DEA: Macho Coca se ocultó de La H y rechazó ayuda de sicarios mexicanos

14 de Ago. 2026 | 7:06 pm

Macho Coca

Gilberth Bell Fernández, alias Macho Coca, aseguró en una reunión ante una fuente confidencial de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) que contaba con sus propios sicarios, luego de que el falso comprador de cocaína le ofreciera apoyo de asesinos mexicanos para enfrentar una disputa con narcotraficantes hondureños en Limón.

Se trata de la sangrienta guerra que libró con la banda de La H que dejó decenas de muertos en el Caribe entre 2023 y 2024.

La conversación ocurrió el 1.º de agosto de 2023 durante una reunión en San José que la DEA grabó en audio y video. El encuentro formó parte de una operación encubierta que las autoridades estadounidenses desarrollaban desde 2022 para documentar la presunta capacidad de Bell para movilizar grandes cargamentos de cocaína hacia Estados Unidos.

Uno de los supuestos integrantes de la organización informó a la fuente de la DEA que Macho Coca se mantenía oculto debido a la presión de las autoridades y a problemas relacionados con su hermano, quien enfrentaba señalamientos por el homicidio de un supuesto narcotraficante rival.

Pese a esas circunstancias, las conversaciones sobre cargamentos de cocaína continuaron. Según la DEA, durante esos meses también discutieron la seguridad de los cargamentos, posibles negocios y el supuesto uso de funcionarios costarricenses para facilitar el tráfico de cocaína.

Retomaron contacto directo con Macho Coca

Después de intentar avanzar en las negociaciones mediante otros intermediarios, la fuente confidencial decidió contactar directamente a Bell.

El 31 de julio de 2023, CS-1 realizó una llamada grabada a Macho Coca y le comunicó que se encontraba en Costa Rica y quería reunirse con él al día siguiente, a lo que Bell accedió y sostuvieron el encuentro en San José, el cual fue grabado por la DEA.

El objetivo consistía en avanzar con un negocio considerablemente mayor a las operaciones discutidas anteriormente: unos 700 kilogramos de cocaína que eventualmente llegarían hasta Nueva York.

Según la investigación, acordaron un precio aproximado de $4.100 por kilogramo. Los supuestos compradores plantearon pagar la mitad del dinero por adelantado y entregar el resto cuando recibieran la droga.

Las fuentes también le indicaron que tenían el dinero en Panamá y le preguntaron si estaba dispuesto a viajar hasta ese país para recogerlo. Macho Coca aceptó, según la documentación estadounidense.

"Tengo mis propios sicarios"

Durante esa misma reunión surgió el tema de los problemas que Bell supuestamente enfrentaba con narcotraficantes hondureños que operaban en Limón.

La DEA sostiene que Macho Coca pidió tiempo adicional para comenzar a preparar el cargamento debido a esa disputa y manifestó preocupación porque el conflicto podía escalar hacia hechos violentos.

La fuente confidencial aprovechó la conversación para decirle que conocía sicarios mexicanos que podían ayudarlo, pero Bell los rechazó al decirle al agente encubierto que tenía sus propios sicarios.

La referencia adquirió relevancia dentro de la investigación porque no constituía la primera ocasión en que Bell supuestamente hablaba de violencia durante los encuentros grabados por la DEA.

Ya había hablado de asesinatos

El 15 de junio de 2022, más de un año antes de la conversación sobre los sicarios mexicanos, la fuente CS-1 sostuvo un encuentro con Bell en un pequeño tajo de Limón, ubicado frente a una residencia que las autoridades costarricenses asociaban con Macho Coca. La fuente llevaba oculto un dispositivo de grabación.

Durante aquella conversación, Bell explicó que podía conseguir cocaína en Colombia y coordinar su transporte y almacenamiento en Costa Rica.

Según el relato del agente Leddy, Macho Coca también afirmó que algunas personas habían intentado aprovecharse de él y que las había mandado matar.

La conversación sobre los sicarios mexicanos constituyó uno de los últimos episodios que la DEA documentó en la denuncia utilizada para solicitar la captura de Macho Coca.

Para entonces, los investigadores acumulaban más de un año de llamadas, encuentros presenciales y grabaciones. La operación también incluyó la compra controlada de aproximadamente un kilogramo de cocaína por $6.000 en febrero de 2023.

Con esa secuencia de comunicaciones, reuniones, grabaciones y la compra de droga, el agente de la DEA, Brendan Leddy solicitó a la justicia estadounidense emitir una orden de arresto contra Gilberth Bell Fernández.

La documentación sirvió posteriormente como sustento del proceso que derivó en la acusación contra Macho Coca por conspiración para importar cinco kilogramos o más de cocaína a Estados Unidos.