Los perturbadores detalles del expediente canónico de Mauricio Víquez

21 de Ago. 2019 | 9:17 am

(CRHoy.com) Material pornográfico, masturbaciones a adolescentes e intento de penetración son solo algunos de los espantosos detalles del expediente canónico del exsacerdote Mauricio Víquez, quien fue detenido el domingo anterior en México por 4 denuncias de violación y abuso sexual contra menor.

Este miércoles el Semanario Universidad reveló detalles del expediente, en el que varias de las víctimas relataron los abusos del excura, enfatizando además que "no se trató de una sola vez". El documento fue filtrado por un "sacerdote de alto rango" y su veracidad fue confirmada por la Iglesia.

Luis Fernando Rodríguez, instructor de la causa que llevó a la expulsión de Víquez de la Iglesia, relató que Víquez no era idóneo para el servicio pastoral, pues tenía una tendencia a buscar contactos abusivos con varones en edades de pubertad y adolescencia.

"Agrava la situación el hecho de que no se trató de una sola vez, sino de varias, tipificando de su parte un modus operandi con otros jóvenes que sufrieron lo mismo; cubriendo su proceder de un 'halo natural' del despertar sexual propio de la adolescencia ('todos lo hacen') y por otra parte de una aureola religiosa (confianza de sacerdote al monaguillo)", expresó Rodríguez.

En el documento citado por Universidad, se recopila el testimonio de ocho de las víctimas, quienes denunciaron a Víquez ante la Iglesia Católica durante años.

Uno de esos testimonios es el de Michael Rodríguez, quien reconoció en octubre anterior todo lo que vivió durante su adolescencia, mientras servía como monaguillo en la parroquia de Nuestra Señora del Pilar, en Tres Ríos. Además, es uno de los que denunció penalmente a Víquez.

"Tres meses después de haber entablado la amistad entre el agresor y el ofendido, mientras iban en el vehículo a una de esas salidas a comer, el acusado le acarició sus partes íntimas y le animó a hacer lo mismo con sus vellos púbicos, llamando a este 'juego' 'cariñitos de pelitos'", dice el documento de la Arquidiócesis de San José.

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Según el denunciante, Víquez llevaba a los monaguillos al videoclub y les facilitaba material pornográfico. Ese relato coincide con el de otra de las víctimas, quien conoció al excura cuando tenía 12 años y asistía a la misma parroquia.

"Nos invitaba a quedarnos a dormir en la casa cural, allí nos ponía a ver videos y revistas pornográficas…, al estar viendo pornografía los chicos nos excitábamos y nos ponía a masturbarnos delante de él. Él mismo traía el aceite para que nos masturbáramos… nos ponía a masturbarnos unos a otros", dijo.

En el expediente también hay una narración de otro testigo, quien afirmó que en al menos dos ocasiones vio a Víquez en actos masturbatorios con otros jóvenes. Y que, además, el sacerdote se encerraba en un cuarto con un joven en la casa cural.

Secreto de confesión

Muchos de los afectados contaron detalles al sacerdote Manuel Rojas Picado por medio del secreto de confesión, según consta en el expediente. Por esa razón, él no pudo decir nada.

Rojas conoció a Víquez cuando era seminarista colaborador en la Pastoral Vocacional, luego él fue vicario en la Parroquia de Patarrá.

"El reverendo Rojas Picado sabía de la relación del sacerdote Víquez Lizano y un joven menor de edad (relación ya mencionada entre los tipos punibles, se le llamaba el hijo del padre)", dice el documento, en el que se señala que Rojas también "conoció de un folder con material pornográfico de índole homosexual, que se identifica con lo que han mencionado los anteriores ofendidos".

Se apartó de la iglesia

Un joven de 16 años se apartó de la Iglesia sin decir nada y no fue hasta tiempo después que rompió el silencio y le comunicó a su madre todo lo que había vivido junto a Víquez. Así lo denunció la mamá del muchacho ante la Iglesia Católica.

"El vicario general Pbro. José Rafael Quirós les brindó la atención escuchándolos y prometiendo pasar la información al Sr. Arzobispo Mons. Hugo Barrantes Ureña a la mayor brevedad. Sin embargo, reclaman que el Sr. Arzobispo no actuó como se esperaba en aquel momento. Más bien se fuga información de lo conversado con el vicario general y dichas declaraciones empiezan a correr por la gente del pueblo, quienes la emprenden en contra del ofendido y ambas madres que pusieron la denuncia", señala el documento.

Salida de mujeres

Cuando el sacerdote Víquez llegó a prestar sus servicios a la Parroquia de Patarrá en 1996, apartó a las mujeres y solo permitió a monaguillos en ese lugar, de acuerdo con Priscila, una mujer que denunció lo sucedido.

La madre de Priscila contactó a José Rafael Quirós para denunciar todo lo que estaba pasando y fue entonces cuando Víquez utilizó "artimañas" para poner a los feligreses en contra de la familia.

"Todo lo que se habló sobre los abusos al día siguiente se lo estaban diciendo a Mauricio Víquez ellos, Hugo Barrantes y José Rafael Quirós. Víquez utilizó a su red de monaguillos y a gente cercana que se dedicó a aplaudirle", dijo.

Víquez les dijo a los feligreses que la denuncia que había en su contra era por robo, nunca por abuso.

"En la parte de atrás dio un miniinforme, al final decía que unas personas devotas fueron a poner una denuncia en su contra. Él inventó que la acusación era por supuesto robo, no decía que era por abuso. Decía que unas devotas fueron a ponerle una denuncia ante la Curia", manifestó.

El Semanario intentó conocer las versiones del arzobispo José Rafael Quirós, pero no se refirió, debido a los procesos judiciales que hay en pie.

Por su parte, Hugo Barrantes, afirmó que no se arrepiente de la manera en que manejó el caso de Víquez en 2003, porque asegura que lo hizo en favor de las víctimas.

"Ahora sí está todo claro. Todo clarísimo, en aquel momento no lo teníamos tan claro. A esa persona que pidió silencio hoy no se le daría esa opción (…) No me conviene opinar, no por proteger a nadie o encubrir, pero hacer un juicio a él dejémoslo a Dios y a la ley. Si hay una decisión legal, yo respeto lo que la ley decida en un Estado de Derecho".

En el expediente además está la declaración de Víquez, quien indicó al tribunal eclesiástico que todo era un ataque mediático en su contra por CRHoy.com, La Nación, Diario Extra, Canal 7 y hasta Casa Presidencial.

"Al llegar a la parroquia de Tres Ríos, indica el acusado haber tenido un grupo de más de 100 jóvenes y niños, que querían servir como monaguillos, y que entre ellos tenía algunos más cercanos que otros (ver folio 081 punto I, párrafo 6), que debía rifar los puestos del carro a la hora de ir a comer, niega que rozara a alguien mientras conducía, que pueda considerarse un acto depravado o aterrador. Niega que hubiera existido violación o penetración de su parte y recuerda que el trato suyo al Sr. Rodríguez Solera, se debió a una oferta de amistad y apoyo debido a la lentitud en el desarrollo físico y psíquico del denunciante", se lee en el descargo.

Por si fuera poco, Víquez acusó al sacerdote Rojas de realizar todo un movimiento para que lo atacaran.

Víquez seguirá detenido

Mauricio Antonio Víquez Lizano, capturado el domingo a ser la 1:07 a.m, permanece a las órdenes de autoridades judiciales en Ciudad de México, concretamente en el reclusorio sur de la capital azteca.

Ahí espera por resolver su proceso, eventualmente de extradición, mismo que la Fiscalía General inició desde el lunes en la mañana, junto con la dirección del Juzgado Penal de Desamparados.

El representante legal de Víquez, Rafael Rodríguez, confirmó a CRHoy.com que la próxima semana uno de los integrantes de su bufete estará viajando a México para entenderse con el detenido e informarle acerca de los planes de la defensa legal.

El penalista reiteró que el excura tiene toda la intención de someterse al proceso, pese a que permaneció más de ocho meses en fuga, específicamente desde el 7 de enero que salió de Costa Rica rumbo a Panamá, y posteriormente voló hasta la capital de México.

Allá, en Ciudad de México, un juez espera la solicitud de extradición que hará el gobierno de Costa Rica, en los escenarios del tratado firmado por ambos países en 2011 y que rige desde 2013.

Víquez deberá enfrentar a la justicia tica por múltiples denuncias de abuso sexual y violación, en perjuicio de personas que, para la fecha en que se dieron los hechos, eran menores de edad y estaban vinculadas directamente a la iglesia católica.