Muere Luis Alberto Monge Álvarez, un constructor de la vía costarricense

Quería menos privatizaciones y más áreas de la económica y los servicios en manos del cooperativismo

luis alberto mongeAnoche falleció el ex presidente Luis Alberto Monge Álvarez, a los 90 años de edad y con más de 70 de activismo político y compromiso democrático.

Gobernó (1982-1986) en una de las épocas más conflictivas de la historia centroamericana, con nuestra región convertida en escenario bélico donde las potencias hegemónicas protagonistas de la Guerra Fría se mostraban los dientes y ponían las armas (¡porque los muertos eran centroamericanos!).

Luis Alberto Monge vivió intensamente. Luchó por lo que creía. Logró mucho de lo que propuso. Dijo lo que pensaba. Mostró astucia en momentos en que el país estaba contra la pared. Fue fiel a sus ideas y a su credo socialdemócrata.

Nada de lo humano le fue ajeno, ni las mujeres, ni las copas, ni los boleros (Cuando te hablen de amor y de ilusiones…).

Aliado sí, pero no…

En los estertores de la Guerra Fría (pero que era caliente en Centroamérica), Luis Alberto Monge fue aliado de los Estados Unidos. Era anticomunista, porque consideraba que a los costarricenses no nos calzaba eso de la lucha de clases.

Durante su gobierno, el país recibió 1 millón de dólares diario de donaciones estadounidenses.

La democrática Costa Rica debía ser una vitrina frente al peligro comunista que se extendía allende nuestras fronteras. Desde 1979 gobernaban en Nicaragua los sandinistas e iban ganando posiciones los movimientos guerrilleros en El Salvador y Guatemala. Honduras, con sus bases y aeropuertos, era un verdadero portaviones de los Estados Unidos.

Pero con una astucia que seguramente venía de su vena campesina, para evitar que la sangre corriera, literalmente, en suelo tico y tratar de contener, de alguna manera, la presión del belicista Ronald Reagan y su CIA, en 1983 el Presidente Monge lanzó la Proclama Presidencial de la Neutralidad Perpetua, Activa y No Armada. 

Monge, al centro, durante un homenaje que le rindieron recientemente. Archivo

Monge, al centro, durante un homenaje que le rindieron recientemente. Archivo

Todavía genera polémica aquella Proclama, todavía levanta dudas. Muchos dudábamos.  Sabíamos que por nuestro territorio iban y venían los combatientes. Que las armas cruzaban nuestra frontera. Que dirigíamos nuestras antenas radiofónicas hacia el norte para alcanzar tierras nicaragüenses. Que muchachos ticos, por compromiso idealista con la justicia, habían adherido a las guerrillas. Que…

Han pasado más de 3 décadas y en eso en la historia de un país es muy poco, pero cabe preguntarse qué hubiera sido de Costa Rica si el gobierno no se hubiera declarado neutral y no armado en aquellos días aciagos.

El mismo Monge ha dicho que en los Estados Unidos "hubo factores militares de seguridad que se opusieron a la Proclama". Seguramente querrían tener las manos mucho más libres para actuar y el terreno más despejado para meter su bota.

Democracia económica

Pero la guerra y la paz no parecen ser el eje deseado en la vida del Presidente Monge Álvarez. Quizá porque no le interesó disputar protagonismo al Nobel, quien lo sucedió en la silla presidencial (1986-1990), volvió de 2006 a 2010 y ahora aspira a seguir en el poder.

Hace tan solo tres años, Armando Vargas Araya -quien fuera el cercano ministro de Información y Comunicación del Presidente Monge- publicó en un libro "tres conversaciones sustantivas efectuadas en los corredores de su residencia solariega, en la jurisdicción de Pozos de Santa Ana, a mediados del años del Señor de 2013", en las que don Luis Alberto "hurga en su despejada memoria y expone con claridad sus recuerdos".

Luis Alberto Monge con su hija menor, Rebeca, y su nieto Alberto.

Luis Alberto Monge con su hija menor, Rebeca, y su nieto Alberto.

La obra fue publicada por el Centro de Estudios y Capacitación Cooperativa (CENECOOP), bajo el título "Luis Alberto Monge. Mi anhelo. Conversaciones con Armando Vargas Araya". En la presentación Vargas sostiene que esas remembranzas constituyen "las únicas memorias autorizadas" del ex Presidente.

Y en aquellas tertulias de Villa Mongalva, ambos amigos construyen un apretado paralelismo entre la vida del ex gobernante y el movimiento cooperativo costarricense.

La cooperativa, dijo Monge, "es, innegablemente, la herramienta más importante para crear armonía social".  Y del mensaje del Evangelio de amor y paz, sostenía que "las cooperativas lo interpretan humanamente mucho mejor que la empresa familiar o la empresa corporativa".

A su juicio, las cooperativas son la vía más directa, la vía más segura para establecer la democracia económica.  Por eso en su gobierno trató de dar un gran impulso al movimiento cooperativo: "Soñaba que, con todas las medidas que tomé, los decretos y las leyes que di, las políticas que desarrollé, pudiera arraigarse más amplia y más fuertemente el cooperativismo en nuestro ambiente".

Pero su pasión cooperativista empezó mucho antes de alcanzar el poder:

"Desde que irrumpí en el torbellino de la política, en mis años mozos, me identifiqué con los ideales del cooperativismo naciente en mi querida patria, por considerarlo un instrumento eficaz para la promoción del desarrollo integral".

Intérprete del ser costarricense

Luis Alberto Monge entendía el ser costarricense, esa identidad que nos distingue entre las naciones.

Estaba convencido de que el cooperativismo es la mejor alternativa para promover el desarrollo económico con justicia social y libertad, pero esos valores los veía armoniosamente hermanados en el ser costarricense:

"Son tres los grandes y apasionados amores del pueblo costarricense: la paz, la libertad y la justicia. Siempre he creído que esas extraordinarias vertientes del ser costarricense se expresan en el movimiento cooperativista".

Y soñó hasta el final de los días "que en vez de más privatizaciones haya más áreas de la economía y más servicios públicos en manos del movimiento cooperativo".

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