“La Cali” bajo asedio narco: drogas sintéticas, control criminal y documentos falsos

Por Alvaro Sánchez y Carlos Castro
12 de May. 2026 | 2:13 am

Afluencia de visitantes el viernes 8 de mayo en el barrio La California.

Es viernes 8 de mayo de 2026. Son las 10:00 p.m. El movimiento apenas comienza en el epicentro de la vida nocturna capitalina: La California.

No han pasado ni dos minutos de recorrido por la Avenida Central cuando el olor a marihuana se hace evidente. En plena vía pública, decenas de jóvenes se agrupan con cerveza en mano, conversan, escuchan música desde vehículos modificados o esperan el momento para ingresar al bar de su preferencia.

A escasos 100 metros, en el Parque Nacional, otro grupo —en su mayoría muy joven— consume licor y otras sustancias. No hace falta ser policía para notarlo. Mientras esto ocurre, frente a "La Concha de la Lora", uno de los más conocidos de la zona, una pareja de oficiales de la Fuerza Pública trata de dar abasto deteniendo a jóvenes que consumen botellas de licor destilado y cerveza en la acera.

Al vernos, uno de los policías se sorprende con nuestra grabación, pero asegura: "esto es de todos los fines de semana y apenas está empezando la noche". El recorrido permite descubrir movimientos sospechosos en esquinas donde la luz no alcanza para divisar caras. Algunos carros se acercan y sujetos con un bolso al pecho se mueven con rapidez de un lado a otro.

Muy cerca de la Embajada de Nicaragua, encontramos a un individuo que, según les decía a un grupo de jóvenes, vende identificaciones falsas. La oferta de ese tipo de documentos confirma que al sitio muy probablemente asisten menores de edad que, en su afán de ingresar a algún bar, optan por la falsificación.

Dos oficiales de la Fuerza Pública abordan a dos jóvenes que consumían licor en vía pública. Barrio la California, viernes 8 de mayo.

Esa demanda, advierten las autoridades, está siendo abastecida por un grupo narco consolidado, con posibles raíces en sectores como María Reina de los Ángeles, en Hatillo, o en Purral de Goicoechea.

Los agentes señalan una clara diversificación de sustancias en la zona. Las drogas provienen de dos puntos distintos, considerados entre los principales "supermercados" de droga en San José. En María Reina, investigadores han detectado venta y trasiego de crack, marihuana y cocaína, además de drogas sintéticas como "tusi", "gato" y metanfetaminas.

También se ha identificado la mezcla de sustancias como la ketamina con otros compuestos para crear presentaciones más atractivas, dirigidas especialmente a jóvenes que frecuentan bares y centros nocturnos.

"La California, lamentablemente, es una zona que se presta para eso. La vida nocturna y la concurrencia de jóvenes es un nicho que las organizaciones han identificado", explicó uno de los agentes.

Los investigadores descartan que se trate de ventas aisladas. Por el contrario, aseguran que existe un control estructurado del territorio.

"Ahí no hay una venta individual. No es que cada quien decide vender. Hay dominio de una estructura, porque de lo contrario habría confrontaciones constantes", indicaron.

Para las autoridades, ese control también explica el relativo "orden" en los niveles de violencia de la zona, lo que sugiere que una organización regula la actividad y concentra las ganancias.

El fiscal de Narcotráfico, Javier Valerio, señaló tener información de inteligencia de que sectores como María Reina o la ciudadela 25 de Julio, en Hatillo, son puntos clave de distribución.

Entre las estructuras identificadas en Hatillo figuran grupos conocidos como "Churro", "Los Lara" y "Los Gemelos", además de la organización del alias "Pioja", que se mantiene activa a pesar de estar en juicio. Varios de sus líderes, aunque presos, continúan operando.

La vigilancia por parte de Fuerza Pública pretende evitar la venta y el consumo de drogas. Barrio la California, viernes 8 de mayo.

"Hay mercado, desgraciadamente"

Las autoridades advierten que las organizaciones detectan zonas con alta concentración de consumidores y adaptan su negocio incorporando drogas sintéticas con precios más elevados.

"El narcotráfico opera como cualquier negocio. Donde hay demanda, hay oferta. Se identifican nichos y se explotan. Hay mercado, desgraciadamente", sentenció el fiscal Valerio.

Uno de los principales riesgos es la incertidumbre sobre lo que realmente consumen las personas.

Las mezclas pueden incluir ketamina, cafeína y otros químicos utilizados para "cortar" la droga, sin ningún tipo de control sanitario.

"La gente no sabe lo que consume. Puede ser lo mismo que se vende en otras zonas, pero se presenta diferente y se comercializa como otra cosa", advirtieron agentes encubiertos del OIJ.

Oficiales de la Fuerza Pública abordan de forma recurrente a jóvenes consumiendo licor en vía pública. Barrio la California, viernes 8 de mayo.

Aunque no se ha confirmado la presencia de fentanilo, las autoridades sí han documentado múltiples combinaciones que representan un riesgo serio para la salud de los consumidores.

En operaciones recientes en la Ciudadela 25 de Julio, agentes encubiertos confirmaron la venta de ketamina bajo modalidades similares a las de drogas tradicionales.

El mes anterior efectuaron compras encubiertas de esta sustancia, ofrecida en presentaciones conocidas como "puntas", similares a las de la cocaína.

Para los investigadores, esto evidencia cómo las organizaciones criminales han adaptado el narcomenudeo, incorporando drogas sintéticas a los mismos canales de distribución ya establecidos.

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