Jiménez rompió su paz: De cero homicidios en 2025 pasó a 6 este año

Jiménez, en Cartago, ha sido uno de los pocos oasis del país en medio de la ola de asesinatos que empañó los últimos cuatro años. En 2025 fue incluso uno de los 11 cantones que no reportó un solo homicidio.

Sin embargo, en las últimas semanas ese panorama cambió. La noche del martes se reportó el sexto crimen del año, cifra que casi iguala los siete casos registrados entre 2016 y 2024.

La pugna territorial entre bandas y los conflictos internos dentro de estructuras narco explicarían el repunte de homicidios en este tranquilo cantón.

Cerca de las 9:20 p.m. del martes, un joven de 20 años, de apellido Irola, fue ejecutado en inmediaciones de un cafetal en Sabanilla de Tucurrique. Vecinos escucharon disparos y luego vieron huir una motocicleta con dos ocupantes. Al llegar, las autoridades hallaron el cuerpo con varios impactos de bala y abrieron una investigación, con lo que el caso se convirtió en el sexto homicidio del cantón en lo que va del año.

Vladimir Muñoz, subdirector del OIJ, señaló que, si bien cada caso debe investigarse de forma individual, todo apunta a enfrentamientos entre grupos criminales.

"Aquí la situación obviamente obedece a un tema principalmente de tráfico de drogas. Posiblemente hay traslado de algunas estructuras criminales queriendo posicionarse en la zona, ampliando su rango de acción", indicó el funcionario.

La hipótesis del OIJ descarta a las bandas de Cartago centro: apunta más bien a organizaciones criminales provenientes del Caribe costarricense, que llegan a través de la cercanía geográfica entre Turrialba y Siquirres.

"Hay una cercanía entre la zona del Atlántico con Turrialba y eso incide en que haya grupos muy interesados en mantener la hegemonía, en hacer control del tráfico de drogas y otras modalidades criminales que se están dando más en la zona. Probablemente hay algún desplazamiento", agregó Muñoz.

Estos grupos disputan los espacios para vender droga o desplazar a bandas rivales.

 

Cambio en los operativos

Eric Lacayo, nuevo director regional de la Fuerza Pública en Cartago, afirmó que el aumento de homicidios obligó a replantear las estrategias policiales, especialmente porque Jiménez ha sido históricamente una de las zonas más tranquilas del país. Este martes sostuvo una reunión con otros cuerpos policiales, el OIJ y diversas autoridades para analizar medidas de contención.

"El narcotráfico busca todos los mercados que pueda porque a mayor volumen, mayor ganancia para ellos. Eso nos pone el gran reto de que ya no es solo como pensábamos en el pasado, que las zonas urbanas eran sujetas de problemas de esta naturaleza, sino que inclusive en las mismas zonas rurales ya han adquirido los fenómenos urbanos", explicó Lacayo.

A nivel policial también circulan versiones sobre conflictos internos en las bandas, relacionados con pérdida de confianza o deudas por droga, factores que suelen detonar episodios de violencia.

Antes del crimen del martes, en el distrito de Juan Viñas fue asesinado un hombre de 54 años, de apellido Vega. Transeúntes hallaron el cuerpo alrededor de las 5:30 p.m. a la orilla de una carretera, en una zona desolada y limítrofe entre El Congo y Juan Viñas. El cadáver presentaba al menos dos impactos de bala —uno en la cabeza y otro en el pecho— y estaba cerca de un precipicio de unos cinco metros. El OIJ perfila el caso preliminarmente como un ajuste de cuentas.

Los agentes judiciales presumen que el hombre fue asesinado en otro lugar y que luego abandonaron su cuerpo en ese sector solitario. En la escena se recolectaron indicios balísticos y se rastreó una motocicleta sospechosa vista en las cercanías.

También en Juan Viñas ocurrió otro homicidio el 21 de febrero. El 6 de enero se registró un doble crimen en Tucurrique, donde una pareja fue ejecutada durante la mañana. Y a inicios de mayo, otro hombre murió tras una riña en Pejibaye.

Conexión al Caribe

La situación de Jiménez está ligada a la problemática del cantón colindante, Turrialba, donde grupos cercanos a Alejandro Arias Monge, alias "Diablo" —uno de los criminales más buscados del país—, han expandido sus operaciones y entrado en conflictos sangrientos con bandas con mayor tiempo de arraigo en la zona.

Muchas de las estructuras criminales de Turrialba operan aliadas con poderosos proveedores de Limón, provincia conectada directamente a través de la ruta 10.

La disputa territorial provocó un aumento drástico de homicidios en el cantón, con hechos de extrema violencia: cuerpos calcinados, desmembramientos en comunidades como Carmen Lyra e incluso ataques con explosivos. También se registró el asesinato de Pamela Royo en esa misma comunidad, en un crimen en el que la cabeza de la víctima fue dejada en una vivienda como mensaje entre bandas. Las autoridades capturaron y procesaron recientemente a los sospechosos vinculados con ese caso.

El OIJ y la Fuerza Pública han intervenido de forma constante mediante allanamientos y desmantelamiento de búnkeres de venta de droga en distintos barrios de Turrialba.

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