se descarta que sus tentáculos de corrupción llegaran a otros países.

Negociaba rutas y logística

La conversación surgió mientras Macho Coca explicaba a la fuente confidencial las rutas y recursos que supuestamente tenía disponibles para mover cocaína desde Colombia.

Bell habría dicho que podía transportar la droga "up there", expresión que CS-1 interpretó como una referencia a Estados Unidos.

También habría afirmado que anteriormente transportó personalmente una tonelada y media de cocaína por mar desde Colombia hasta Fort Lauderdale, Florida.

La DEA sostiene que durante aquella reunión Bell mostró reservas sobre utilizar los puertos debido a la presión de las autoridades. En ese contexto, habló de decomisos anteriores y de su capacidad para utilizar embarcaciones en el traslado de cargamentos.

Honduras volvió a aparecer en la investigación

El vínculo con Honduras volvió a surgir más de un año después, durante la fase final de la operación encubierta.

El 1.º de agosto de 2023, dos fuentes confidenciales de la DEA se reunieron con Macho Coca en San José para negociar la compra de aproximadamente 700 kilogramos de cocaína que eventualmente trasladarían hasta Nueva York.

Durante el encuentro, Bell habría explicado que necesitaba más tiempo para preparar el negocio porque enfrentaba problemas con narcotraficantes hondureños que operaban en Limón y temía que la disputa escalara hacia hechos violentos.

Fue durante esa conversación cuando una de las fuentes le ofreció ayuda de sicarios mexicanos. Según la DEA , Macho Coca respondió que contaba con sus propios sicarios.

De esta forma, Honduras aparece en dos momentos distintos de la reconstrucción realizada por las autoridades estadounidenses: primero, por la supuesta utilización de funcionarios militares corruptos para facilitar el narcotráfico y, posteriormente, por una disputa con traficantes hondureños que operaban en Limón.